Heidegger
A la sombra de un árbol, con el sol a plomo y un montón de gente paseando alrededor, la intensidad de un hombre comentando a Nietszche me hizo sentir que valía la pena agarrar un libro otra vez. No sé, muchos colores esta tarde, mucho verde y mucho amarillo, hacía meses que no pasaba de un gris opaco a un azul insípido, pero hoy Zaratustra habló de nuevo.
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