Saturday, March 14, 2009

N E C I O

Creo que esta idea la he repetido hasta el cansancio últimamente: "No dudo que haya una razón para no hacer algo, de hecho creo que puede ser uan razón muy poderosa; sin embargo, creo que también hay razones para hacer algo y que, cuando se quiere hacer, esas razones serán suficientes para morir intentando hacerlo..." Pero yo soy un soñador, un creyente, que tengo fe -dice rf; por eso hoy desperté a esperar a alguien que hace mucho dejó de asistir a las reuniones musicales con las que yo doy un sentido a mi moribunda juventud.

"...tú ya no tienes una razón para llegar" le dije a la única persona de la que deseo escuchar el golpeteo en los viejos tambores recluídos en un rincón de lo que alguna vez fuera nuestro lugar. "...tú ya no tienes una razón para llegar" y es que estás lleno de razones para no hacerlo, estás lleno de engaños que te cuentas a ti mismo sobre lo maravillosa que es o puede llegar a ser tu vida; estás lleno de ti y de los cuentos que cuentas y que son los cuentos que contaron tus padres y los que contaron tus abuelos y bisabuelos, cuentos de los que corres y a los que te entregas, cuentos que te llevaron lejos, lejos. Y no lejos de mi, de rf o de la música, lejos de la niña de preparatoria que atormentaba al ecologista de GP; no lejos del Kass ni de las tardes que pasabamos en el auto viendo el atardecer y pensando en lo maravilloso del hoy (no del mañana como ahora haces tú ni del ayer como ahora hago yo). Estás lejos de ti, de lo que fuiste, de lo que pudiste ser, lejos de la grandeza de tus ojos y tu sonrisa cuando detenías la canción para contar un chiste, para sugerir un redoble u otra vuelta de lo mismo; lejos de pedirnos que hagamos un baile o que toquemos la de Kiss. No estás lejos de nostros, estás lejos de Pipen, de la tsubame batimovil, del eje tresote, de las baquetas, de Dick Dale y de los Straightjackets. Hoy cuando -dos horas después- llegabas con una RAZÓN, no llegó aquel a quien extraño, con quien creo a veces hablar, hoy llegó un secuestrador, un extraterrestre, quizá, y en el mejor de los casos, un señor que se cree ogulloso de serlo pero que no es más que un temeroso de lo que odia en nosotros: un temeroso de seguir siendo niño.

Te extraño y, aunque lo niego, soy un hombre que a veces tiene fe (creyente maldecido) y te espero porque sé que voy a morir, mañana, en cincuenta años, qué importa, sé que voy a morir y no voy a gastar este tiempo en resignarme a verte lejos. Te espero y volverás a herirme y volveré a llorar mucho por ello, pero qué importa, mejor llegar al final esperando, que irme y nunca saber si regresaste... a pesar de todo te quiero más que a nadie en el mundo.

2 comments:

Anonymous said...

hola..te encontré otra vez y yo si creo que no perderé más...
thepsicotica

JA said...

pero si perder es la única capacidad que nos queda...