Wednesday, May 06, 2009
Monday, May 04, 2009
Saturday, May 02, 2009
Sí amigo...
Si aprendes todos los idiomas del mundo descubrirás una verdad muy importante: que la verdad del hombre no existe. Quisiera ahorrarte el camino, pero ¿quién soy yo para quitarte la fe?
Por eso, de verdad, por eso estamos en el hoyo...
Heroicamente en mi pueblo (porque ya no tengo los cojones para decir país) han surgido una serie de estupideces vinculadas con la epidemia actual de influenza a la que nos enfrentamos. Hay tanto que pienso, pero estoy seguro de no alcanzar a escribirlo todo, así que me limitaré a dejar que los dedos escriban lo que puedan escribir.
Primero que nada, es en verdad ridículo el nivel de religiosidad manifiesto detrás de todos esos discursos de la gente que se dice "pensante"; mi mail está retacado de correos y links basura de gente que ha realizado "investigaciones exhaustivas" acerca del virus de lo que llaman gripe porcina; investigaciones realizadas en el ambiente más científico y confiable de todo el planeta tierra, a saber, internet. Dichas indagaciones objetivas se encuentran respaldadas por portales de alta credibilidad como youtube o blogger, sitios de un control riguroso y de total validez entre los miembros de comunidades científicas e intelectuales al rededor del mundo.
Dicho esto y recordando que en estos sitios podemos encontrar otras investigaciones de gran profundidad como la muerte de Paul el beatle o los mensajes ocultos detrás de los videos de obedece a la morsa, creo que puedo comenzar.
De la religiosidad
No creer en un dios no es no ser religioso, existen una gran cantidad de formas de creencia, pero todas reposan en la idea de un poder superior. Esto podría ser simpático si pensamos en los alcohólicos anónimos y su poder superior que le quita lo borracho a un borracho; también, por ejemplo, resulta chistoso si pensamos en los masones que tienen libertad de creencia siempre y cuando se sea creyente de algo (hago notar que en la ciencia también se cree y en el orden universal mucho más); en fin, el poder superior tiene muchas pero muchas caras. Una de estas caras es nada más y nada menos que la del dominate todopodersos que tiene la capacidad, el poder, la voluntad y la decisión de adormecer a todo un pueblo con sus artimañas de malandrín calculador (como Skeletor, Ordak, Mum-ra, Monstruon, Megatron, Cel, Catalina Cril (¿o será Creel?) y otros supervillanos del estilo). Este supervillano es capaz de controlar a las televisoras, los periódicos y cualquier medio de información para dominar y dirigir a una nación a su antojo y esto lo puede hacer porque urde planes maquiavélicos capaces de adormecer conciencias que están imposibilitadas para cuesionar lo que estas mentes perversas les ordenan; estos planes son tan bien elaborados que, aquellos que se verían beneficiados al ponerlos en marcha, son capaces de estrellar aviones en sus edificios más importantes o de crear monstruos ficticios como el chupacabras (al que el buen Mulder investiga en un capítulo de los X files) y, hoy en día, crear un virus ficticio para impedir conglomeraciones de "gente pensante" que podría oponerse a su planes económicos perversos.
En mi pueblo se tienen villanos de este tipo, mentes criminales de un juicio tal que son no sólo capaces de dominar conciencias, sino que son dueños de todo el planeta y están detrás de cada cosa anormal y hasta paranormal que sucede aquí. Entre ellos tenemos un grupo de supermaleantes con poderes inconcebibles incluso para los creadores de spiderman o harry potter; tenemos, por ejemplo, a Carlos Salinas de Gortari, que es tan innombrable que me hace pensar en Voldemort el de Harry; pero también tenemos otros villanos como Felipe Calderón que se reune con el presidente negro de los estados unidos (qué miedo, ¿si no era papa negro y era presidente negro?) para intercambiar algunos frascos con un virus que, de resultar como lo planearon, reactivaría la economía a nivel global ¡lo que ni la guerra pudo hacer!
En fin, lo peor de todo esto es que el mal a veces ni rostro tiene, se habla de los que dominan el mundo, de la clase alta o los poderosos, los ricos, los empresarios o los políticos; estos grupos de semidioses (o semidemonios) son a los que se les atribuyen muchos de los hipotéticos crímenes que entretienen a todos esos necesitados de demonios y que esperan el día que un dios o un heroe o Andrés Manuel o el mismito subcomandante, vengan a salvarlos.
Hoy esa gente ha decidido que existe una epidemia ficticia, tan ficticia que a nadie le consta un verdadero enfermo o muerto por la misma; hoy estas personas ha optado por pensar que los presidentes de algunos paises, incluido el nuestro, han decidido reactivar la economía del planeta inventando una enfermedad que asuste tanto a la gente que terminen ciegos y obedientes a lo que ellos decidan; hoy la gente que dice que piensa y que se preocupa y que es capaz de ver más allá, ha emprendido investigaciones basadas en datos de la red, datos que vuelven confiables porque deciden creer en ellos; y esta gente ha optado por una conspiración, pero no porque detrás de este drama de la gripe del puerco exista un plan oscuro y tétrico (si existiera ni nos enteraríamos), sino porque necesitan villanos, necesitan malos como en las caricaturas, necesitan rudos que odien a los técnicos, anhelan maleantes como Hitler o Carlos Slim y los desean porque quieren creer; quieren creer en el mal porque necesitan creer en el bien; quieren creer en el diablo porque esperan que un dios llegue a protegerlos...
A decir verdad y sacando un poco de esas mamadas que uno aprende cuando se mete en cosas como el psicoanálisis, lo que nuestros quesque pensantes quieren es un padre, un padre malo o bueno, qué importa, siempre y cuando dicho padre sea capaz de dominar al mundo con la pura intención y sus armas macabras; malo o bueno es lo de menos mientras él sea capaz de librarlos de la responsabilidad de sí mismos, creer en él para que Él exista, para que Él domine, amenace y, al final, brinde la paz al decidir el destino de los hombres, para que ellos no tengan que hacerlo.
Y en este momento podrán pensar, pero son ellos los que se oponen a creer en lo que los medios les dicen, son ellos los que buscan la verdad detrás de las mentiras televisivas y gubernamentales; pero no, ellos no se oponen a nada, la prueba está en que youtube y el amero les dan todo lo que alcanzan a pensar, que creen que internet es una fuente confiable para transmitir y obtener información verdadera y fidedigna. Son más bien ellos los que ayudan a crear monstruos que no existen, que ciegan ante cualquier posibilidad de crecimiento y cuidado personal, demonios que hacen que los hombres crean en o contra ellos, pero que se detengan en el pensarse, en el preguntarse, porque así como creen en la pendejada del amero, creen en Javier Aguirre o en López Doriga, creen en dios y en la virgen y creen que "ALGUIEN" tiene el remedio para dejar de ser el pueblo tercermundista que somos. Creen y por eso jamás actúan, creen como niños chiquitos que creen en fantasmas y en reyes magos, creen por ignorancia y creen que no ignoran, pero se ignoran; creen para no vivir, para no pensar, para no esforzarse, porque creer en un complot es mucho más fácil que pensar que la vida no tiene sentido y que todos somos igualmente dominados por una historia que nos pesa por igual y que nos encadena de la misma manera. Creen porque no podrían quedarse sin un padre que les muestre o les restrinja el camino; creen porque de otra manera tendrían que enfrentarse a la muerte de sí, a la discontinuidad de la existencia y a la única verdad por la que yo apuesto: NO HAY PADRE
Primero que nada, es en verdad ridículo el nivel de religiosidad manifiesto detrás de todos esos discursos de la gente que se dice "pensante"; mi mail está retacado de correos y links basura de gente que ha realizado "investigaciones exhaustivas" acerca del virus de lo que llaman gripe porcina; investigaciones realizadas en el ambiente más científico y confiable de todo el planeta tierra, a saber, internet. Dichas indagaciones objetivas se encuentran respaldadas por portales de alta credibilidad como youtube o blogger, sitios de un control riguroso y de total validez entre los miembros de comunidades científicas e intelectuales al rededor del mundo.
Dicho esto y recordando que en estos sitios podemos encontrar otras investigaciones de gran profundidad como la muerte de Paul el beatle o los mensajes ocultos detrás de los videos de obedece a la morsa, creo que puedo comenzar.
De la religiosidad
No creer en un dios no es no ser religioso, existen una gran cantidad de formas de creencia, pero todas reposan en la idea de un poder superior. Esto podría ser simpático si pensamos en los alcohólicos anónimos y su poder superior que le quita lo borracho a un borracho; también, por ejemplo, resulta chistoso si pensamos en los masones que tienen libertad de creencia siempre y cuando se sea creyente de algo (hago notar que en la ciencia también se cree y en el orden universal mucho más); en fin, el poder superior tiene muchas pero muchas caras. Una de estas caras es nada más y nada menos que la del dominate todopodersos que tiene la capacidad, el poder, la voluntad y la decisión de adormecer a todo un pueblo con sus artimañas de malandrín calculador (como Skeletor, Ordak, Mum-ra, Monstruon, Megatron, Cel, Catalina Cril (¿o será Creel?) y otros supervillanos del estilo). Este supervillano es capaz de controlar a las televisoras, los periódicos y cualquier medio de información para dominar y dirigir a una nación a su antojo y esto lo puede hacer porque urde planes maquiavélicos capaces de adormecer conciencias que están imposibilitadas para cuesionar lo que estas mentes perversas les ordenan; estos planes son tan bien elaborados que, aquellos que se verían beneficiados al ponerlos en marcha, son capaces de estrellar aviones en sus edificios más importantes o de crear monstruos ficticios como el chupacabras (al que el buen Mulder investiga en un capítulo de los X files) y, hoy en día, crear un virus ficticio para impedir conglomeraciones de "gente pensante" que podría oponerse a su planes económicos perversos.
En mi pueblo se tienen villanos de este tipo, mentes criminales de un juicio tal que son no sólo capaces de dominar conciencias, sino que son dueños de todo el planeta y están detrás de cada cosa anormal y hasta paranormal que sucede aquí. Entre ellos tenemos un grupo de supermaleantes con poderes inconcebibles incluso para los creadores de spiderman o harry potter; tenemos, por ejemplo, a Carlos Salinas de Gortari, que es tan innombrable que me hace pensar en Voldemort el de Harry; pero también tenemos otros villanos como Felipe Calderón que se reune con el presidente negro de los estados unidos (qué miedo, ¿si no era papa negro y era presidente negro?) para intercambiar algunos frascos con un virus que, de resultar como lo planearon, reactivaría la economía a nivel global ¡lo que ni la guerra pudo hacer!
En fin, lo peor de todo esto es que el mal a veces ni rostro tiene, se habla de los que dominan el mundo, de la clase alta o los poderosos, los ricos, los empresarios o los políticos; estos grupos de semidioses (o semidemonios) son a los que se les atribuyen muchos de los hipotéticos crímenes que entretienen a todos esos necesitados de demonios y que esperan el día que un dios o un heroe o Andrés Manuel o el mismito subcomandante, vengan a salvarlos.
Hoy esa gente ha decidido que existe una epidemia ficticia, tan ficticia que a nadie le consta un verdadero enfermo o muerto por la misma; hoy estas personas ha optado por pensar que los presidentes de algunos paises, incluido el nuestro, han decidido reactivar la economía del planeta inventando una enfermedad que asuste tanto a la gente que terminen ciegos y obedientes a lo que ellos decidan; hoy la gente que dice que piensa y que se preocupa y que es capaz de ver más allá, ha emprendido investigaciones basadas en datos de la red, datos que vuelven confiables porque deciden creer en ellos; y esta gente ha optado por una conspiración, pero no porque detrás de este drama de la gripe del puerco exista un plan oscuro y tétrico (si existiera ni nos enteraríamos), sino porque necesitan villanos, necesitan malos como en las caricaturas, necesitan rudos que odien a los técnicos, anhelan maleantes como Hitler o Carlos Slim y los desean porque quieren creer; quieren creer en el mal porque necesitan creer en el bien; quieren creer en el diablo porque esperan que un dios llegue a protegerlos...
A decir verdad y sacando un poco de esas mamadas que uno aprende cuando se mete en cosas como el psicoanálisis, lo que nuestros quesque pensantes quieren es un padre, un padre malo o bueno, qué importa, siempre y cuando dicho padre sea capaz de dominar al mundo con la pura intención y sus armas macabras; malo o bueno es lo de menos mientras él sea capaz de librarlos de la responsabilidad de sí mismos, creer en él para que Él exista, para que Él domine, amenace y, al final, brinde la paz al decidir el destino de los hombres, para que ellos no tengan que hacerlo.
Y en este momento podrán pensar, pero son ellos los que se oponen a creer en lo que los medios les dicen, son ellos los que buscan la verdad detrás de las mentiras televisivas y gubernamentales; pero no, ellos no se oponen a nada, la prueba está en que youtube y el amero les dan todo lo que alcanzan a pensar, que creen que internet es una fuente confiable para transmitir y obtener información verdadera y fidedigna. Son más bien ellos los que ayudan a crear monstruos que no existen, que ciegan ante cualquier posibilidad de crecimiento y cuidado personal, demonios que hacen que los hombres crean en o contra ellos, pero que se detengan en el pensarse, en el preguntarse, porque así como creen en la pendejada del amero, creen en Javier Aguirre o en López Doriga, creen en dios y en la virgen y creen que "ALGUIEN" tiene el remedio para dejar de ser el pueblo tercermundista que somos. Creen y por eso jamás actúan, creen como niños chiquitos que creen en fantasmas y en reyes magos, creen por ignorancia y creen que no ignoran, pero se ignoran; creen para no vivir, para no pensar, para no esforzarse, porque creer en un complot es mucho más fácil que pensar que la vida no tiene sentido y que todos somos igualmente dominados por una historia que nos pesa por igual y que nos encadena de la misma manera. Creen porque no podrían quedarse sin un padre que les muestre o les restrinja el camino; creen porque de otra manera tendrían que enfrentarse a la muerte de sí, a la discontinuidad de la existencia y a la única verdad por la que yo apuesto: NO HAY PADRE
Thursday, April 30, 2009
Monday, April 27, 2009
Las siete plagas
1.- Obra pública en toda la ciudad
2.- Crisis económica
3.- Pandemia
4.- Terremoto
faltan 3
2.- Crisis económica
3.- Pandemia
4.- Terremoto
faltan 3
Saturday, April 25, 2009
Tuesday, April 21, 2009
Monday, April 20, 2009
Sunday, April 19, 2009
Exijo una explicación
De verdad, quiero saber por qué razón es que el helado de seis pesos de ronald tiene que dejar de significar algo para mi; por qué es que las calles de la escuela deben ahora estar en mi memoria como caminos y no pretextos para olvidarme de lo demás; por qué es que debo regresar de consulta directo a casa sin pasar por un pastel de chocolate y una charla de quince o veinte minutos estacionado en cualquier calle de coyoacán. Quiero saber por qué tengo que volver a pasar las tardes solo haciendo nada en casa y por qué he tenido que dejar de comer arroz y pollo con "maticas" todos los días.
Quiero una respuesta porque es injusto tener que dejar todo eso cuando yo no quería hacerlo. Y es que quiero saber por qué tengo que seguir el camino de olvido que tú tomaste primero, porque no quiero dejarlo sin saber la razón por la que lo echaste a la basura. Exijo saber por qué es que tengo que borrar el futuro sin haberlo vivido y por qué sólo a mi me importa.
Quiero saber qué es lo que voy a hacer con toda la música que ya no voy a enseñarte en el auto mientras nos asoleamos y pensamos en un lavacake o qué será de los días en que me sentaba en tu sillón a verte ir de acá para allá empijamada haciéndome llegar tarde a la escuela.
Que el mundo disculpe la insistencia pero es que no comprendo por qué todo eso significaba tanto para mi y para ti no y por que ahora tengo que hacer lo que tú y llegar a olvidarlo y borrarlo e ignorarlo como si no existiera o hubiera existido.
(Omisión de un mal comentario)
Quiero una respuesta porque es injusto tener que dejar todo eso cuando yo no quería hacerlo. Y es que quiero saber por qué tengo que seguir el camino de olvido que tú tomaste primero, porque no quiero dejarlo sin saber la razón por la que lo echaste a la basura. Exijo saber por qué es que tengo que borrar el futuro sin haberlo vivido y por qué sólo a mi me importa.
Quiero saber qué es lo que voy a hacer con toda la música que ya no voy a enseñarte en el auto mientras nos asoleamos y pensamos en un lavacake o qué será de los días en que me sentaba en tu sillón a verte ir de acá para allá empijamada haciéndome llegar tarde a la escuela.
Que el mundo disculpe la insistencia pero es que no comprendo por qué todo eso significaba tanto para mi y para ti no y por que ahora tengo que hacer lo que tú y llegar a olvidarlo y borrarlo e ignorarlo como si no existiera o hubiera existido.
(Omisión de un mal comentario)
Friday, April 17, 2009
I want to hold the hand inside you
I want to take a breath thats true
I look to you and I see nothing
I look to you to see the truth
You live your life
You go in shadows
Youll come apart and youll go black
Some kind of night into your darkness
Colors your eyes with whats not there.
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
A strangers light comes on slowly
A strangers heart without a home
You put your hands into your head
And then smiles cover your heart
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
I think its strange you never knew
I want to take a breath thats true
I look to you and I see nothing
I look to you to see the truth
You live your life
You go in shadows
Youll come apart and youll go black
Some kind of night into your darkness
Colors your eyes with whats not there.
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
A strangers light comes on slowly
A strangers heart without a home
You put your hands into your head
And then smiles cover your heart
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
Fade into you
Strange you never knew
Fade into you
I think its strange you never knew
I think its strange you never knew
Thursday, April 16, 2009
Qué pena
Sé que a veces pasas por aquí y sé a qué pasas: a ver, a evaluar, a comparar si eres capaz de hacer algo mejor. Por eso te dejo este recadito: todos tus esfuerzos, toda la farsa y todo lo que siempre, siempre haces no cambia el hecho de que eres un perdedor; lo eres ahora y lo serás mañana y morirás siéndolo porque ni siquiera sabes que lo eres. Pensándolo bien, crees todo lo contrario.
Por eso hoy sólo te quedan recuerdos y un anhelo desesperado por respirar en el jardín que no tiene más flores con tu nombre...
Por eso hoy sólo te quedan recuerdos y un anhelo desesperado por respirar en el jardín que no tiene más flores con tu nombre...
It´s just that I remember
Not coming back, but sometimes i miss turkey with rice in a chair on your house and hours of talking about anything and driving around school and the never-done bycicle ride to the unknown side of our university and making together our student needs and evenings and mornings...
Doesn´t matter, it was long, long time ago, when you were not you. It´s only a night sadness after the 70's show. Will finally end.
Good night
Doesn´t matter, it was long, long time ago, when you were not you. It´s only a night sadness after the 70's show. Will finally end.
Good night
Wednesday, April 15, 2009
Del pasado reciente
Heidegger
A la sombra de un árbol, con el sol a plomo y un montón de gente paseando alrededor, la intensidad de un hombre comentando a Nietszche me hizo sentir que valía la pena agarrar un libro otra vez. No sé, muchos colores esta tarde, mucho verde y mucho amarillo, hacía meses que no pasaba de un gris opaco a un azul insípido, pero hoy Zaratustra habló de nuevo.
A la sombra de un árbol, con el sol a plomo y un montón de gente paseando alrededor, la intensidad de un hombre comentando a Nietszche me hizo sentir que valía la pena agarrar un libro otra vez. No sé, muchos colores esta tarde, mucho verde y mucho amarillo, hacía meses que no pasaba de un gris opaco a un azul insípido, pero hoy Zaratustra habló de nuevo.
Mira puto
Esta vez te voy a creer lo de tu edipo y lo de tus límites y te voy a creer porque yo no creo en nada más y porque estoy hasta la madre de mi, te voy a creer porque esta vez quiero terminar con esto para siempre y es por eso que en esta semana nos hemos visto ya tres veces y vamos por la cuarta... esta vez es hasta el final.
Monday, April 13, 2009
Doctor Frankestein
- Is it possible to take a dead man back to life?
- No
- But you tried
- Yes, but I only made a monster
- No
- But you tried
- Yes, but I only made a monster
Sunday, April 12, 2009
Saturday, April 11, 2009
Lina M
Él pensaba que todos eran estúpidos, había decidido no hablar más con nadie, después de que ellos decidieron vigilar los textos que él publicaba en un espacio social en internet. Llevaba días aislado, incluso quien antes había sido compañía parecía cada vez más distante. Esa tarde, una antes del último día de clase, la tardanza de la chica de ojos verdes la había colocado a un lado suyo. Él no pudo evitarlo y la miró (como sería siempre después) hacia arriba, con mucha atención. Ella, que llevaba el cabello amarrado a la mitad, se movía inquietamente mientras el docente no hacia sino parlotear sobre los trabajos finales. Él la miró y tocó su mano -por primera vez- y habló de lo notoria de su inquietud. Ella sonrió.
Si una cosa lleva a la otra ésta es la prueba de ello. Esa tarde terminaron en el mismo auto, el de él, camino hacia la casa de ella; uno y otro se dieron sus teléfonos y menos de diez minutos después de la despedida ella mandaba un mensaje para preguntar por su bufanda -ella siempre tira las cosas en la calle, quizá por eso se le cayó lo que él le obsequió uno de esos días. A partir de ahí salieron, quizá como amigos, quizá un poco más. Él es bastante soñador, así que él sueña que las personas son grandes. Ella no. Ella no es un sueño, ni sueña, ella no sabe soñar. Salir: es todo lo que pasó los siguientes meses, ella vacacionó con un hombre que más de una vez se volvió bestia a su lado, mientras él vivió lo que suele vivir: amigos, comida, regalos y falta de dinero, destino fatal cargado en un apellido que no deja de ser el sobrenombre con el que se dirigen a él donde quiera que va. Las siguientes semanas transcurrieron bien, sólo se veía el botón de una hermosa y sólida amistad. Él vio a través de sus ojos -verdes, muy verdes- él vio el futuro y soñó.
Y si una cosa lleva a la otra entonces es por eso que ellos terminaron acostados en el pasto fuera de una de las facultades de la universidad pública a la que asistían. Y por eso -quizá- es que él le dijo que sufría, que el mundo se le venía abajo y es por eso que él creyó haber encontrado un refugio a su lado. Y si una cosa lleva a la otra es, tal vez por eso, que ella le contó de su pasado y de su presente, de sus pasiones y de sus demonios y es por eso que, de alguna manera, terminaron él, ella y el novioesposo de ella enredados aquella noche fuera del departamento donde ella no vive ni vivirá más, discutiendo por un amor del que ella no es capaz. Y quizá es por que una cosa lleva a la otra que el novio y él, el ahora ¿amigo?, quedaron sólos hablando durante cerca de una hora mientras ella hablaba al hombre a quien ella ama y amará, para decirle que no llamara a su secuestrado celular. Y si las cosas van en línea, es por eso que hoy hay un muerto entre ellos.
Después de la angustiosa (¿para quién?) escena, pareció que el tiempo de meditar había llegado a su fin, él estuvo dispuesto a no pensar en el monstruo que había visto noches antes y confiar en que la temblorosa extranjera de ojos verdes que conoció aquella tarde estaría ahí a pesar de todo. Y una cosa lleva a la otra -dicen- y quizá es cierto porque después del regreso de ella, él la acompañó en todo momento y conoció al soñado padre que ella no tiene y conoció a la relajada y apacible chica que hoy no es más que una flor en un cementerio que no existe. Y él pensó que ahí quería descansar y renunció a su hogar -en donde cada día se hundía más y más- y renunció a la paz y a lo seguro y decidió huir de todo lo conocido. Pero él es un soñador. Él es un soñador que sueña sueños que se esfuman al abrir los ojos. Ella no es un sueño.
Nada valió el apoyo, para nada sirvió el esfuerzo, ella decidió mantener un camino -y es que ella ama a alguien, mucho, más que a sí misma. Una noche él volvió de un sueño y la buscó, llegó a su casa, donde él había estado antes, en el mismo sillón, con ella, acariciando su cabello, hablando con su casi padre. Él volvió de un viaje soñado y la llamó por su nombre: Lina M. Pero ella no respondió, estaba muerta. Su cuerpo yacía caliente, muy caliente al lado del hombre al que amaba. Él la vio, corrió a ella, a abrazarla, a pedirle que lo despareciera de sí como había hecho antes, pero ella ya no estaba. Al tiempo otra mujer llego al lugar que Lina M había dejado vacío. Se parecía tanto, tanto, tanto a ella que él corrió pensando que ella estaba ahí, pero no, no más, nunca más. Y gritó, gritó su nombre: Lina M, Lina M, Lina M desesperado porque no creía en su muerte, no quería creer en su muerte, en la muerte de lo que él era lejos de sí, cuando estaba con ella, tan lejos como su nación, tan lejos como su pasado, tan lejos como su ser algo. Él gritó su nombre y la mujer que estaba ahí pidió silencio y, entonces, él gritó más fuerte: Lina M, Lina M, Lina M, pero Lina M estaba muerta, se había matado el día que él había viajado, ni siquiera la vio morir, no estuvo en el último aliento, no tocó su mano mientras moría, cuando él llegó ella estaba muerta y alguien que no era ella ocupaba ahora su lugar.
Y si una cosa lleva a la otra es probablemente por eso que él montó guardia afuera de su casa las siguientes noches, loco, enloquecido por la pérdida de su mejor compañía, suplicando -cada vez- que ella apareciera por la puerta del departamento con esa sonrisa de la primera tarde, con los ojos verdes, ojos de niña soñadora, con el acento de una patria lejana que no hacía falta cuando estaban juntos; esperando su cabello entre sus dedos mientras hablaban en la sala de su casa con ese hombre que nunca fue su padre. Y montó guardia porque nunca le pudo dar algo que tenía para ella, que sin ser suyo ahora lo tiene que cargar porque no es de nadie más.
Y como una cosa lleva a otra, el sueño antes de la muerte y la muerte antes de la espera y la espera como punto final, causaron que él llorara y que llorara mucho y que se secara -una vez más- y que un día viera por última vez la puerta por la que ella no saldría más, por la que había salido tantas veces y una última vez antes de que él viajara a soñar un poco locamente; vio la puerta por última vez y recordó todo, todo, cada día, cada suspiro, cada abrazo, cada que se sintió seguro a su lado, cada vez que dejó de estar sólo en el infierno que llegaba, cada vez que pensó que no estaría solo. Y gritó su nombre una vez más: Lina M, pero ni las lágrimas, ni el grito, ni el dolor podían volverla a la vida. Sólo entonces él dio vuelta y caminó y se alejó arrastrando cada hueso otra vez, una vez más. Era de noche, no había para cuando amanecer, pero él dio vuelta y se alejó sin ella, sin él cuando estaba con ella, sin sueño, sin ese sueño y lloró. Y se fue. Y ella no supo porque ella estaba muerta. Y nadie supo porque nadie sabía que él aguardaba en la puerta de su casa otra invitación, otro abrazo y otro sueño.
Y si una cosa lleva a la otra, eso explica por qué hoy él tiene sólo un computador enfrente y una historia que sólo puede contarse en pasado.
Si una cosa lleva a la otra ésta es la prueba de ello. Esa tarde terminaron en el mismo auto, el de él, camino hacia la casa de ella; uno y otro se dieron sus teléfonos y menos de diez minutos después de la despedida ella mandaba un mensaje para preguntar por su bufanda -ella siempre tira las cosas en la calle, quizá por eso se le cayó lo que él le obsequió uno de esos días. A partir de ahí salieron, quizá como amigos, quizá un poco más. Él es bastante soñador, así que él sueña que las personas son grandes. Ella no. Ella no es un sueño, ni sueña, ella no sabe soñar. Salir: es todo lo que pasó los siguientes meses, ella vacacionó con un hombre que más de una vez se volvió bestia a su lado, mientras él vivió lo que suele vivir: amigos, comida, regalos y falta de dinero, destino fatal cargado en un apellido que no deja de ser el sobrenombre con el que se dirigen a él donde quiera que va. Las siguientes semanas transcurrieron bien, sólo se veía el botón de una hermosa y sólida amistad. Él vio a través de sus ojos -verdes, muy verdes- él vio el futuro y soñó.
Y si una cosa lleva a la otra entonces es por eso que ellos terminaron acostados en el pasto fuera de una de las facultades de la universidad pública a la que asistían. Y por eso -quizá- es que él le dijo que sufría, que el mundo se le venía abajo y es por eso que él creyó haber encontrado un refugio a su lado. Y si una cosa lleva a la otra es, tal vez por eso, que ella le contó de su pasado y de su presente, de sus pasiones y de sus demonios y es por eso que, de alguna manera, terminaron él, ella y el novioesposo de ella enredados aquella noche fuera del departamento donde ella no vive ni vivirá más, discutiendo por un amor del que ella no es capaz. Y quizá es por que una cosa lleva a la otra que el novio y él, el ahora ¿amigo?, quedaron sólos hablando durante cerca de una hora mientras ella hablaba al hombre a quien ella ama y amará, para decirle que no llamara a su secuestrado celular. Y si las cosas van en línea, es por eso que hoy hay un muerto entre ellos.
Después de la angustiosa (¿para quién?) escena, pareció que el tiempo de meditar había llegado a su fin, él estuvo dispuesto a no pensar en el monstruo que había visto noches antes y confiar en que la temblorosa extranjera de ojos verdes que conoció aquella tarde estaría ahí a pesar de todo. Y una cosa lleva a la otra -dicen- y quizá es cierto porque después del regreso de ella, él la acompañó en todo momento y conoció al soñado padre que ella no tiene y conoció a la relajada y apacible chica que hoy no es más que una flor en un cementerio que no existe. Y él pensó que ahí quería descansar y renunció a su hogar -en donde cada día se hundía más y más- y renunció a la paz y a lo seguro y decidió huir de todo lo conocido. Pero él es un soñador. Él es un soñador que sueña sueños que se esfuman al abrir los ojos. Ella no es un sueño.
Nada valió el apoyo, para nada sirvió el esfuerzo, ella decidió mantener un camino -y es que ella ama a alguien, mucho, más que a sí misma. Una noche él volvió de un sueño y la buscó, llegó a su casa, donde él había estado antes, en el mismo sillón, con ella, acariciando su cabello, hablando con su casi padre. Él volvió de un viaje soñado y la llamó por su nombre: Lina M. Pero ella no respondió, estaba muerta. Su cuerpo yacía caliente, muy caliente al lado del hombre al que amaba. Él la vio, corrió a ella, a abrazarla, a pedirle que lo despareciera de sí como había hecho antes, pero ella ya no estaba. Al tiempo otra mujer llego al lugar que Lina M había dejado vacío. Se parecía tanto, tanto, tanto a ella que él corrió pensando que ella estaba ahí, pero no, no más, nunca más. Y gritó, gritó su nombre: Lina M, Lina M, Lina M desesperado porque no creía en su muerte, no quería creer en su muerte, en la muerte de lo que él era lejos de sí, cuando estaba con ella, tan lejos como su nación, tan lejos como su pasado, tan lejos como su ser algo. Él gritó su nombre y la mujer que estaba ahí pidió silencio y, entonces, él gritó más fuerte: Lina M, Lina M, Lina M, pero Lina M estaba muerta, se había matado el día que él había viajado, ni siquiera la vio morir, no estuvo en el último aliento, no tocó su mano mientras moría, cuando él llegó ella estaba muerta y alguien que no era ella ocupaba ahora su lugar.
Y si una cosa lleva a la otra es probablemente por eso que él montó guardia afuera de su casa las siguientes noches, loco, enloquecido por la pérdida de su mejor compañía, suplicando -cada vez- que ella apareciera por la puerta del departamento con esa sonrisa de la primera tarde, con los ojos verdes, ojos de niña soñadora, con el acento de una patria lejana que no hacía falta cuando estaban juntos; esperando su cabello entre sus dedos mientras hablaban en la sala de su casa con ese hombre que nunca fue su padre. Y montó guardia porque nunca le pudo dar algo que tenía para ella, que sin ser suyo ahora lo tiene que cargar porque no es de nadie más.
Y como una cosa lleva a otra, el sueño antes de la muerte y la muerte antes de la espera y la espera como punto final, causaron que él llorara y que llorara mucho y que se secara -una vez más- y que un día viera por última vez la puerta por la que ella no saldría más, por la que había salido tantas veces y una última vez antes de que él viajara a soñar un poco locamente; vio la puerta por última vez y recordó todo, todo, cada día, cada suspiro, cada abrazo, cada que se sintió seguro a su lado, cada vez que dejó de estar sólo en el infierno que llegaba, cada vez que pensó que no estaría solo. Y gritó su nombre una vez más: Lina M, pero ni las lágrimas, ni el grito, ni el dolor podían volverla a la vida. Sólo entonces él dio vuelta y caminó y se alejó arrastrando cada hueso otra vez, una vez más. Era de noche, no había para cuando amanecer, pero él dio vuelta y se alejó sin ella, sin él cuando estaba con ella, sin sueño, sin ese sueño y lloró. Y se fue. Y ella no supo porque ella estaba muerta. Y nadie supo porque nadie sabía que él aguardaba en la puerta de su casa otra invitación, otro abrazo y otro sueño.
Y si una cosa lleva a la otra, eso explica por qué hoy él tiene sólo un computador enfrente y una historia que sólo puede contarse en pasado.
Monday, March 30, 2009
El post anterior apesta
lo unico de verdad que dice es que soy una niña, una niña llorona. No lo borro porque sería aún más niña.
Friday, March 27, 2009
De la amistad
El problema es que yo veo a una persona grande detrás de no sé qué que les veo en los ojos. Pienso que el hecho de que alguien -que puede crecer mucho- no lo haya hecho es porque no ha encontrado los caminos para ello; la verdad es que creo que es el punto en el que mi ego es una porquería gorda, gorda, porque siempe creo que yo puedo ofrecer los caminos a esas personas y por ello siempre termino con parásitos como muchos amigos que me he colgado en la vida.
Pero aún así creo (¿insistencia de la fe, de mi fe?), y es que la psicótica me conoció y terminó siendo grande en lo que escribía y pensaba, aunque después tiró su vida al carajo teniendo otro hijo (ella es muy buena para parasitarse) y hasta lo bautizó. No me gusta decir que ella o cualquiera llegó ahí por mi, pero creo que tuve algo que ver, por lo menos la hija de ella y que adopté durante cinco cortos años, aprendió, de alguna manera, a dudar de sí y quizá, aprendió a no odiar a las personas como hace su madre y el resto de su familia.
Pero ella no es la única, recuerdo a César Preciado (un nombre guardado en mi cabeza como otros que diré aquí, no sé por qué), él fue mi mejor amigo en el segundo año de secundaria; como a cualquier amigo, yo lo quería mucho, le brindé mi casa, mi familia, incluso mis juguetes, videojuegos y hasta mi hermano. Nos la pasábamos muy bien juntos, charlábamos y era muy relajado estar así; yo nunca fui un niño, ni un adolescente bebedor o fumador, no me gustaba vagar ni tocar timbres y echarme a correr y no lo dejaba todo por una niña o por un faje cualquiera. Pero él tenía miedo: en otra escuela él había sido golpeado un par de veces por algunos niños y tuvo que aprender a pelear, así fue como llego a nuestra pequeñita secundaria, lugar en el que eramos tan poquitos y tan fraternos (estábamos juntos desde la primaria y algunos desde el preescolar) que no buscábamos pelea; sin embargo, César llegó a pelear, a creer que tenía que defenderse, llegó con miedo. Quizá por eso nuestra amistad no duró, comenzó a ser amigo de los "rudos" del salón, los que comenzaban a fumar (delicados sin filtro) y los que tomában "muppets", los que tenían novias y besaban en la boca a las niñas; obviamente los que golpeaban a otros y jugaban rudo en el recreo. César dejó (cesó) de ser mi amigo, prefirió a todos ellos, prefirió la tensión de una vida de poses e imágenes y no es que tuviera que ser diferente, pero lo que yo le ofrecía era demasido limpio y demasiado propio. A mi mis padres no me enseñaron nada porque ellos no sabían nada, por eso nunca aprendí a estar a la moda y a comportarme en sociedad: soy, en verdad, un paria.
César no me habló más. Juntos habíamos hablado de ballenas y delfines, de tiburones y buceo, yo quería bucear con él, él había tomado clases de buceo y sabía hacerlo muy bien, viajaba algunas veces al año a diferentes playas a bucear con un grupo. Yo quería compartir eso con él, pero él quiso fumar delicados y tomar tequila con squirt. Dejó de hablarme y con mucho dolor yo tuve que dejar de hablarle a él y retirarme con mi cariño y mi confianza a otro lado (ah, el chavo dijo tantas cosas que yo le conté en secreto, quizá yo soy una niña). El último día de clases del segundo de secundaria, también último día de él en la escuela -no volvió al año siguiente- me dijo con lágrimas en los ojos (creo que sólo en uno), al menos fuimos amigos mucho tiempo... yo le di la mano y me fui. Ya no lo quería ni un poco.
Un año antes estaba JCC, a él lo recibí yo el primer día de clases en la secundaria. Nosotros llevábamos por lo menos seis años juntos, él era el nuevo y yo lo recibí y le abrí las puertas de mi vida. JCC vivía a la vuelta de mi casa, así que surgió una bonita amistad entre los dos; yo era muy pequeño, creo que a los trece años a penas pesaba 40 kilos y no medía ni un metro sesenta, él era de mi tamaño y también era delgadito. Le gustaban los joes y tenía muchísimos, igual que yo; me presentó a las inolvidables tortugas ninja y le fascinaban las patinetas. Yo nunca quise una patineta pero amaba platicar horas y horas con él de las suertes que sabía hacer en la patineta y de las marcas de tabla y ruedas que usaba, también hablábamos de música y de baile (le encantaba bailar). Yo le compartía caricaturas, comics pero, principalmente videojuegos; ambos teníamos nintendo y jugábamos con mucha pasión mario bros. No entiendo lo que pasó, quizá fue la llegada de Gustavo la que complicó todo, quizá fue que se hizo más popular entre las niñas, quizá fue que nuestros mundos dejaron de tocarse, no lo sé, pero él dejó de ser mi amigo. De hecho comenzó a ser muy hostil conmigo y siempre quería estarme pegando, pasaba y me zapeaba o me soltaba un golpe an cualquier lugar. Una vez yo jugaba con un amigo el el patio y, en un descuido mío, JCC me dió una patada en la cara, durísima, porque recuerdo haber perdido consciencia unos momentos. Yo prefería no pasar cerca de él y él pensó que yo le tenía miedo, de hecho oí cómo se lo dijo a unas compañeras: "vean, me tiene miedo". Yo no tenía miedo de JCC, una vez que le respondí los golpes, peleamos y estaba derrotándolo y cuando me vi sobre él sometiéndolo, lo solté y me acosté en el piso y me dejé golpear (yo no quería ganar, ya había perdido hace mucho). Yo no tenía miedo, tenía muchísimo cariño y era muy doloroso que mi mejor amigo se hubiera convertido en eso, que su amistad hacia mi hubiera desaparecido y sólo quedara una gana tremenda de dañarme: lo hizo, y lo hizo mucho. Uno año después apareció un tipo apeyidado Payán que era enorme y estaba muy fuerte y le pegó para que ya no me pegara, yo no quería que alguien le pegara, podía hacerlo yo mismo, quería que él supiera que lo había querido mucho. Su padre muere unos años después, en españa, lejos de su familia, él se hace cosumidor de marihuana, parece que mucho y su hermana, de la que estuve enamorado por lo menos dos años y a la que creo que yo le gustaba, se va de casa. No sé mucho de la historia después, creo que ahora vive en cancún y trabaja con delfines (a él siempre le gustaron los animales), de su madre y su hermana no sé nada, pero al final no sé si no supe quererlo bien o él no supo recibir lo que le ofrecía, pero dolió y recordarlo aún duele.
Humberto y Brnardo pasaron por el mismo lugar en mi corazón, Bernardo unos meses hasta que él mismo decidió pasar a otra cosa, pero Humberto, quién vivía igualmente cerca de mi casa, fue mi mejor amigo el último año de secundaria; como siempre le abri la puerta de casa y mis papás lo querían mucho, de hecho nuestros padres se hicieron amigos, lo que nos daba más tiempo para estar juntos. A él le conté todo, todo lo que me ocupaba en la vida: le dije que me gustaba Adriana y que me masturbaba y apenas conseguía poca leche (en verdad era pequeño, inmaduro quizá) y él, que era muy feo, quiso ser popular y utilizó cada confidencia para contarla públicamente. No es que yo no supiera cosas de él, pero yo era su amigo. Con él no terminan las cosas mal, yo decido guardarme lo mío pero no rompo la amistad con él; sin embargo , ya no era nada sólido el asunto, una vez terminada la escuela nos vimos un par de veces más y se acabó, nunca más volvimos a cruzar palabra, ni por teléfono ni por la cercanía de nuestras casas. Quizá sea yo el enfermo.
Podría alargar esta historia porque con las mujeres me ha ido igual, yo las quiero -como amigas- y al tiempo o abusan o me dicen que les gusto, en fin, esa será otra historia. El último en la lista se llama rf, es el único que me ha soportado y se ha soportado como mi amigo. Nos conocimos hace diciseis años y desde entonces no hay día que no sepamos el uno del otro; y no es que no haya habido malos momento entre nosotros, de hehco alguna vez terminamos a golpes (más bien él conmigo, yo lo abracé y le dije que no quería pelear con él, y de hecho, me escupió el loco). Sin embargo, sé que él me quiería, que no quería a nadie más que a mi y que no era por popularidad y miedo a lo social que se alejaba de mi. Somos, como se dice, almas gemelas, quizá; con él siento que puedo decir cualquier cosa y que él verá en mi lo que ni yo puedo ver, de hecho creo que él me respeta y le gusta lo que hago y cómo lo hago. Cuando lo conocí pensé que podía ser grande, no, pensé que era grande, grandísimo, un árbol gigantesco al que no se le veía fin (aún no se le ve fin, es enorme y yo siempre lo miro hacia arriba y aunque crezco él siemrpe será más y más alto). Yo pensé que podíamos ser grandes juntos y hemos hecho tanto, que él me ha enseñado que yo no estaba en un error, sólo en lugares equivocados.
Yo creo en la gente, yo creo que pueden ser grandes y por eso estoy con ellos y lo que ofrezco es un mundo en el que no pesan los prejuicios, que no hay nada obligatorio y en donde no nos afiliamos a nada ni a nadie; lejos del alcohol a lo bruto y del tabaco por pose, lejos de lo intelectual aunque siempre hablemos de libros, cine, pinturas y todo eso; un mundo lejos del dinero y las marcas y los lujos; un mundo donde el corazón y las ganas de estar juntos sean lo que intercambiemos.
Pero quizá la gente no soporte la libertad, quizá las personas necesiten de la pose y las pertenecias; o quizá -como algunas mujeres que he conocido y a las que he ofrecido este mundo- algunas personas necesiten atraer a otras personas, quizá necesiten ser deseadas y gustar. No lo sé. El mundo en el que vivo es un mundo en el que trato de que todos seamos iguales y estemos juntos sólo por estar, aunque comamos tacos al pastor y veamos caricaturas hasta las seis de la mañana del domingo; lo que quiero es gente que no cargue la vida, sino que quiera construirla y quizá, por eso, mi casa se llena de personas cada sábado aunque la distancia recorrida se mida en horas y las actividades no sean más que juegos, charla y televisión. Tal vez es por eso que algunas personas buscan mi amistad y quizá por eso es que yo sigo ofreciendo mi corazón, mi alma y mi hogar a cada persona que conozco, porque prefiero que me rompan el corazón (o alguna pertenecia) antes que desconfiar de las personas que detrás de sus ojos tienen ansioso un espíritu que quiere volar alto, alto y lejos. Sin embargo, el miedo y la necesidad de vivir en la norma hace que muchos de los que entran a casa salgan corriendo para siempre, como César, JCC, Humberto o Bernardo; como Paloma o Consuelo o Mariana o Rachel; o que incluso quieran dominar mi espíritu para siempre, como hizo la psicótica o LERS. Yo sigo abriendo la puerta, aunque me derrumbe mil veces, qué le voy a hacer, fue así que conocí a ji-man a rf y a la osa (que está en el límite pero que va a triunfar porque ella es muy, muy grande); así que no me retiro del intento y ni modo. Estoy contento de ser así.
Supongo que este post tiene un mensaje para una chica sudamericana que conocí recién, no lo había pensado hasta ahora: la puerta está abierta, tanto para entrar como para salir. La decisión no es mía.
Pero aún así creo (¿insistencia de la fe, de mi fe?), y es que la psicótica me conoció y terminó siendo grande en lo que escribía y pensaba, aunque después tiró su vida al carajo teniendo otro hijo (ella es muy buena para parasitarse) y hasta lo bautizó. No me gusta decir que ella o cualquiera llegó ahí por mi, pero creo que tuve algo que ver, por lo menos la hija de ella y que adopté durante cinco cortos años, aprendió, de alguna manera, a dudar de sí y quizá, aprendió a no odiar a las personas como hace su madre y el resto de su familia.
Pero ella no es la única, recuerdo a César Preciado (un nombre guardado en mi cabeza como otros que diré aquí, no sé por qué), él fue mi mejor amigo en el segundo año de secundaria; como a cualquier amigo, yo lo quería mucho, le brindé mi casa, mi familia, incluso mis juguetes, videojuegos y hasta mi hermano. Nos la pasábamos muy bien juntos, charlábamos y era muy relajado estar así; yo nunca fui un niño, ni un adolescente bebedor o fumador, no me gustaba vagar ni tocar timbres y echarme a correr y no lo dejaba todo por una niña o por un faje cualquiera. Pero él tenía miedo: en otra escuela él había sido golpeado un par de veces por algunos niños y tuvo que aprender a pelear, así fue como llego a nuestra pequeñita secundaria, lugar en el que eramos tan poquitos y tan fraternos (estábamos juntos desde la primaria y algunos desde el preescolar) que no buscábamos pelea; sin embargo, César llegó a pelear, a creer que tenía que defenderse, llegó con miedo. Quizá por eso nuestra amistad no duró, comenzó a ser amigo de los "rudos" del salón, los que comenzaban a fumar (delicados sin filtro) y los que tomában "muppets", los que tenían novias y besaban en la boca a las niñas; obviamente los que golpeaban a otros y jugaban rudo en el recreo. César dejó (cesó) de ser mi amigo, prefirió a todos ellos, prefirió la tensión de una vida de poses e imágenes y no es que tuviera que ser diferente, pero lo que yo le ofrecía era demasido limpio y demasiado propio. A mi mis padres no me enseñaron nada porque ellos no sabían nada, por eso nunca aprendí a estar a la moda y a comportarme en sociedad: soy, en verdad, un paria.
César no me habló más. Juntos habíamos hablado de ballenas y delfines, de tiburones y buceo, yo quería bucear con él, él había tomado clases de buceo y sabía hacerlo muy bien, viajaba algunas veces al año a diferentes playas a bucear con un grupo. Yo quería compartir eso con él, pero él quiso fumar delicados y tomar tequila con squirt. Dejó de hablarme y con mucho dolor yo tuve que dejar de hablarle a él y retirarme con mi cariño y mi confianza a otro lado (ah, el chavo dijo tantas cosas que yo le conté en secreto, quizá yo soy una niña). El último día de clases del segundo de secundaria, también último día de él en la escuela -no volvió al año siguiente- me dijo con lágrimas en los ojos (creo que sólo en uno), al menos fuimos amigos mucho tiempo... yo le di la mano y me fui. Ya no lo quería ni un poco.
Un año antes estaba JCC, a él lo recibí yo el primer día de clases en la secundaria. Nosotros llevábamos por lo menos seis años juntos, él era el nuevo y yo lo recibí y le abrí las puertas de mi vida. JCC vivía a la vuelta de mi casa, así que surgió una bonita amistad entre los dos; yo era muy pequeño, creo que a los trece años a penas pesaba 40 kilos y no medía ni un metro sesenta, él era de mi tamaño y también era delgadito. Le gustaban los joes y tenía muchísimos, igual que yo; me presentó a las inolvidables tortugas ninja y le fascinaban las patinetas. Yo nunca quise una patineta pero amaba platicar horas y horas con él de las suertes que sabía hacer en la patineta y de las marcas de tabla y ruedas que usaba, también hablábamos de música y de baile (le encantaba bailar). Yo le compartía caricaturas, comics pero, principalmente videojuegos; ambos teníamos nintendo y jugábamos con mucha pasión mario bros. No entiendo lo que pasó, quizá fue la llegada de Gustavo la que complicó todo, quizá fue que se hizo más popular entre las niñas, quizá fue que nuestros mundos dejaron de tocarse, no lo sé, pero él dejó de ser mi amigo. De hecho comenzó a ser muy hostil conmigo y siempre quería estarme pegando, pasaba y me zapeaba o me soltaba un golpe an cualquier lugar. Una vez yo jugaba con un amigo el el patio y, en un descuido mío, JCC me dió una patada en la cara, durísima, porque recuerdo haber perdido consciencia unos momentos. Yo prefería no pasar cerca de él y él pensó que yo le tenía miedo, de hecho oí cómo se lo dijo a unas compañeras: "vean, me tiene miedo". Yo no tenía miedo de JCC, una vez que le respondí los golpes, peleamos y estaba derrotándolo y cuando me vi sobre él sometiéndolo, lo solté y me acosté en el piso y me dejé golpear (yo no quería ganar, ya había perdido hace mucho). Yo no tenía miedo, tenía muchísimo cariño y era muy doloroso que mi mejor amigo se hubiera convertido en eso, que su amistad hacia mi hubiera desaparecido y sólo quedara una gana tremenda de dañarme: lo hizo, y lo hizo mucho. Uno año después apareció un tipo apeyidado Payán que era enorme y estaba muy fuerte y le pegó para que ya no me pegara, yo no quería que alguien le pegara, podía hacerlo yo mismo, quería que él supiera que lo había querido mucho. Su padre muere unos años después, en españa, lejos de su familia, él se hace cosumidor de marihuana, parece que mucho y su hermana, de la que estuve enamorado por lo menos dos años y a la que creo que yo le gustaba, se va de casa. No sé mucho de la historia después, creo que ahora vive en cancún y trabaja con delfines (a él siempre le gustaron los animales), de su madre y su hermana no sé nada, pero al final no sé si no supe quererlo bien o él no supo recibir lo que le ofrecía, pero dolió y recordarlo aún duele.
Humberto y Brnardo pasaron por el mismo lugar en mi corazón, Bernardo unos meses hasta que él mismo decidió pasar a otra cosa, pero Humberto, quién vivía igualmente cerca de mi casa, fue mi mejor amigo el último año de secundaria; como siempre le abri la puerta de casa y mis papás lo querían mucho, de hecho nuestros padres se hicieron amigos, lo que nos daba más tiempo para estar juntos. A él le conté todo, todo lo que me ocupaba en la vida: le dije que me gustaba Adriana y que me masturbaba y apenas conseguía poca leche (en verdad era pequeño, inmaduro quizá) y él, que era muy feo, quiso ser popular y utilizó cada confidencia para contarla públicamente. No es que yo no supiera cosas de él, pero yo era su amigo. Con él no terminan las cosas mal, yo decido guardarme lo mío pero no rompo la amistad con él; sin embargo , ya no era nada sólido el asunto, una vez terminada la escuela nos vimos un par de veces más y se acabó, nunca más volvimos a cruzar palabra, ni por teléfono ni por la cercanía de nuestras casas. Quizá sea yo el enfermo.
Podría alargar esta historia porque con las mujeres me ha ido igual, yo las quiero -como amigas- y al tiempo o abusan o me dicen que les gusto, en fin, esa será otra historia. El último en la lista se llama rf, es el único que me ha soportado y se ha soportado como mi amigo. Nos conocimos hace diciseis años y desde entonces no hay día que no sepamos el uno del otro; y no es que no haya habido malos momento entre nosotros, de hehco alguna vez terminamos a golpes (más bien él conmigo, yo lo abracé y le dije que no quería pelear con él, y de hecho, me escupió el loco). Sin embargo, sé que él me quiería, que no quería a nadie más que a mi y que no era por popularidad y miedo a lo social que se alejaba de mi. Somos, como se dice, almas gemelas, quizá; con él siento que puedo decir cualquier cosa y que él verá en mi lo que ni yo puedo ver, de hecho creo que él me respeta y le gusta lo que hago y cómo lo hago. Cuando lo conocí pensé que podía ser grande, no, pensé que era grande, grandísimo, un árbol gigantesco al que no se le veía fin (aún no se le ve fin, es enorme y yo siempre lo miro hacia arriba y aunque crezco él siemrpe será más y más alto). Yo pensé que podíamos ser grandes juntos y hemos hecho tanto, que él me ha enseñado que yo no estaba en un error, sólo en lugares equivocados.
Yo creo en la gente, yo creo que pueden ser grandes y por eso estoy con ellos y lo que ofrezco es un mundo en el que no pesan los prejuicios, que no hay nada obligatorio y en donde no nos afiliamos a nada ni a nadie; lejos del alcohol a lo bruto y del tabaco por pose, lejos de lo intelectual aunque siempre hablemos de libros, cine, pinturas y todo eso; un mundo lejos del dinero y las marcas y los lujos; un mundo donde el corazón y las ganas de estar juntos sean lo que intercambiemos.
Pero quizá la gente no soporte la libertad, quizá las personas necesiten de la pose y las pertenecias; o quizá -como algunas mujeres que he conocido y a las que he ofrecido este mundo- algunas personas necesiten atraer a otras personas, quizá necesiten ser deseadas y gustar. No lo sé. El mundo en el que vivo es un mundo en el que trato de que todos seamos iguales y estemos juntos sólo por estar, aunque comamos tacos al pastor y veamos caricaturas hasta las seis de la mañana del domingo; lo que quiero es gente que no cargue la vida, sino que quiera construirla y quizá, por eso, mi casa se llena de personas cada sábado aunque la distancia recorrida se mida en horas y las actividades no sean más que juegos, charla y televisión. Tal vez es por eso que algunas personas buscan mi amistad y quizá por eso es que yo sigo ofreciendo mi corazón, mi alma y mi hogar a cada persona que conozco, porque prefiero que me rompan el corazón (o alguna pertenecia) antes que desconfiar de las personas que detrás de sus ojos tienen ansioso un espíritu que quiere volar alto, alto y lejos. Sin embargo, el miedo y la necesidad de vivir en la norma hace que muchos de los que entran a casa salgan corriendo para siempre, como César, JCC, Humberto o Bernardo; como Paloma o Consuelo o Mariana o Rachel; o que incluso quieran dominar mi espíritu para siempre, como hizo la psicótica o LERS. Yo sigo abriendo la puerta, aunque me derrumbe mil veces, qué le voy a hacer, fue así que conocí a ji-man a rf y a la osa (que está en el límite pero que va a triunfar porque ella es muy, muy grande); así que no me retiro del intento y ni modo. Estoy contento de ser así.
Supongo que este post tiene un mensaje para una chica sudamericana que conocí recién, no lo había pensado hasta ahora: la puerta está abierta, tanto para entrar como para salir. La decisión no es mía.
Monday, March 23, 2009
Encore
Dos años hace que no te busco, sé que no te he necesitado; de hecho salí corriendo de tu casa la última vez (¿sí ves cómo es tu casa y no tu consultorio?). ¿Miedo?, no lo creo, asco, hartazgo, no way out with you; y es que eras demasiado tú y ayer que te llamé seguías siendo demasido tú y yo era cada vez más yo y yo no quiero ser yo y menos tú porque sería yo y yo no me soporto.
Corro de vuelta a tu casa que nunca más será mía, esa se quedó tras la mística puerta de copilco: el último departamento del último edificio de la última unidad al final de la calle (nunca te diste cuenta, pero yo amo los finales). Corro de vuelta a tu casa porque ya no puedo cuidar de mi y contigo aprendí a hacerlo; voy a ver si aún puedo.
Me persiguen, por eso vuelvo por tercera vez. Me persigue mi padre -más que paranoia, mucho más que eso- y me persigue mi madre: ayer recordé muchas, muchas de las golpizas de esa mujer, el terror que sentía, su fuerza, la capacidad de matarme, si yo me mato es más bien ella quien lo hace, por eso no me mato... aún.
Hace unos días tome un one way ticket en mi relación con A; ella ya lo vio y tomó un vuelo para el otro lado: There's no comin' back... y lo sé. No temo a eso, siempre seremos amigos, hoy lo sé. Me temo a mi... no sé estar sólo, de verdad no lo sé y la pregunta es ¿dónde soy capaz de parar? Eso es lo que me aterra y lo que me lleva a acostarme en ese viejo (¿o siempre nuevo, señor meticuloso?) diván. Te dejé una vez y esa vez no me dejé a mi, pero no sé cuando me alcanzó el destino otra vez, soy pobre nuevamente, tengo hambre otra vez, no puedo salir, sufro y desespero, me importa lo que digan y lo que piensen otros y me angustia que me dejen, tengo miedo a la muerte y hace mucho que no sonrío, vino radiohead y no lloré y mi seminario no camina y he conocido a alguien que podría causarme un gran daño. Aún no termino, lo sé, siempre lo supe.
Sé que no eres lo mejor, pero eres lo que tengo y lo que está ahí, en tu casa, lo que dejé hace ya más de diez años. No lo puedo llevar a otro lugar, no hay dónde, no hay con quién. Así que el viernes a las nueve treinta caminaré hasta tu departamento, saludaré al policía, diré buenas noches, te daré doscientos pesos que me matarán de hambre el sábado y el domingo y diré todo esto, si es que lo permites. Y así será por un tiempo, mientras pueda encerrar al monstruo que ya no tarda en salir o quizá mientras me doy cuenta, por fin, de que el monstruo ni existía, sólo era un espejo viejo, viejo, viejo... quizá, como yo.
Corro de vuelta a tu casa que nunca más será mía, esa se quedó tras la mística puerta de copilco: el último departamento del último edificio de la última unidad al final de la calle (nunca te diste cuenta, pero yo amo los finales). Corro de vuelta a tu casa porque ya no puedo cuidar de mi y contigo aprendí a hacerlo; voy a ver si aún puedo.
Me persiguen, por eso vuelvo por tercera vez. Me persigue mi padre -más que paranoia, mucho más que eso- y me persigue mi madre: ayer recordé muchas, muchas de las golpizas de esa mujer, el terror que sentía, su fuerza, la capacidad de matarme, si yo me mato es más bien ella quien lo hace, por eso no me mato... aún.
Hace unos días tome un one way ticket en mi relación con A; ella ya lo vio y tomó un vuelo para el otro lado: There's no comin' back... y lo sé. No temo a eso, siempre seremos amigos, hoy lo sé. Me temo a mi... no sé estar sólo, de verdad no lo sé y la pregunta es ¿dónde soy capaz de parar? Eso es lo que me aterra y lo que me lleva a acostarme en ese viejo (¿o siempre nuevo, señor meticuloso?) diván. Te dejé una vez y esa vez no me dejé a mi, pero no sé cuando me alcanzó el destino otra vez, soy pobre nuevamente, tengo hambre otra vez, no puedo salir, sufro y desespero, me importa lo que digan y lo que piensen otros y me angustia que me dejen, tengo miedo a la muerte y hace mucho que no sonrío, vino radiohead y no lloré y mi seminario no camina y he conocido a alguien que podría causarme un gran daño. Aún no termino, lo sé, siempre lo supe.
Sé que no eres lo mejor, pero eres lo que tengo y lo que está ahí, en tu casa, lo que dejé hace ya más de diez años. No lo puedo llevar a otro lugar, no hay dónde, no hay con quién. Así que el viernes a las nueve treinta caminaré hasta tu departamento, saludaré al policía, diré buenas noches, te daré doscientos pesos que me matarán de hambre el sábado y el domingo y diré todo esto, si es que lo permites. Y así será por un tiempo, mientras pueda encerrar al monstruo que ya no tarda en salir o quizá mientras me doy cuenta, por fin, de que el monstruo ni existía, sólo era un espejo viejo, viejo, viejo... quizá, como yo.
Sunday, March 22, 2009
algunos deberíamos...
Perder nuestros derechos, que nos los quiten, el derecho a opinar, el derecho al voto, el derecho a hablar, el derecho a elegir y participar, a estudiar, a leer, a ejercer una profesión, a tener y gastar dinero, a decidir, a ver la televisión, a tener y conducir un auto, a tener hijos, a hacer una familia, a beber alcohol, a hacer pinturas, cine, libros; deberíamos perder el derecho a gobernar, a tener gente a cargo, a administrar un país, a creer en nosotros; no más derecho a ir a la iglesia y a la libertad de culto. Deberíamos perder el derecho a ser individuos, es más, quizá deberíamos perder el derecho a la vida.
Deberíamos, más bien, tener obligaciones: La obligación de callar, de no opinar, de no decidir, de no tener criterio. Deberíamos estar obligados a escuchar a quien puede saber algo, a obedecer, a trabajar y aprender lo que se nos ordene, obligados a hacer estancias periódicas en países de primer mundo y a aprender formas sociales e individuales. Deberíamos estar obligados a ver ciertas películas que muestren la maravilla del cine y no la basura que se produce con tanto orgullo y dinero en el país (debería prohibirse casi todo el cine en México). Deberíamos estar obligados a saber teoría musical, a aprender un instrumento (no más tambores prehispánicos de los que no podemos saber nada y a los que insultamos los fines de semana en coyoacán); estar obligados a ver pintura y a que se nos enseñe a apreciarla, pero que se prohiba hacerla. Y la música, debe destruirse toda la música que se produce para barrios bajos, prohibir la banda, obligarnos a escuchar wagner y a los beatles, pero también a pink floyd y bell y sebastian. Deben obligarnos a saber inglés, francés y alemán, por lo menos y explicarnos el chino y el japonés. Necesitamos que se nos obligue a registrarnos en cursos de enseñanza básica para que eventualmente se nos haga leer a cervantes, dante, joyce, goethe, sófocles o platón, entre otros; que se nos haga escribir páginas y páginas pensando en las lecturas que hicimos, las pinturas que vimos y las canciones que oímos, igual con el cine que veamos. Deberíamos estar obligados a ser gobernados por gente adecuada: F I L O S O F O S, además de verdaderos novelistas, economistas, administradores públicos, etc., todos criados el 100 por ciento dela vida en países y escuelas primermundistas, criados sólo para eso,para administrar y engrandecer un país, lejos del narco y la mierdapolítica mexicana, lejos de las telenovelas y la hora pico, lejos del chavo del ocho y de once niños, lejos de sus madres malcriadas en una vida de falsoglamour tercermundista; lejos de las chivas y el américa, lejos de la lucha libre, ¡por favor! lejos de la lucha libre. Lejos del dinero, muy lejos del dinero; criados para ser grandes y hacernos grandes, criados en la práctica y en la cultura, amantes de la belleza y el pensamiento, despreciadores del dinero y el poder, amantes no del pueblo, de las naciones, de la humanidad, gente sin fronteras ni identidad de grupo: que nos gobiernen hombres y que nos obliguen a someternos a ellos. No más los animales que nos están comiendo, no más los animales que están agotando la ética y la estética que por tanto tiempo embellecieron a occidente. Por cierto, que se acaben las religiones, cero tolerancia con los creyentes...
Esto es sólo una súplica.
Deberíamos, más bien, tener obligaciones: La obligación de callar, de no opinar, de no decidir, de no tener criterio. Deberíamos estar obligados a escuchar a quien puede saber algo, a obedecer, a trabajar y aprender lo que se nos ordene, obligados a hacer estancias periódicas en países de primer mundo y a aprender formas sociales e individuales. Deberíamos estar obligados a ver ciertas películas que muestren la maravilla del cine y no la basura que se produce con tanto orgullo y dinero en el país (debería prohibirse casi todo el cine en México). Deberíamos estar obligados a saber teoría musical, a aprender un instrumento (no más tambores prehispánicos de los que no podemos saber nada y a los que insultamos los fines de semana en coyoacán); estar obligados a ver pintura y a que se nos enseñe a apreciarla, pero que se prohiba hacerla. Y la música, debe destruirse toda la música que se produce para barrios bajos, prohibir la banda, obligarnos a escuchar wagner y a los beatles, pero también a pink floyd y bell y sebastian. Deben obligarnos a saber inglés, francés y alemán, por lo menos y explicarnos el chino y el japonés. Necesitamos que se nos obligue a registrarnos en cursos de enseñanza básica para que eventualmente se nos haga leer a cervantes, dante, joyce, goethe, sófocles o platón, entre otros; que se nos haga escribir páginas y páginas pensando en las lecturas que hicimos, las pinturas que vimos y las canciones que oímos, igual con el cine que veamos. Deberíamos estar obligados a ser gobernados por gente adecuada: F I L O S O F O S, además de verdaderos novelistas, economistas, administradores públicos, etc., todos criados el 100 por ciento dela vida en países y escuelas primermundistas, criados sólo para eso,para administrar y engrandecer un país, lejos del narco y la mierdapolítica mexicana, lejos de las telenovelas y la hora pico, lejos del chavo del ocho y de once niños, lejos de sus madres malcriadas en una vida de falsoglamour tercermundista; lejos de las chivas y el américa, lejos de la lucha libre, ¡por favor! lejos de la lucha libre. Lejos del dinero, muy lejos del dinero; criados para ser grandes y hacernos grandes, criados en la práctica y en la cultura, amantes de la belleza y el pensamiento, despreciadores del dinero y el poder, amantes no del pueblo, de las naciones, de la humanidad, gente sin fronteras ni identidad de grupo: que nos gobiernen hombres y que nos obliguen a someternos a ellos. No más los animales que nos están comiendo, no más los animales que están agotando la ética y la estética que por tanto tiempo embellecieron a occidente. Por cierto, que se acaben las religiones, cero tolerancia con los creyentes...
Esto es sólo una súplica.
Saturday, March 21, 2009
arj
poison, just poison. Poison, bloody poison. Poisoned eyes, mouth, ears, face, lips, arms neck, hands, legs, feet, chest, back. Poisoned soul, spirit, hopes, dreams, future, past, present. Tomorrow, yesterday, today. Poisoned life.
...
Tenerlo todo es fácil. Dejarlo todo y volver a empezar también lo es -ella dice, cualquiera lo hace. ¿No lo ves? Pero soportarse en un lugar y construir más y subir otro escalón no es fácil, implica un esfuerzo: valentía. La marea de un océano crece detrás de sus ojos. Fuera, la sequedad arenosa de la falsa entereza con que le habla a él que yace acostado bocarriba en el prematuramente envejecido sillón de la derruida sala en la que hablan. Él calla. Él deja salir algunas lágrimas. Él sólo llora cuando empieza y cuando termina, nunca durante. Él esta vez no sabe si ha terminado. No llora, sus ojos sí. Él sabe que ella sabe, que lo sabe todo. Ella ve demasiado, infinitamente más que él: ve más allá de lo que se ve y de lo que no se ve, nunca ha necesitado que le muestren. Él se derrumba, lleva años derrumbándose. Él sólo se construye para derrumbarse. La mira hacia arriba. Ella se mira hacia adentro.
No hay camino -dice- no puedo, no quiero encontrar el camino de vuelta: Tengo miedo. Él sabe que le aterra ser hombre, quiere ser niño y cumplir la promesa que se hizo, que le hizo a Dios y al futuro cuando no pasaba de seis años. Siempre un niño: correr, correr para llegar, siempre correr y llegar. Él no espera. El mundo de los hombres pide paciencia. Él no espera. Ella lo sabe. Ella tiene paciencia por ambos. Lo ama. No llora, ni una lágrima.
Ella lo hace hombre. Él no quiere ser hombre. Tampoco quiere ser niño. Está harto de ser, pero sus dos manos son sumisas a la vida. Él sabe que es un perdedor porque le gusta perder. Él no tiene una mascota porque odia la dependencia. Él teme a la dependencia. Cree que es libre. Él quiere hacerla niña, quiere hacer niños a todos: no puede más. Llora. Esta vez no quiere llorar, no quiere hacerlo igual. Duda. Duda más. Duda nuevamente. Siempre ha pensado que está entre árboles y él siempre ha sido pasto. Él no sabe que ya no hay bosque, que nunca hubo bosque. Tampoco pasto. Él no es eso. Él no es nada. Él lee a MD y odia no escribir como ella. Él se odia. Él tiene fe. Ella amor. Él ha vuelto a encontrar la guerra en el amor. Ella ha cedido parte de sus fuerzas a la esclavitud. Ella estaba en guerra. Él no lo sabía o tal vez es lo único que sabía. Él camina rápido en la calle pero siempre detrás de alguien hasta el último momento, entonces camina más rápido y lo derrota, siempre gana al final. Eso es la guerra. Él odia la guerra pero no sabe hacer otra cosa. Él teme que sea el final, porque teme que sea su final. Está cansado de un final y otro y otro. Ya no quiere seguir empezando. De lo que está harto es de los inicios. Los finales llegan solos. Está harto de sí, de lo único que no puede huir, descansar. Él dice: te creo. Ella llora y se derrumba donde él no puede verla. Detrás de sus ojos. Él no sabe si tiene otro lugar. Él no sabe si tiene un lugar. Él no sabe si existe, si alguna vez existió. ¿Cómo matarse si no sabe si está vivo? Duda. La duda es esperanza. Piensa. Él está harto de la guerra. Ella está perdiendo la guerra. Él sabe cómo terminarla, pero no tiene un arma, ni veneno, ni voluntad. Él tiene miedo. Siempre ha tenido miedo. Si no tuviera miedo no tendría nada. Él no tiene ganas, tiene miedo. Hace décadas fue derrotado por el destino. Él habla. Ese es el destino. Se habla. Es hablado. Él es como todos, demasiado igual a todos: demasiado todos. Quiere levantarse y correr. No lo hace, no tiene a dónde ir. Tampoco tiene de dónde huir. Ya no llora. No hay nada más que llorar. Está seco. Ella comenzará a moverse. Él no. Vivió encerrado. No conoce otra forma. El encierro es esperanza. Él no hace nada. Él tiene fe. Ella no lo tiene más. Enloquece. Él ya está loco. Él es demasiado él y demasiado todos. No debió nacer. El piensa: eso no debió nacer aquí. Maldice. Él no quiere ser heredero de eso. No quiere cargar con eso. ¿Por qué él? No puede más con el cansancio y no lleva ni la mitad del camino. Alguien le dio esa herencia. Maldice cada libro que ha leído. Maldice pensar y maldice dejar de hacerlo. Maldice a AJ, él no lo salvó porque él no estaba salvado. Ella no sabe. No puede saber. Él quiere estar muerto. No sabe si lo está. No quiere ser más un niño, pero no quiere ser un hombre. Él es una tortuga. Inútil longevo testigo de nada. Es lento hasta para morir. Hace mucho está muerto. El día que se prometió no envejecer, ese día fue asesinado, cada hombre reunido en esa sala cortó una arteria de su vida. El resto del tiempo sólo sangró. Ella lo ama porque puede verlo sangrar y caminar y leventarse cada día. Todos sangramos pero él camina -ella sabe. Él debió haber muerto ayer. Ella no debió conocerlo jamás. Duermen. Afuera no pasa nada.
No hay camino -dice- no puedo, no quiero encontrar el camino de vuelta: Tengo miedo. Él sabe que le aterra ser hombre, quiere ser niño y cumplir la promesa que se hizo, que le hizo a Dios y al futuro cuando no pasaba de seis años. Siempre un niño: correr, correr para llegar, siempre correr y llegar. Él no espera. El mundo de los hombres pide paciencia. Él no espera. Ella lo sabe. Ella tiene paciencia por ambos. Lo ama. No llora, ni una lágrima.
Ella lo hace hombre. Él no quiere ser hombre. Tampoco quiere ser niño. Está harto de ser, pero sus dos manos son sumisas a la vida. Él sabe que es un perdedor porque le gusta perder. Él no tiene una mascota porque odia la dependencia. Él teme a la dependencia. Cree que es libre. Él quiere hacerla niña, quiere hacer niños a todos: no puede más. Llora. Esta vez no quiere llorar, no quiere hacerlo igual. Duda. Duda más. Duda nuevamente. Siempre ha pensado que está entre árboles y él siempre ha sido pasto. Él no sabe que ya no hay bosque, que nunca hubo bosque. Tampoco pasto. Él no es eso. Él no es nada. Él lee a MD y odia no escribir como ella. Él se odia. Él tiene fe. Ella amor. Él ha vuelto a encontrar la guerra en el amor. Ella ha cedido parte de sus fuerzas a la esclavitud. Ella estaba en guerra. Él no lo sabía o tal vez es lo único que sabía. Él camina rápido en la calle pero siempre detrás de alguien hasta el último momento, entonces camina más rápido y lo derrota, siempre gana al final. Eso es la guerra. Él odia la guerra pero no sabe hacer otra cosa. Él teme que sea el final, porque teme que sea su final. Está cansado de un final y otro y otro. Ya no quiere seguir empezando. De lo que está harto es de los inicios. Los finales llegan solos. Está harto de sí, de lo único que no puede huir, descansar. Él dice: te creo. Ella llora y se derrumba donde él no puede verla. Detrás de sus ojos. Él no sabe si tiene otro lugar. Él no sabe si tiene un lugar. Él no sabe si existe, si alguna vez existió. ¿Cómo matarse si no sabe si está vivo? Duda. La duda es esperanza. Piensa. Él está harto de la guerra. Ella está perdiendo la guerra. Él sabe cómo terminarla, pero no tiene un arma, ni veneno, ni voluntad. Él tiene miedo. Siempre ha tenido miedo. Si no tuviera miedo no tendría nada. Él no tiene ganas, tiene miedo. Hace décadas fue derrotado por el destino. Él habla. Ese es el destino. Se habla. Es hablado. Él es como todos, demasiado igual a todos: demasiado todos. Quiere levantarse y correr. No lo hace, no tiene a dónde ir. Tampoco tiene de dónde huir. Ya no llora. No hay nada más que llorar. Está seco. Ella comenzará a moverse. Él no. Vivió encerrado. No conoce otra forma. El encierro es esperanza. Él no hace nada. Él tiene fe. Ella no lo tiene más. Enloquece. Él ya está loco. Él es demasiado él y demasiado todos. No debió nacer. El piensa: eso no debió nacer aquí. Maldice. Él no quiere ser heredero de eso. No quiere cargar con eso. ¿Por qué él? No puede más con el cansancio y no lleva ni la mitad del camino. Alguien le dio esa herencia. Maldice cada libro que ha leído. Maldice pensar y maldice dejar de hacerlo. Maldice a AJ, él no lo salvó porque él no estaba salvado. Ella no sabe. No puede saber. Él quiere estar muerto. No sabe si lo está. No quiere ser más un niño, pero no quiere ser un hombre. Él es una tortuga. Inútil longevo testigo de nada. Es lento hasta para morir. Hace mucho está muerto. El día que se prometió no envejecer, ese día fue asesinado, cada hombre reunido en esa sala cortó una arteria de su vida. El resto del tiempo sólo sangró. Ella lo ama porque puede verlo sangrar y caminar y leventarse cada día. Todos sangramos pero él camina -ella sabe. Él debió haber muerto ayer. Ella no debió conocerlo jamás. Duermen. Afuera no pasa nada.
Friday, March 20, 2009
Thursday, March 19, 2009
radiohead
Puede decirse lo que sea, el público, el foro, el sonido e incluso la lluvia. Yo esperé 16 años para oír creep en vivo, con ellos, con los cinco y esperé para cantar "i wanna live, breath, i wanna be part of the human race..." y escuchar no surprises y... bueno, qué decir, fui muy feliz, angustiosamente feliz; estuve ahí los dos días, escuché cada acorde con gusto y con nostalgia y descubrí que, para mi, es tan grande como Pink Floyd, al menos estos y yo hemos coincidido en tiempo.
Gracias, ahora voy por ustedes a europa.
Gracias, ahora voy por ustedes a europa.
Saturday, March 14, 2009
N E C I O
Creo que esta idea la he repetido hasta el cansancio últimamente: "No dudo que haya una razón para no hacer algo, de hecho creo que puede ser uan razón muy poderosa; sin embargo, creo que también hay razones para hacer algo y que, cuando se quiere hacer, esas razones serán suficientes para morir intentando hacerlo..." Pero yo soy un soñador, un creyente, que tengo fe -dice rf; por eso hoy desperté a esperar a alguien que hace mucho dejó de asistir a las reuniones musicales con las que yo doy un sentido a mi moribunda juventud.
"...tú ya no tienes una razón para llegar" le dije a la única persona de la que deseo escuchar el golpeteo en los viejos tambores recluídos en un rincón de lo que alguna vez fuera nuestro lugar. "...tú ya no tienes una razón para llegar" y es que estás lleno de razones para no hacerlo, estás lleno de engaños que te cuentas a ti mismo sobre lo maravillosa que es o puede llegar a ser tu vida; estás lleno de ti y de los cuentos que cuentas y que son los cuentos que contaron tus padres y los que contaron tus abuelos y bisabuelos, cuentos de los que corres y a los que te entregas, cuentos que te llevaron lejos, lejos. Y no lejos de mi, de rf o de la música, lejos de la niña de preparatoria que atormentaba al ecologista de GP; no lejos del Kass ni de las tardes que pasabamos en el auto viendo el atardecer y pensando en lo maravilloso del hoy (no del mañana como ahora haces tú ni del ayer como ahora hago yo). Estás lejos de ti, de lo que fuiste, de lo que pudiste ser, lejos de la grandeza de tus ojos y tu sonrisa cuando detenías la canción para contar un chiste, para sugerir un redoble u otra vuelta de lo mismo; lejos de pedirnos que hagamos un baile o que toquemos la de Kiss. No estás lejos de nostros, estás lejos de Pipen, de la tsubame batimovil, del eje tresote, de las baquetas, de Dick Dale y de los Straightjackets. Hoy cuando -dos horas después- llegabas con una RAZÓN, no llegó aquel a quien extraño, con quien creo a veces hablar, hoy llegó un secuestrador, un extraterrestre, quizá, y en el mejor de los casos, un señor que se cree ogulloso de serlo pero que no es más que un temeroso de lo que odia en nosotros: un temeroso de seguir siendo niño.
Te extraño y, aunque lo niego, soy un hombre que a veces tiene fe (creyente maldecido) y te espero porque sé que voy a morir, mañana, en cincuenta años, qué importa, sé que voy a morir y no voy a gastar este tiempo en resignarme a verte lejos. Te espero y volverás a herirme y volveré a llorar mucho por ello, pero qué importa, mejor llegar al final esperando, que irme y nunca saber si regresaste... a pesar de todo te quiero más que a nadie en el mundo.
"...tú ya no tienes una razón para llegar" le dije a la única persona de la que deseo escuchar el golpeteo en los viejos tambores recluídos en un rincón de lo que alguna vez fuera nuestro lugar. "...tú ya no tienes una razón para llegar" y es que estás lleno de razones para no hacerlo, estás lleno de engaños que te cuentas a ti mismo sobre lo maravillosa que es o puede llegar a ser tu vida; estás lleno de ti y de los cuentos que cuentas y que son los cuentos que contaron tus padres y los que contaron tus abuelos y bisabuelos, cuentos de los que corres y a los que te entregas, cuentos que te llevaron lejos, lejos. Y no lejos de mi, de rf o de la música, lejos de la niña de preparatoria que atormentaba al ecologista de GP; no lejos del Kass ni de las tardes que pasabamos en el auto viendo el atardecer y pensando en lo maravilloso del hoy (no del mañana como ahora haces tú ni del ayer como ahora hago yo). Estás lejos de ti, de lo que fuiste, de lo que pudiste ser, lejos de la grandeza de tus ojos y tu sonrisa cuando detenías la canción para contar un chiste, para sugerir un redoble u otra vuelta de lo mismo; lejos de pedirnos que hagamos un baile o que toquemos la de Kiss. No estás lejos de nostros, estás lejos de Pipen, de la tsubame batimovil, del eje tresote, de las baquetas, de Dick Dale y de los Straightjackets. Hoy cuando -dos horas después- llegabas con una RAZÓN, no llegó aquel a quien extraño, con quien creo a veces hablar, hoy llegó un secuestrador, un extraterrestre, quizá, y en el mejor de los casos, un señor que se cree ogulloso de serlo pero que no es más que un temeroso de lo que odia en nosotros: un temeroso de seguir siendo niño.
Te extraño y, aunque lo niego, soy un hombre que a veces tiene fe (creyente maldecido) y te espero porque sé que voy a morir, mañana, en cincuenta años, qué importa, sé que voy a morir y no voy a gastar este tiempo en resignarme a verte lejos. Te espero y volverás a herirme y volveré a llorar mucho por ello, pero qué importa, mejor llegar al final esperando, que irme y nunca saber si regresaste... a pesar de todo te quiero más que a nadie en el mundo.
Seneca
Es triste, muy triste leer y leer y sólo darse cuenta que uno nunca ha sabido llevar su vida. Yo sí temo a muchas cosas, creo que me falta bastante para dejar de ser esclavo, ni sé por dónde empezar. ¡Ay! directores de conciencia ¿dónde están? ¿se acabaron?
Thursday, March 05, 2009
ctrl K
eso se dice tan sólo en mi cabeza que ya hasta me asusta. ¿cuántos comandos estarán ya hechos significante? Yo quiero un Ctrl + Alt + Supr y reiniciarme porque cargué mal el programa de la vida, no soy compatible con ningún software, ni actuales ni viejos...
Aceptar la derrota
Ni las chivas, ni el pachuca, ni el azul, ni la selección mexicana ganarán nada internacionalmente. Nuestro nuevo técnico es un inútil al que le gusta el varo y yo soy un animal condenado por la esperanza -mi abuela con la que crecí se llamaba así. ¡Ay! maldición, destino, ya no quiero irle al méxico, quiero irle al inglaterra o al alemania o al francia, es que YA ESTOY HARTO DE PERDER.
Qué importa...
sólo era una clase de epistemología más, ni siquiera iba a interesarle a nadie; que no se haya dicho en ningún lugar lo que se diría hoy, no quiere decir que tuviera que decirse.
Lo sé...
Y no necesito que me lo digan: "soy estúpido". Lo único que puedo decir a mi favor es que siempre trato de corregir el rumbo y que no creo conformarme jamás con ese estado.
Saturday, February 28, 2009
de la creencia
Yo creí en el psicoanálisis, yo creí en el amor, yo creí en la familia, creí en el conocimiento, creí en mis padres, creí en mis abuelos, creí en la escuela y el trabajo, creí en Diós, los ángeles y el demonio, creí en las noticias, en la tele y los periódicos, creí en la información. Yo creí en la verdad y entonces creí en las mentiras, creí con fuerza en la sinceridad y creí en los otros; creí en cada persona y en los grupos de personas, creí en la fuerza de la masa y en las ganas de libertad: yo creí en la libertad y luché por ella. Yo creí que estábamos juntos, tú, yo, todos; que cuidábamos unos de otros, que eran pocos los que hundían y muchos los que lo evitaríamos tarde o temprano. Yo creí en la políticay en el liderazgo, creí en la filosofía, creí en la pintura y creí en la música, más que nada creí en la música y entonces hice un grupo y creí en él y así creí que las personas querían algo nuevo para crear algo nuevo y ellos quisieron afiliarse a lo que fuera; creí que éramos cazadores y no carroñeros -o carroña. Yo creí en mí y en ti y en ellos y en todos y en muchos más; creí en los reyes magos y en el pecado, creí en la libertad sexual y en la fidelidad, creí que las parejas eran de a dos y de sexo contrario y luego creí que yo no necesitaba creer en eso y creí que todos lo habíamos dejado atrás juntos y emprendí la marcha junto a todos y creí que corríamos juntos porque yo creí que éramos iguales. Y creí en el pasado y en le sabor de lo viejo y creí en el futuro y en el placer de lo nuevo y creí en el presente y leí libros y di besos y destendí camas y comí tacos y caminé por calles y produje dinero y lo gasté y compre cosas y me corté el cabello y me puse arracadas y vi caricaturas y muchas películas que ya ni recuerdo y creí tanto y tanto que prometí, me prometí y le prometí a otros; yo creía tanto en tanto que me atreví a hacer promesas de eternidad, de prosperidad, de mañana y del resto de la vida. Fui tan creyente, pero tan creyente que miré al frente y tuve esperanza -legado maldito de Pandora- y la llevé a todos lados y la almorcé, comí y merendé y la empaqueté y comencé aregalarla por montones a gente hambrienta de lo mismo... y me odié.
Y me odié tanto que cada vez que miraba atrás odiaba lo que había hecho, las formas de libertad, los permisos que daba y que me daba, las palabras que usaba, los cuentos que contaba; odié más las promesas que hacía y el esfuerzo que ponía en cumplirlas y cómo dejaba año tras año cumpliendo para soportar mi creencia, porque si los otros podían seguir creyendo yo estaba tranquilo aunque yo ya casi no creyera. Odié tanto el ser creyente, creyente de Diós, de ti, de todos, de ellos, de mis padres, de mi, que resultó insoportable estar conmigo día a día, mes y año; odié ser yo y hubiera odiado igual ser otro porque lo odié todo: el psicoanálisis y el amor y la música y la pintura y la escuela y el saber y los libros y la política y la libertad y la esclavitud. Lo odié todo.
Y esta mañana miré hacia atrás y vi que creí y que luego odié y que odiar no era más que seguir creyendo. Y pude ver que creer me había ayudado a dejar de creer (tal vez casi completamente). Y descubrí que nunca creí en la amistad y siempre tuve amigos y cada uno de ellos está aún conmigo y me abrazan cada que los veo y hablamos y hablamos y hablamos de lo que nos gusta, pero más de lo que no nos gusta de estar aquí. Y dejé de creer que todos quieren los mismo, que todos piensan la amistad como yo lo hago, y decidí compartirlo con cualquiera y me impresiona qué poca gente quiere acepta este viaje; pero cada uno de los que se han subido a la nave gozan la compañía en la soledad a la que estamos condenados. Y hoy sólo, solo espero que nadie se baje.
Y me odié tanto que cada vez que miraba atrás odiaba lo que había hecho, las formas de libertad, los permisos que daba y que me daba, las palabras que usaba, los cuentos que contaba; odié más las promesas que hacía y el esfuerzo que ponía en cumplirlas y cómo dejaba año tras año cumpliendo para soportar mi creencia, porque si los otros podían seguir creyendo yo estaba tranquilo aunque yo ya casi no creyera. Odié tanto el ser creyente, creyente de Diós, de ti, de todos, de ellos, de mis padres, de mi, que resultó insoportable estar conmigo día a día, mes y año; odié ser yo y hubiera odiado igual ser otro porque lo odié todo: el psicoanálisis y el amor y la música y la pintura y la escuela y el saber y los libros y la política y la libertad y la esclavitud. Lo odié todo.
Y esta mañana miré hacia atrás y vi que creí y que luego odié y que odiar no era más que seguir creyendo. Y pude ver que creer me había ayudado a dejar de creer (tal vez casi completamente). Y descubrí que nunca creí en la amistad y siempre tuve amigos y cada uno de ellos está aún conmigo y me abrazan cada que los veo y hablamos y hablamos y hablamos de lo que nos gusta, pero más de lo que no nos gusta de estar aquí. Y dejé de creer que todos quieren los mismo, que todos piensan la amistad como yo lo hago, y decidí compartirlo con cualquiera y me impresiona qué poca gente quiere acepta este viaje; pero cada uno de los que se han subido a la nave gozan la compañía en la soledad a la que estamos condenados. Y hoy sólo, solo espero que nadie se baje.
Monday, February 23, 2009
Sunday, February 22, 2009
The promise land
Hace tanto que me prometieron eso... Siempre pensando: "hay algo más", "tiene que haber algo más", "no podemos estar reducidos sólo a esto".
A mi no me gusta aquí, nunca me ha gustado y no creo que llegue a gustarme. Está tan lleno de ciegos y de destino; está tan lleno de mi a donde quiera que voy; tan lleno de milenios de otros hombres que viven en cada palabra que digo, en cada cosa que siento. ¡Cansa!
Pero me gusta mucho Pink Floyd y el Fender fretless que me mira recargado en la pared de la sala de mi casa esperando que los cobardes de mis amigos se den cuenta que ya estamos llegando a la mitad del camino y que el resto será más rápido. Me gusta leer. Borges -desgraciado argentino- me roba horas de la vida mientras me muestra que yo no he leído jamás. Y me gusta comer, me gusta mucho comer y soy un miserable ser humano que no sabe de comida más allá de la masa de maíz que devora todo lo que tragamos en este país tercermundista.
Y sin embargo no me voy, no sé por qué no me voy, no entiendo por qué no me he ido. Y sin embargo, espero a Radiohead en un mes y a David Gilmour en una vida y a Love and Rockets en la guitarra de rf a quien junto con aa también espero, anhelo y extraño. Y espero que aquí ya no pese más y que allá sea también más ligero y que más allá un avión se desplome mientras wish you were here retumbe en mi corazón como siempre.
Pero nada pasa. Voy a bañarme como todos los días y a lavar mis dientes porque hay otros que no me soportarían de otra manera. Voy a salir a la calle y volveré con ropa nueva, como si el huracán no estuviera en cada célula de un cuerpo que ya ni siquiera es mío... ¡Extraño ser adolescente!
A mi no me gusta aquí, nunca me ha gustado y no creo que llegue a gustarme. Está tan lleno de ciegos y de destino; está tan lleno de mi a donde quiera que voy; tan lleno de milenios de otros hombres que viven en cada palabra que digo, en cada cosa que siento. ¡Cansa!
Pero me gusta mucho Pink Floyd y el Fender fretless que me mira recargado en la pared de la sala de mi casa esperando que los cobardes de mis amigos se den cuenta que ya estamos llegando a la mitad del camino y que el resto será más rápido. Me gusta leer. Borges -desgraciado argentino- me roba horas de la vida mientras me muestra que yo no he leído jamás. Y me gusta comer, me gusta mucho comer y soy un miserable ser humano que no sabe de comida más allá de la masa de maíz que devora todo lo que tragamos en este país tercermundista.
Y sin embargo no me voy, no sé por qué no me voy, no entiendo por qué no me he ido. Y sin embargo, espero a Radiohead en un mes y a David Gilmour en una vida y a Love and Rockets en la guitarra de rf a quien junto con aa también espero, anhelo y extraño. Y espero que aquí ya no pese más y que allá sea también más ligero y que más allá un avión se desplome mientras wish you were here retumbe en mi corazón como siempre.
Pero nada pasa. Voy a bañarme como todos los días y a lavar mis dientes porque hay otros que no me soportarían de otra manera. Voy a salir a la calle y volveré con ropa nueva, como si el huracán no estuviera en cada célula de un cuerpo que ya ni siquiera es mío... ¡Extraño ser adolescente!
Friday, February 13, 2009
marcelo: te odio
¿tráfico? Es ridícula esa palabra cuando uno trata de viajar hacia cualquier lado cercano al ex circuito interior, hoy llamado circuito bicentenario. Tres horas de la roma a polanco y de regreso: es un insulto. Todavía se quejan de la contingencia, si tienen a los coches estacionados diez o quince veces más de lo que estarían si no hubiera obras... Cerdos los odio.
Wednesday, February 11, 2009
Sí, soy un perverso
AJ pasó diez años a lado de JA, en ese tiempo algo resultó constante: Usted -decía el psicoanalista- es un perverso. Usted tiene problemas con la ley... en fin. Creo que JA es en verdad un perverso; JA no cree en la ley, no la respeta y no piensa en ella como algo inquebrantable. Para JA la ley no existe. Quizá por eso ha buscado una relación diferente a la de amo con todos los que hasta hoy han decidido acompañarlo; tal vez es por ello que se ha esforzado por nunca ser padre o maestro o psicoanalista. JA ha invitado a cada persona a acompañarse con él y con otros, ha apostado por no ser maestro sino un simple hombre más que se pregunta por la humanidad entera en sí mismo. Quizá por eso JA sea una risotada y AJ no sea más que una queja.
Heidegger
A la sombra de un árbol, con el sol a plomo y un montón de gente paseando alrededor, la intensidad de un hombre comentando a Nietszche me hizo sentir que valía la pena agarrar un libro otra vez. No sé, muchos colores esta tarde, mucho verde y mucho amarillo, hacía meses que no pasaba de un gris opaco a un azul insípido, pero hoy Zaratustra habló de nuevo.
Saturday, January 03, 2009
Tuesday, December 30, 2008
Friday, December 26, 2008
me di cuenta
Ya no llega el domingo, no veo los dos partidos oficiales de futbol de ese día (no más chivas del tuca). Ya no voy con mi padre y mi hermano al burger boy a comer dos paquetes de chiken boy con esa salsita que poco a poco he olvidado. Hoy ya no regreso a casa a las seis de la tarde, ni tomo la tsubame y manejo hasta el ajusco; ya no paso la tarde besando y acariciando a una treceañera que usa bikers porque sabe que me enloquecen; ya no me cuido de tocarla mientras sus padres ven la televisión en la recámara justo arriba de la sala en la que conocíamos, al mismo tiempo, el cuento del amor y el ceunto del sexo. Ya no se oscurece mientras me hiere tener que irme y esperar ocho días más para verla. Ya no nos besamos una hora más afuera de su casa antes de que le griten para que me vaya. Ya no tomo el coche familiar y trato de romper mi record de veintidos minutos de la puerta del cielo a la puerta de mi casa. Ya no llego a encontrarme con el flaco melindroso de mi hermano. Ya no vamos por unos tacos con juan para cenar él, mi papá, la perra y yo. Ya no jugamos hasta la madrugada Dragon Ball o Street Fighter, recorriendo todos los escenarios de principio a fin y de regreso, acumulando triunfos para ver si Chun Li o Ryu dominaban la noche. Ya no hay un lunes de escuela que soportar con la energía del fin de semana.
Por cierto, no me gusta escribir así.
Por cierto, no me gusta escribir así.
Monday, December 15, 2008
No pasa nada
Hace ya como veinte minutos, justo después de terminar de preparar la comida de mañana, subí a la azotea del pequeño edificio en el que vivo. Mientras subía, una curiosa idea asaltaba mi cabeza, pensaba que al atravesar la puerta al final de la escalera encontraría a un hombre vestido de negro, de pie, dándome la espalda, encendiendo un cigarrillo; no pensaba en qué tipo de hombre sería, quizá un maleante, tal vez un superheroe o sólo alguien que me encomendaría una misión secreta. Atravesé la puerta y no había nada, excepto mi ridículamente cara y hermosa sudadera de Pink Floyd secándose a la luz de la luna que, a diferencia del sol, no se roba los colores.
La aventura recién comenzaba, tenía que acercarme para ver si la sudadera estaba seca o habría que esperar hasta mañana: estaba casi lista, pero decidí dejarla hasta el amanecer. Además de eso no había nada, sólo silencio, ni siquiera el par de murciélagos que he visto un par de veces en los últimos meses habían venido por algunos de los centenares de insectos que se juntan bajo las luces callejeras. La ciudad, como siempre estaba iluminada hasta el hartazgo. Un par de autos se escuchaban sobre la avenida que casi todo el tiempo permanecía solitaria. Seguramente, en algún lugar, alguien está siendo asesinado, una casa es robada y algunas decenas de hombres que ya no tienen otra cosa se embriagan hasta la locura. Algunos niños duermen, aunque mientras más cerca están las vacaciones y las fiestas de diciembre el sueño les llega con mayor dificultad (muchos aún tienen superheroes).
Aunque he estado enfermo un par de semanas, decidí mantenerme un rato en mi pequeña cumbre y observar. Como cuando era niño no me quedó más que voltear al cielo, ya sin miedo de caerme para arriba, aunque permanecí sujeto a un mecate todo el tiempo. Orión estaba arriba de mí; él es, por mucho, la única constelación que verdaderamente conozco, creo que porque se ve todo el año.
Desde muy pequeño mi vista ha sido mala, soy heredero de ese mal que afecta a un montón de seres humanos, tengo miopía aderezada con astigmatismo, por ello nunca he podido ver bien las estrellas y los lentes con todo y sus crecientes graduaciones no han sido de gran ayuda. Sin embargo, me esfuerzo. Algunas zonas del ojo son excelentes para mirar -quizá porque somos un animal presa más que uno cazador- y así es como he conocido a la más pequeña de las Pléyades.
Hace ya tanto tiempo, dos décadas y unos años más, yo quería ser "marciano", después astronauta. Lo que quería era salir del planeta, caerme para arriba, tomar un vuelo hacia donde todo es negro y millones de estrellas posan sus ojos sobre el pequeño insecto que se ha desprendido de la piedra azul. Quería viajar, viajar muy lejos, a otros mundos, a otros colores, no colores como los que la luna no se roba, sino colores como en las fotos que mostraban nueve planetas volando al rededor del sol; quería flotar como los de la tele, pisar la luna blanca y brillosa, tan pequeña que la atravesaría corriendo mientras la gente miraba desde la tierra: al fin y al cabo era un niño.
Pero no me caí para arriba, el mecate me detenía y pude mirar -así como en uno de esos días en los que mis ojos trabajan mejor- una estrella al lado izquierdo de Orión; estaba muy, muy grande y era azul. ¡Maravilloso! era azul. Desde muy pequeño me enseñaron que las estrellas azules son de fuego, como el sol y las rojas son cuerpos helados, pero como mis ojos son muy malos nunca he visto más que blancos en el cielo, sólo que hoy vi una estrella azul, muy azul.
Me quedé observando un rato, hacía mucho frío, pero mi primer color en el cielo era cautivador. Habrán pasado un par de minutos cuando descubrí que ningún dragón bajaba del cielo, no había caballeros peleando una gran guerra por la supervivencia de los hombres; no existía manera de que volteara y viera una bestia gigantesca con los ojos rojos de furia alardeando de su poder frente a un grupo de aldeanos débiles que se preparan para morir como héroes. Tampoco pude encontrar un hombre murciélago buscando a un tétrico personaje sacado de una baraja: esta noche no había nada espectacular, no había una aventura, no un ejército de caballeros, de valientes; el espacio no bajaba, yo no me caía para arriba (ya ni siquiera soy capaz de esa intensa sensación); lo único que había era mi sudadera a medio secar, reposando bajo la blanca luz de la luna que aún se ríe del tiempo de los hombres; con su conejo estampado desde que yo era un niño de primaria y el grito desesperado que Luis me enseñó cuando estaba en la universidad. La estrella azul tal vez ya ni existía y el cinturón de Orión ni siquiera existe. Nadie se cae para arriba.
Abajo me esperaba el planeta tierra: un reportero que le avienta un zapato a uno de los cerdos más grandes que ha conocido el tiempo de la civilización; miles de secuestros anuales sólo en mi ciudad; una supuesta crisis económica que va a causar hambre a quienes producen la comida y mayor riqueza a quienes la tragan. Abajo sólo está la desesperanza de un planeta que no tiene héroes, hombres que estén dispuestos a dar la vida por la humanidad, a inscribirse en el mundo como la huella que termine con este régimen de terror en el que vivimos desde que los burgueses mataron a los monarcas. Atravesando la puerta, está la noticia de un nuevo campeón del futbol mexicano, la tarea pendiente y una escuela que, como toda buena escuela, me aleja de mi. Al final de la escalera están los problemas económicos, la navidad, zapatos que quisiera aventarle al infame presidente vendeculos que me hace no querer tener patria; litros falsos de gasolina; kilos de tres cuartos en la tienda; imbéciles que retan a otros imbéciles a pelear porque no los dejan pasar en el automóvil o entrar al metrobús; profesores de química que reprueban a los niños porque no soportan que alguien tenga una vida mejor a la de ellos; salarios miserables; contratos semanales; despidos para ahorrar; la deuda de un supermercado que pagaremos todos y que destruirá el fin de año de algunos empleados; quiebras falsas de las compañías automotrices; narcotraficantes y policías que se divierten con la libertad que el poder y el terror les dan; una clase media que se extingue; millones de hombres que tienen miedo a morir libres y que prefieren vivir esclavos de un fantasma; abusos, abusos y más abusos; ignorancia; la muerte verdadera de Marx, Nietszche y Freud; la incomprensión de Lacan, Heidegger y Foucault; reporteros de deportes que hablan como si nada pasara afuera de los estadios de soccer; contaminación; el recuerdo de un águila que no vuela más en el sur de la ciudad; un año más treinta; horas para dormir, muchas horas para dormir; un artículo que no quiero reescribir; un niño que quiere una lonchera; un corte de cabello y el riesgo latente de ser asaltado, secuestrado o asesinado por un novato en el crimen, de los que cada día hay más.
Atrás no hay más que una estrella azul que tal vez ya no existe, un universo que nunca conoceré de cerca, una infancia que he luchado por no dejar que termine pero que cada año me cuesta más trabajo soportar, pero ¿es que nadie se cae para arriba?
La aventura recién comenzaba, tenía que acercarme para ver si la sudadera estaba seca o habría que esperar hasta mañana: estaba casi lista, pero decidí dejarla hasta el amanecer. Además de eso no había nada, sólo silencio, ni siquiera el par de murciélagos que he visto un par de veces en los últimos meses habían venido por algunos de los centenares de insectos que se juntan bajo las luces callejeras. La ciudad, como siempre estaba iluminada hasta el hartazgo. Un par de autos se escuchaban sobre la avenida que casi todo el tiempo permanecía solitaria. Seguramente, en algún lugar, alguien está siendo asesinado, una casa es robada y algunas decenas de hombres que ya no tienen otra cosa se embriagan hasta la locura. Algunos niños duermen, aunque mientras más cerca están las vacaciones y las fiestas de diciembre el sueño les llega con mayor dificultad (muchos aún tienen superheroes).
Aunque he estado enfermo un par de semanas, decidí mantenerme un rato en mi pequeña cumbre y observar. Como cuando era niño no me quedó más que voltear al cielo, ya sin miedo de caerme para arriba, aunque permanecí sujeto a un mecate todo el tiempo. Orión estaba arriba de mí; él es, por mucho, la única constelación que verdaderamente conozco, creo que porque se ve todo el año.
Desde muy pequeño mi vista ha sido mala, soy heredero de ese mal que afecta a un montón de seres humanos, tengo miopía aderezada con astigmatismo, por ello nunca he podido ver bien las estrellas y los lentes con todo y sus crecientes graduaciones no han sido de gran ayuda. Sin embargo, me esfuerzo. Algunas zonas del ojo son excelentes para mirar -quizá porque somos un animal presa más que uno cazador- y así es como he conocido a la más pequeña de las Pléyades.
Hace ya tanto tiempo, dos décadas y unos años más, yo quería ser "marciano", después astronauta. Lo que quería era salir del planeta, caerme para arriba, tomar un vuelo hacia donde todo es negro y millones de estrellas posan sus ojos sobre el pequeño insecto que se ha desprendido de la piedra azul. Quería viajar, viajar muy lejos, a otros mundos, a otros colores, no colores como los que la luna no se roba, sino colores como en las fotos que mostraban nueve planetas volando al rededor del sol; quería flotar como los de la tele, pisar la luna blanca y brillosa, tan pequeña que la atravesaría corriendo mientras la gente miraba desde la tierra: al fin y al cabo era un niño.
Pero no me caí para arriba, el mecate me detenía y pude mirar -así como en uno de esos días en los que mis ojos trabajan mejor- una estrella al lado izquierdo de Orión; estaba muy, muy grande y era azul. ¡Maravilloso! era azul. Desde muy pequeño me enseñaron que las estrellas azules son de fuego, como el sol y las rojas son cuerpos helados, pero como mis ojos son muy malos nunca he visto más que blancos en el cielo, sólo que hoy vi una estrella azul, muy azul.
Me quedé observando un rato, hacía mucho frío, pero mi primer color en el cielo era cautivador. Habrán pasado un par de minutos cuando descubrí que ningún dragón bajaba del cielo, no había caballeros peleando una gran guerra por la supervivencia de los hombres; no existía manera de que volteara y viera una bestia gigantesca con los ojos rojos de furia alardeando de su poder frente a un grupo de aldeanos débiles que se preparan para morir como héroes. Tampoco pude encontrar un hombre murciélago buscando a un tétrico personaje sacado de una baraja: esta noche no había nada espectacular, no había una aventura, no un ejército de caballeros, de valientes; el espacio no bajaba, yo no me caía para arriba (ya ni siquiera soy capaz de esa intensa sensación); lo único que había era mi sudadera a medio secar, reposando bajo la blanca luz de la luna que aún se ríe del tiempo de los hombres; con su conejo estampado desde que yo era un niño de primaria y el grito desesperado que Luis me enseñó cuando estaba en la universidad. La estrella azul tal vez ya ni existía y el cinturón de Orión ni siquiera existe. Nadie se cae para arriba.
Abajo me esperaba el planeta tierra: un reportero que le avienta un zapato a uno de los cerdos más grandes que ha conocido el tiempo de la civilización; miles de secuestros anuales sólo en mi ciudad; una supuesta crisis económica que va a causar hambre a quienes producen la comida y mayor riqueza a quienes la tragan. Abajo sólo está la desesperanza de un planeta que no tiene héroes, hombres que estén dispuestos a dar la vida por la humanidad, a inscribirse en el mundo como la huella que termine con este régimen de terror en el que vivimos desde que los burgueses mataron a los monarcas. Atravesando la puerta, está la noticia de un nuevo campeón del futbol mexicano, la tarea pendiente y una escuela que, como toda buena escuela, me aleja de mi. Al final de la escalera están los problemas económicos, la navidad, zapatos que quisiera aventarle al infame presidente vendeculos que me hace no querer tener patria; litros falsos de gasolina; kilos de tres cuartos en la tienda; imbéciles que retan a otros imbéciles a pelear porque no los dejan pasar en el automóvil o entrar al metrobús; profesores de química que reprueban a los niños porque no soportan que alguien tenga una vida mejor a la de ellos; salarios miserables; contratos semanales; despidos para ahorrar; la deuda de un supermercado que pagaremos todos y que destruirá el fin de año de algunos empleados; quiebras falsas de las compañías automotrices; narcotraficantes y policías que se divierten con la libertad que el poder y el terror les dan; una clase media que se extingue; millones de hombres que tienen miedo a morir libres y que prefieren vivir esclavos de un fantasma; abusos, abusos y más abusos; ignorancia; la muerte verdadera de Marx, Nietszche y Freud; la incomprensión de Lacan, Heidegger y Foucault; reporteros de deportes que hablan como si nada pasara afuera de los estadios de soccer; contaminación; el recuerdo de un águila que no vuela más en el sur de la ciudad; un año más treinta; horas para dormir, muchas horas para dormir; un artículo que no quiero reescribir; un niño que quiere una lonchera; un corte de cabello y el riesgo latente de ser asaltado, secuestrado o asesinado por un novato en el crimen, de los que cada día hay más.
Atrás no hay más que una estrella azul que tal vez ya no existe, un universo que nunca conoceré de cerca, una infancia que he luchado por no dejar que termine pero que cada año me cuesta más trabajo soportar, pero ¿es que nadie se cae para arriba?
Friday, December 05, 2008
C.
Ayer estuve charlando con una persona con la que no me había dado cuenta que tengo una pequeña amistad desde hace varios años. Nunca le he escrito ni dicho nada, sin embargo, ella conoce la historia de este blog y fue la primera persona que lo leyó, de hecho siguió los pequeños textos que yo escribía durante el primer año. Creo que aunque jamás comentó nada directamente en este espacio, platicamos cada unop de los posts juntos y conoció cada historia detrás.
¿Somos amigos? No lo sé, pero no es una persona indiferente para mi; no sé si sufriría el no verla nuevamente como pasaría con he man o con rf pero creo que sí me gustaría que tuviera una buena vida, que estudiara y pudiera construir una futuro relajado. Creo que también me gustaría un día poder sentarme a platicar con ella y recordar aqullos meses en los que (¡ni yo lo sabía!) era mi confidente, la persona con la que más platicaba.
Te aprecio mucho C. y creo que mereces este breve comentario.
¿Somos amigos? No lo sé, pero no es una persona indiferente para mi; no sé si sufriría el no verla nuevamente como pasaría con he man o con rf pero creo que sí me gustaría que tuviera una buena vida, que estudiara y pudiera construir una futuro relajado. Creo que también me gustaría un día poder sentarme a platicar con ella y recordar aqullos meses en los que (¡ni yo lo sabía!) era mi confidente, la persona con la que más platicaba.
Te aprecio mucho C. y creo que mereces este breve comentario.
Casi no me reconozco
Entre ayer y hoy me puse a leer posts viejos de este "mi blog" y en verdad hay muchos en los que no me reconozco, de hecho parece que los hubiera escrito otra persona y no sólo eso, muchos posts me resultan detestables, absurdos, redundantes y qué carajo traía yo con eso del amor en alguna época... no, no me gusta.
Thursday, November 27, 2008
Monday, November 03, 2008
Tengo algo mejor...
Un montón de libros apilados en dos habitaciones de mi departamento rentado; más de treinta sin leer.
Tengo algo mejor. Un nintendo y una chica a quien le encanta que juguemos resident evil entre una veintena de otros juegos que nos unen mucho.
Tengo discos y discos de grupos de todas partes, formados, esperando a que los escuche.
Tengo películas y películas que jamás he visto, tengo cablevisión con discovery y national geografic, tengo animal planet.
Tengo bajos y guitarras y amigos con quienes tocarlos.
Tengo una gran novia, mejor que cualquiera que haya conocido jamás.
Tengo ganas de saber si se puede hacer etnología de culturas antiguas y a Claude Calame que dice que sí.
Tengo a Sabrina the teenage witch.
Tengo muchas ganas de jugar basquetbol y mañana lo haré.
Tengo tanto que hacer que no tengo tiempo de vivir la vida de otros...
Tengo algo mejor. Un nintendo y una chica a quien le encanta que juguemos resident evil entre una veintena de otros juegos que nos unen mucho.
Tengo discos y discos de grupos de todas partes, formados, esperando a que los escuche.
Tengo películas y películas que jamás he visto, tengo cablevisión con discovery y national geografic, tengo animal planet.
Tengo bajos y guitarras y amigos con quienes tocarlos.
Tengo una gran novia, mejor que cualquiera que haya conocido jamás.
Tengo ganas de saber si se puede hacer etnología de culturas antiguas y a Claude Calame que dice que sí.
Tengo a Sabrina the teenage witch.
Tengo muchas ganas de jugar basquetbol y mañana lo haré.
Tengo tanto que hacer que no tengo tiempo de vivir la vida de otros...
Thursday, October 30, 2008
Leave those kids alone
Ayuda. El año que sigue se cumplen treinta años de The Wall de Pink Floyd, quiero tocar el disco entero, es el proyecto más ambicioso de mi vida pero necesito músicos, así que si alguien conoce a alguien que se quiera apuntar, están más que invitados.
Por favor...
No vengan a hablarme de los ameros, ni de que Paul murió y el de los beatles es un fraude, ni del chupacabras ni de los mayas y el fin del mundo o de la verdadera cuenta de los años después de cristo. No tengo tiempo, el modelo capitalista se hunde y estoy feliz viendo cómo se cae.
Tal vez lo alcance a ver.
Tal vez lo alcance a ver.
De mi familia materna
Creo que siempre he sabido que mi familia materna es pobre, realmente son personas muy pobres y no porque sean carentes de dinero, sino porque no tiene muchas opciones en la vida, son pobres porque no saben qué hacer con ellos mismos. Mis abuelos, por ejemplo, tienen cerca de noventa años cada uno (ambos viven) y desde hace como veinte no hacen nada diferente a comer y dormir, hace ya como cinco años que no salen ni a la calle más que cuando los llevan al hospital a su chequeo periódico.
Mi tío F. no es más que la sombra de lo que fue cuando yo era niño, no suelo platicar estas historias y, sin embargo, creo que mi relación con él marcó mi vida tanto más que muchas historias que involucran a mis padres. Dicen que me llevaba a la universidad con él, yo recuerdo que en el departamento tan chiquito en el que vivía mi abuelita él tenía una cama para él solo y sobre ella había un restirador que se plegaba y ahí lo veía yo pasar horas y horas haciendo planos en ese papel que es como transparente; yo me acercaba y me sentaba con él, se me hacía impresionante cada uno de los grandes dibujos que veía ahí, de hecho, creo que sé leer un plano desde esa edad (tendría como cinco o seis años), podía entender dónde había una puerta, luz o escaleras... lo admiraba mucho.
A veces recuerdo un libro de dibujo que él tenía, supongo que era universitario y teórico porque tenía muchas más letras que dibujos, sin embargo, tenía la clave para dibujar lo que fuera. En ese libro encontré un trazo de un caballo corriendo con su jinete, todo estaba hecho con óvalos y círculos y yo aprendí a hacer mi jinete con caballo y lo hacía para todo y en todos lados... qué feliz era (ahora no puedo recordarlo lo suficiente para volver a hacerlo).
Había, también, un libro de animales. Recuerdo una imagen de un elefante atacado por un grupo de felinos, según yo, eran tigres, pero ahora sé que los tigres no atacan en manada, aún así, un grupo de tigres atacaban a un elefante y mi F. me dijo que éste era tan fuerte y su piel tan gruesa que entre todos esos animales no podrían hacerle nada (hoy en día dibujo elefantes al por mayor). En fin, creo que él me enseñaba mucho o que yo lo trataba de conocer todo.
No sé cuánto de mi vida esté destinado por mi relación con esas personas, a veces creo que estoy tan lejos de ellos que ni sus muertes podrían tocarme, sin embargo, el fin de semana estuve con ellos, hablaron de sus vidas, lo mismo de cada vez que voy; mi tío me mostró nuevamente lo que hace: unas playeras de colores a las que les había estampado logos y letras de los pumas que él mismo diseñó. Los años de trabajo en arquitectura no pasaron en vano, el hombre es un genio, diseña como los grandes y con un estilo retro que se ve tan actual que si intentara vender sus ideas seguro le sería fácil; pero su idea es poner un mecate afuera de su casa y colgarlas y vender una que otra, ni modo, yo le voy a comprar dos aunque los pumas me cagan la madre.
Mi tío F. no es más que la sombra de lo que fue cuando yo era niño, no suelo platicar estas historias y, sin embargo, creo que mi relación con él marcó mi vida tanto más que muchas historias que involucran a mis padres. Dicen que me llevaba a la universidad con él, yo recuerdo que en el departamento tan chiquito en el que vivía mi abuelita él tenía una cama para él solo y sobre ella había un restirador que se plegaba y ahí lo veía yo pasar horas y horas haciendo planos en ese papel que es como transparente; yo me acercaba y me sentaba con él, se me hacía impresionante cada uno de los grandes dibujos que veía ahí, de hecho, creo que sé leer un plano desde esa edad (tendría como cinco o seis años), podía entender dónde había una puerta, luz o escaleras... lo admiraba mucho.
A veces recuerdo un libro de dibujo que él tenía, supongo que era universitario y teórico porque tenía muchas más letras que dibujos, sin embargo, tenía la clave para dibujar lo que fuera. En ese libro encontré un trazo de un caballo corriendo con su jinete, todo estaba hecho con óvalos y círculos y yo aprendí a hacer mi jinete con caballo y lo hacía para todo y en todos lados... qué feliz era (ahora no puedo recordarlo lo suficiente para volver a hacerlo).
Había, también, un libro de animales. Recuerdo una imagen de un elefante atacado por un grupo de felinos, según yo, eran tigres, pero ahora sé que los tigres no atacan en manada, aún así, un grupo de tigres atacaban a un elefante y mi F. me dijo que éste era tan fuerte y su piel tan gruesa que entre todos esos animales no podrían hacerle nada (hoy en día dibujo elefantes al por mayor). En fin, creo que él me enseñaba mucho o que yo lo trataba de conocer todo.
No sé cuánto de mi vida esté destinado por mi relación con esas personas, a veces creo que estoy tan lejos de ellos que ni sus muertes podrían tocarme, sin embargo, el fin de semana estuve con ellos, hablaron de sus vidas, lo mismo de cada vez que voy; mi tío me mostró nuevamente lo que hace: unas playeras de colores a las que les había estampado logos y letras de los pumas que él mismo diseñó. Los años de trabajo en arquitectura no pasaron en vano, el hombre es un genio, diseña como los grandes y con un estilo retro que se ve tan actual que si intentara vender sus ideas seguro le sería fácil; pero su idea es poner un mecate afuera de su casa y colgarlas y vender una que otra, ni modo, yo le voy a comprar dos aunque los pumas me cagan la madre.
Tuesday, September 16, 2008
gracias
Muchos músicos que no sirven para nada siguen por acá y tú te mueres.
Habría que estar agradecidos contigo. Los discos de Pink Floyd son, en una palabra, emocionantes. La sicodelia más incisiva. Siempre supiste alejarte de payasadas contemporáneas con sabor a San Franciso. El progresivo más elegante. Nada que ver con el virtuosismo cirquero de tantos fanfarrones.
Nunca veré a Pink Floyd completo. Cuando era adolescente me conmovió descubrir Echoes. Recuerdo cómo me estremecía. Hoy me estremece cada vez más. También Atom Heart Mother me conmueve. El Dark Side of the Moon. Tu piano en The Great Gig in the Sky. Recuerdo cuando vi por primera vez el en vivo en Pompeya. Cualquier concierto grabado palidece ante esa obra maestra. Un disco en vivo sin más público que ustedes mismos. Mi versión favorita de Saucerful of Secrets es esa. Los entendidos dicen que su más grande disco fue el Piper. No sé. A mí sí me fascina el Dark Side. Pero es que toco la guitarra y Gilmour me puede mucho. Syd estaba más allá de ustedes, incluso, creo yo. El The Wall no me gusta mucho. Ya es como una ópera rock. El Final Cut ni siquiera parece un disco, no te perdiste de nada. Pero cuando pensábamos que todo estaba perdido grabaron High Hopes. Ese solo de Gilmour vale más que la carrera entera de muchos grupos de hoy en día.
Ahora nos quedan los discos. A escucharlos de nuevo. A rompernos el corazón con Obscured by Clouds y la cabeza con More.
rf
Habría que estar agradecidos contigo. Los discos de Pink Floyd son, en una palabra, emocionantes. La sicodelia más incisiva. Siempre supiste alejarte de payasadas contemporáneas con sabor a San Franciso. El progresivo más elegante. Nada que ver con el virtuosismo cirquero de tantos fanfarrones.
Nunca veré a Pink Floyd completo. Cuando era adolescente me conmovió descubrir Echoes. Recuerdo cómo me estremecía. Hoy me estremece cada vez más. También Atom Heart Mother me conmueve. El Dark Side of the Moon. Tu piano en The Great Gig in the Sky. Recuerdo cuando vi por primera vez el en vivo en Pompeya. Cualquier concierto grabado palidece ante esa obra maestra. Un disco en vivo sin más público que ustedes mismos. Mi versión favorita de Saucerful of Secrets es esa. Los entendidos dicen que su más grande disco fue el Piper. No sé. A mí sí me fascina el Dark Side. Pero es que toco la guitarra y Gilmour me puede mucho. Syd estaba más allá de ustedes, incluso, creo yo. El The Wall no me gusta mucho. Ya es como una ópera rock. El Final Cut ni siquiera parece un disco, no te perdiste de nada. Pero cuando pensábamos que todo estaba perdido grabaron High Hopes. Ese solo de Gilmour vale más que la carrera entera de muchos grupos de hoy en día.
Ahora nos quedan los discos. A escucharlos de nuevo. A rompernos el corazón con Obscured by Clouds y la cabeza con More.
rf
Monday, September 15, 2008
Remember that night
Cuando estaba en verdad triste ponía discos y discos de Pink Floyd en el carrusel de mi estereo y me recostaba en un sillón a escuchar durante horas esa música que hacía que pareciera que el mundo entero no existía.
pero no lo lamento
cuando Pink Floyd vino a México en los 90 no fui a verlos, quizá sea difícil ahora que uno de los cuatro grandes no está más. hay una firma que no tendré jamás en mi dark side of the moon y sin embargo no lamento, lamentaría más nunca haberlos conocido.
I´ll see you on the dark side of the moon
I'm not sad beacause of your dead, really i'm so happy 'cause it's so important for me; you are not a name in others mouth, you are not a notice in newspaper or internet, you are a piece of my life, you've been a reason, a way.
Today you left us and the world outside looks so empty. Maybe it's time to fill it again with your keyboard, with us and them and the grate gig in the sky; it´s time to remember that I've been born just to meet you; that the hole universe was created only for each record of Pink Floyd.
I'm so happy 'cause I met you, so happy 'cause you played together one more time, 'cause I heard money and comfortably numb while I saw your white heads and your still-young eyes, 'cause wish you were here was not more a hope for all of us who wish you together again.
Thanks for been alive enough time for making this world a better place to be until dead arrives.
Today you left us and the world outside looks so empty. Maybe it's time to fill it again with your keyboard, with us and them and the grate gig in the sky; it´s time to remember that I've been born just to meet you; that the hole universe was created only for each record of Pink Floyd.
I'm so happy 'cause I met you, so happy 'cause you played together one more time, 'cause I heard money and comfortably numb while I saw your white heads and your still-young eyes, 'cause wish you were here was not more a hope for all of us who wish you together again.
Thanks for been alive enough time for making this world a better place to be until dead arrives.
Good bye blue sky...
Hace más de quince años escuche por primera vez una banda que cambiaría totalmente el curso de mi vida. Nunca desde que nací me había afiliado tanto a nada; entonces yo no tenía mucho dinero pero cuanto podía lo gastaba en discos o casets de Pink Floyd. En mi cumpleaños 17 el único regalo que recibí fue el The Wall y unas noches después tomé mi contrabajo y dediqué cada minuto a "sacar" y aprenderme cada canción de ese disco... No fue la única noche, con cada disco que compraba la costumbre se afianzaba, yo sabía más y más canciones que después tocaba con mi hermano o mientras veía algún video de ellos en vivo: habían puesto mi vida en un lugar.
Hoy los nombres Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright dicen más para mí que cualquier nombre con mis apellidos, más que cualquier huella de una historia que me haría mexicano u occidental; sus rostros, sus voces, sus estilos puedo reconocerlos en cualquier parte del mundo, con cualquier distracción, en cualquier situación, ellos han sido un motivo para mí. Por ello hoy la palabra Wright es más húmeda que nunca, por ello el Dark side of the moon no dejará de sonar hasta que él esté bien fijo en mi memoria.
Hoy los nombres Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright dicen más para mí que cualquier nombre con mis apellidos, más que cualquier huella de una historia que me haría mexicano u occidental; sus rostros, sus voces, sus estilos puedo reconocerlos en cualquier parte del mundo, con cualquier distracción, en cualquier situación, ellos han sido un motivo para mí. Por ello hoy la palabra Wright es más húmeda que nunca, por ello el Dark side of the moon no dejará de sonar hasta que él esté bien fijo en mi memoria.
Monday, September 15, 2008
LONDON — Richard Wright, a founding member of the rock group Pink Floyd, died Monday. He was 65.
Pink Floyd's spokesman Doug Wright, who is not related to the artist, said Wright died after a battle with cancer at his home in Britain. He says the band member's family did not want to give more details about his death.
Wright met Pink Floyd members Roger Waters and Nick Mason in college and joined their early band, Sigma 6. Along with the late Syd Barrett, the four formed Pink Floyd in 1965.
The group's jazz-infused rock and drug-laced multimedia "happenings" made them darlings of the London psychedelic scene, and their 1967 album, "The Piper at the Gates of Dawn," was a hit.
In the early days of Pink Floyd, Wright, along with Barrett, was seen as the group's dominant musical force. The London-born musician and son of a biochemist wrote songs and sang.
The band released a series of commercially and critically successful albums including 1973's "Dark Side of the Moon," which has sold more than 40 million copies. Wright wrote "The Great Gig In The Sky" and "Us And Them" for that album, and later worked on the group's epic compositions such as "Atom Heart Mother," "Echoes" and "Shine On You Crazy Diamond."
/**/
But tensions grew between Waters, Wright and fellow band member David Gilmour. The tensions came to a head during the making of "The Wall" when Waters insisted Wright be fired. As a result, Wright was relegated to the status of session musician on the tour of "The Wall," and did not perform on Pink Floyd's 1983 album "The Final Cut."
Wright formed a new band Zee with Dave Harris, from the band Fashion, and released one album, "Identity," with Atlantic Records.
Waters left Pink Floyd in 1985 and Wright began recording with Mason and Gilmour again, releasing the albums "The Division Bell" and "A Momentary Lapse of Reason" as Pink Floyd. Wright also released the solo albums "Wet Dream" (1978) and "Broken China" (1996).
In July 2005, Wright, Waters, Mason and Gilmour reunited to perform at the "Live 8" charity concert in London -- the first time in 25 years they had been onstage together.
Wright also worked on Gilmour's solo projects, most recently playing on the 2006 album "On An Island" and the accompanying world tour.
LONDON — Richard Wright, a founding member of the rock group Pink Floyd, died Monday. He was 65.
Pink Floyd's spokesman Doug Wright, who is not related to the artist, said Wright died after a battle with cancer at his home in Britain. He says the band member's family did not want to give more details about his death.
Wright met Pink Floyd members Roger Waters and Nick Mason in college and joined their early band, Sigma 6. Along with the late Syd Barrett, the four formed Pink Floyd in 1965.
The group's jazz-infused rock and drug-laced multimedia "happenings" made them darlings of the London psychedelic scene, and their 1967 album, "The Piper at the Gates of Dawn," was a hit.
In the early days of Pink Floyd, Wright, along with Barrett, was seen as the group's dominant musical force. The London-born musician and son of a biochemist wrote songs and sang.
The band released a series of commercially and critically successful albums including 1973's "Dark Side of the Moon," which has sold more than 40 million copies. Wright wrote "The Great Gig In The Sky" and "Us And Them" for that album, and later worked on the group's epic compositions such as "Atom Heart Mother," "Echoes" and "Shine On You Crazy Diamond."
/**/
But tensions grew between Waters, Wright and fellow band member David Gilmour. The tensions came to a head during the making of "The Wall" when Waters insisted Wright be fired. As a result, Wright was relegated to the status of session musician on the tour of "The Wall," and did not perform on Pink Floyd's 1983 album "The Final Cut."
Wright formed a new band Zee with Dave Harris, from the band Fashion, and released one album, "Identity," with Atlantic Records.
Waters left Pink Floyd in 1985 and Wright began recording with Mason and Gilmour again, releasing the albums "The Division Bell" and "A Momentary Lapse of Reason" as Pink Floyd. Wright also released the solo albums "Wet Dream" (1978) and "Broken China" (1996).
In July 2005, Wright, Waters, Mason and Gilmour reunited to perform at the "Live 8" charity concert in London -- the first time in 25 years they had been onstage together.
Wright also worked on Gilmour's solo projects, most recently playing on the 2006 album "On An Island" and the accompanying world tour.
Tuesday, September 02, 2008
Antropólogos
Nada más detestable que un antropólogo que vive insistiendo en que todo lo étnico debe sobrevivir sólo por que es étnico.
Sunday, August 31, 2008
Thursday, July 10, 2008
un soporte
Soportar la vida con ideas es una de las cosas más pobres que una persona puede hacer. La razón es una forma pestilente de sostener un mundo y un lugar en él.
No es que tengas razón en lo que piensas de las personas, es que te esfuerzas por verlos así para no tenern que equivocarte y pensar que quizá tu forma de vivir no es "LA" manera de vivir...
Te quiero y tu forzada decepción me duele.
Bloggers
Pues el mundo en el que vivimos insiste en que todos tienen derecho a todo, quizá por eso estamos jodidos... qué le vamos a hacer.
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