Monday, August 31, 2015

Y sí, aquí estoy

Nuestro árbol, nuestra historia y el camino hacia nuestra tierra

Hace diez años decidimos iniciar una aventura; ésta ha durado hasta hoy, con sus peculiaridades, desde luego, pero diez años después el barco navega. Hace también diez años, en aquella navidad de 2005, un arbolito, chiquito, chiquito, se hizo parte de la aventura, un arbolito verde verde y pelón, con apenas unas ramitas carnositas pero muy chiquitas. Un arbolito y una oportunidad.

dos o tres años después me mudé a un consultorio cerca de casa, un lugar con un jardín de estilo japonés, con agua, piedras y bambúes. El arbolito que ya pasaba por mucho el tamaño con el que llegó y tenía algunas ramitas nuevas, necesitaba una maceta más grande o un jardín quizá. El jardín japonés del consultorio era un bello lugar.

Ay pero el arbolito era débil, desde chiquito parecía imposible mantenerlo en pie, se doblaba, se caía, se salía de la tierra y llevarlo al jardín no lo hizo diferente, contrariamente hubo que plantarlo varias veces porque se salía de la tierra una y otra y otra vez, hasta que finalmente pareció encontrar un lugar en el que se comenzó a fijar, precisamente al lado de la puerta del consultorio. Ahí y con el apoyo de un palito comenzó a crecer y crecer y a fortalecer sus raíces. Así comenzó a tener más y más ramitas y luego ramas y su frágil tronco comenzó a engrosarse hasta que dejó de necesitar el palito y comenzó a elevarse hacia el cielo con mucha rapidez y firmeza y aunque muchas veces le cortaron la punta, él adquirió la fuerza y la persistencia que caracterizan a mi familia: aunque no nos sirvan las patas caminamos, aunque vengamos de estratos bajos en este citadino mundo, superamos la adversidad y nos posicionamos donde queremos, aunque nadie publique nuestros textos escribimos, no hay forma, la adversidad no nos come las ganas, a ninguno, perro, persona o planta, nuestra familia es fuerte.

Esta fuerza hizo que el arbolito, diez años después, sea ya un pino vikingo con todas sus letras y su carácter, fuerte, grueso, alto, verde, oloroso y creciendo; orgullo, prueba y esperanza, ganas, entusiasmo y confianza para nosotros.

Hoy, sin embargo y porque nosotros también necesitamos echar raíces fuertes, dejé mi consultorio con su jardín japonés y nuestro arbolito; hoy saqué las últimas cosas del viejo consultorio para iniciar un nuevo viaje dentro de la aventura. No pude llevarme el arbolito que ya es un gigante, él ha echado raíces fuertes muy fuertes y ha engrosado su tronco y ahora tiene un hogar. No podemos cuidarlo más, ya no tiene la necesidad de un palito, se sostiene solo y crece rumbo al cielo sin nuestra ayuda, es grande y tiene tierra.

Nosotros también necesitamos tierra y aunque tenemos raíces muy fuertes, ya no necesitamos una maceta, necesitamos nuestro suelo y por eso nos vamos, hemos aprendido mucho de nuestro arbolito. Hoy nos despedimos de él y lo dejamos en su jardín, en donde ahora es uno de los más grandes y le prometimos echar raíz, como él. Nosotros le ayudamos a crecer, ahora el nos ayudará a asentarnos, porque cuando uno se asienta crece y madura y vive; nosotros necesitamos un jardín para hacerlo y estamos en su búsqueda, mientras tanto aún podremos mirar hacia adentro y encontrar nuestro arbolito y el balcón en el que se fortaleció y el jardín en el que echó raíz y las risas y los juegos y los almuerzos y las vacaciones y los amigos y la familia y las esperanzas y el entusiasmo y las ganas de salir de la neblina hacia el sol que se posa alto sobre nuestras cabezas y la capacidad de hacer grandes y fuertes nuestras raíces para tener un hogar y seguir siendo hogar para visitantes y pasajeros como el arbolito y sus arañas y caracoles y hormigas. Seremos grandes y fuertes como nos enseñó a ser nuestro arbolito pelón y delgadito.

Hoy dejo el consultorio aunque una parte de mi se queda con él, mis recuerdos, mi entusiasmo, mis cumpleaños y mis aventuras, los amigos que hice y las historias que viví. Hoy dejo el consultorio y el pequeño gigante que sembramos hace unos años velará y alegrará la vida de cualquier persona que ocupe ese lugar. En ese árbol florece amor y ese es nuestro legado para quien quiera habitar y hacer suya la que una vez fue nuestra casita. Nosotros andamos pues y buscamos un jardín para habitar y hacer habitable de por vida.

Gracias amigo, tú eres fuerte y yo estoy contento y me siento capaz. Que tengas una vida larga y que seas la alegría de muchos, hogar y vecindario de animalitos y compañero de todos aquellos que se aproximen a ti. Nosotros nos vamos felices y con un poquito de sabiduría que supiste regalarnos. Te quiero y nunca te voy a olvidar...

Tuesday, October 14, 2014

Hace frío, mucho frío...

No es que fuera bella, había mujeres más bellas en otros lugares; no es que fuera bella, sin embargo, su rostro iluminaba la oscuridad mas espesa y tenía una sonrisa que cautivaría al espíritu más recio y sus ojos, sus ojos que eran dos osos erguidos a la orilla de una laguna, en un bosque frío, extraordinariamente fuertes, imponentes y hermosos. Ciertamente no es que fuera bella pero su cabello decoraba un rostro sincero y misterioso, con un toque de soledad casi originaria, casi genética, lo que le daba mayor fuerza aún. Tampoco es que tuviera un cuerpo perfecto, de hecho tenía defectos tan notorios y sin embargo sus abrazos eran capaces de envolverlo todo, al universo entero y su piel y su tibieza calentaban los huesos fríos de años atrás, helados de abandono y olvido; sí, su cuerpo no era perfecto pero hacía saber que no habría otro jamás al cual acercarse tanto y con tanta familiaridad. No era la más bella, no tenía el cuerpo perfecto, tampoco era inteligente, no de esas inteligencias geniales y aún así decía las cosas más oportunas en los momentos más precisos; podía describir al mundo tal como era sin equivocaciones, con la claridad de la sabiduría; decía y sus palabras abrazaban, como sus brazos, como sus piernas, como su cuerpo entero; sí, eso era, sus palabras no eran sino abrazos existenciales.

No era bella, ni tenía el cuerpo perfecto, ni era la más inteligente, ella era hermosa y calentaba el espíritu y podía decirlo todo y abrazar con sus palabras, con su sensatez y su voluntad de amor. No era perfecta, era única, absolutamente única y hacia sentir especial, totalmente especial y aquí hay un testigo cercano de la maravilla que hoy ha dejado frío el universo.

Wednesday, October 08, 2014

Lo que debemos y a quién le debemos...

Cuando yo era niño había muchas marchas y plantones. Lo recuerdo muy bien, el zócalo era constantemente tomado por maestros u otros sindicatos, a veces por que los obligaban, a veces por que era una forma de conseguir aumentos salariales año con año, a veces por verdadera protesta. La que más recuerdo fue la de 1988, el fraude electoral de aquel tiempo y la priísta imposición de Carlos Salinas; esa sí que fue sincera y no pasó nada.

Pues desde que era niño recuerdo masas de gente movilizándose; eran gobiernos, todos, del PRI (me molesta asignarle mayúsculas a una palabra que arde, que quema). Yo era niño y no entendía nada, era costumbre; pero ahora soy mayor y entiendo: hace treinta años la protesta era el desfogue, el paliativo, la manera de desahogar penas o frustraciones y luego volver a casa, con desgaste, con agotamiento, después a trabajar una vez más, ya no en masa, ya en pequeños grupos que a lo mucho reunían a la familia o a unos cuantos compañeros de trabajo: a conformarse, mientras ellos, los priístas, engordaban sus bolsillos con lo que no entregaban al pueblo, mientras generaban fortunas que ahora vemos representar la desigualdad en los pizarrones internacionales de riqueza, en los ranqueos de hombres exclusivos. Nuestros Slims, nuestra Televisa, nuestros banqueros, ellos crecieron, se hicieron poderosos, intocables, millonarios. Otros marcharon y se desgastaron y se volvieron más pobres o perdieron sus sindicatos y sus garantías.

Cuando yo era niño no comprendía nada. Ahora entiendo que nos dejan marchar, porque cuando lo hacemos nos contamos el cuento de que hacemos algo y nos desgastamos y regresamos a casa cansados y ellos arreglan el país sin nosotros, entre ellos; se reparten los bienes nacionales y las tierras y las licitaciones y las construcciones, se reparten los recursos y su explotación y hoy hasta se reparten la gente, los esclavos, los súbditos.

Antes y ahora ellos nos dejan marchar mientras no les incomodemos, mientras no les molestemos, mientras ellos siguen tomando decisiones en semanas y nosotros buscamos respuestas en décadas, por eso nos dejan, porque nunca hemos tenido resultados o los hemos tenido en muy baja proporción. Pero, ¿es de verdad ese el camino? ¿marchar, protestar, gritar consignas que no escuchan, desahogarnos? Si en treinta años no ha resultado, pensamos que va a resultar ahora?

Antes los sindicalizados marchaban por aumentos salariales a los que tenían derecho año con año y se los daban porque así tenía que ser y nunca consiguieron la garantía laboral que requería el país; hoy los jóvenes marchan por lugares en las universidades y les dan los mismos 600 lugares extras que ya están programados para ellos pero que no les darían si no se desgastaran un año en protestas protocolarías que son más un requisito que una manera de actuar. Estamos en el mismo país. Ellos siguen sabiendo como cerrar sus ventanas y no vernos, nosotros seguimos sabiendo cansarnos y recibir migajas que saben a manjar.

¿Es de verdad nuestro destino? ¿Debemos seguir siendo el país que cada dos de octubre marcha por sus muertos pero que no tiene un sólo hombre en la cárcel por ese crimen? ¿Marcharemos cada año, ahora por Atenco, ahora por Ayotzinapa, mañana por otros hijos muertos? ¿Es lo que somos? ¿los que prenden la veladora por el hijo muerto por negligencia en un hospital y que no impiden la práctica irresponsable de un rufián de bata blanca? ¿los que decimos me lo mataron, me lo secuestraron, me la violaron, nos quitaron? ¿Somos eso? ¿los de las guarderías ABC que no tienen encarcelados y sí bebés muertos y padres que año con año marchan? De verdad ¿somos eso? ¿somos su burla? y nuestros muertos ¿son su desprecio, su ignorancia, sus daños colaterales, sus consecuencias? ¿nuestros centanares de muertos son su chiste? y nuestras lágrimas y angustias, ¿son el agua con la que trapean en sus mansiones, con las que desaguan sus inodoros?

Una nación que grita no es una nación que resuelve, es una nación que se cansa y en este país es una nación que se divide, que se polariza. Pero nosotros sabemos más que antes, sabemos nombres, apellidos y hasta direcciones de los responsables de los despojos, de los abusos, de las muertes, nosotros sí sabemos cómo nos ha dañado Televisa o TV Azteca con sus mentiras, con sus complicidades; sabemos que Femsa, Telcel, Bimbo, han provocado nuestra miseria y nuestras diferencias insostenibles. Sabemos nombres y apellidos de diputados y senadores, de los que han regalado el petróleo, las minas, las tierras y hasta el agua; conocemos a los cómplices de cada una de las muertes, desde Tlatelolco hasta Ayotzinapa. Tenemos la información, el dolor y la injusticia, ¿no es hora de hacer algo más? ¿no es hora de acabarlos de una vez y para siempre? ¿no es hora de apagar la televisión y no prenderla más? ¿no es hora de dejar de comprarles cada cosa que nos venden: su pan, sus cervezas, sus canales, todo? ¿no es hora de sabotearlos ya?

Se nutren de nosotros, pero no de todo, de nuestro consumo, quitémosles la fuerza; luego exijamos justicia, en montón, cuidemos las urnas, cada una, en cientos de vigilantes, privemos de la posibilidad de que nos gobiernen; después hagamos juicios, encarcelemos a cada uno de ellos, desde hace cincuenta años, a los que queden vivos y a los que vivan hoy. Cerremos el INE, cerremos gobernación, los aeropuertos, las calles, las delegaciones y los municipios, cerremos las puertas de sus casas, despojémoslos ahora de lo que ellos nos despojaron antes y si nada de esto funciona, entonces sólo tengo dos mensajes México: hijo por hijo y en el techo de palacio nacional caben en fila unos doscientos diputados colgados.

Es todo, corajito...

Saturday, September 27, 2014

Poesía

...tenía una cualidad que cautivaba... era rebelde.

Wednesday, September 24, 2014

Él y yo

He sido una persona egoísta, he sido una persona muy egoísta y conozco el egoísmo. Éste es no más que la forma más estúpida del miedo, la más estúpida y la más ignorante. Es sólo por ignorancia que se puede ser egoísta, sólo porque no se sabe que se daña a la humanidad entera en la egolatría excesiva de nosotros; es que se ignora que el dispositivo arrogante del amor egoíco es también la forma más clara de servilismo que existe, la forma más atroz de la esclavitud: la voluntaria.

Pero repito, el egoísmo no es más que ignorancia... y olvido. Es olvido de sí mismo, distancia magnánima de uno con uno, abandono. Y yo he sido egoísta y por lo tanto olvidado y abandonado de mí mismo. Tanto que me hice psicoanalista, de los peores, me hice bueno, quizá muy bueno. Pero ¿qué es un psicoanalista bueno? No más que un agricultor que siembra y cosecha subjetividades; excesos de sí, de otredades involuntarias, inconscientes, lingüistéricas, como pueden y suelen llamarse. Lacan más de una vez dijo "me sirvo mientras me sirve" y matematizó a Hegel u objetopetitalizó a Antígona y a Ofelia. Lacan nos enseñó la siembra y la cosecha de subjetividad y la veneración de la misma y la transformó en deseo, en una barra con la que presenta a "uno" de sus sujetos al que troquela posteriormente para ligarlo, para alienarsepararlo de un objeto ficticio pero intocable, el "a" minúscula y todo lo cierra ahí, la infranqueable castración, la irrebasable falta, destino subjetivo involuntario del hombre: ignorancia, olvido, egoísmo.

¡Ah! el psicoanalista, el que no puede comprender nada, le aterra comprender porque si comprendiera quedaría fuera de la doctrina, fuera de Lacan, fuera del pase, de l'ecole. El psicoanalista, el psicoanalista. Llevo varias charlas con uno, con un muy psicoanalista, me encanta porque estamos en le punto en el que no podemos pisar el mismo terreno, cuando hablo de decisión él escucha YO DECIDO, cuando hablo de voluntad él disiente porque entiende control (y seguro escucha al hombre de las ratas freudiano), cuando digo Verdad él entiende saber, consciencia y apropiación. El psicoanalista, el psicoanalista no puede escuchar; irónico, años de entrenamiento y trabajo sobre la escucha y está sordo, en Heidegger escucha religión, sí, religión, no tiene idea de lo divino o lo sagrado, cree en un Dios que es tan único que cualquiera que hable de sacralidad estaría haciendo referencia a ese Dios. ¡Ay! el psicoanalista es muy pobrecito.

Me resulta impactante, no más triste, impactante que a décadas de inicio de una práctica se haya vuelto tan duro mi amigo, el psicoanalista, pero también me duele un poco porque en él había encontrado con quien hablar de todo, en su campo... claro, en el campo psicoanalítico. Pero ya no más, porque cuando escucha "obligación moral" escucha al enemigo más grande de la liberación del deseo y duele su ignorancia, porque cuando se le habla de una obligación moral con la existencia y con los otros, él escucha no liberación o no libertad y tristemente no tiene idea de la libertad. Nunca, jamás mi amigo entenderá qué es ser campo, qué es permitir que "eso", que lo que es salga al encuentro, nunca podrá escuchar la palabra verdad sin miedo y sin decir "¿cuál verdad?". Mi amigo está roto en sí mismo, no es ni será libre jamás porque a él le habla la lengua, los síntomas, el significante; a él no le habla el universo, no le habla el silencio, no le sale al encuentro la existencia, nunca, jamás podrá dar cuenta de nada; porque justo para él no se puede dar cuenta de, y es que eso implicaría consciencia y saber. No hay sendero, ni lo habrá, es un policía de la individualidad y del egoísmo y pensar que hace mucho estuve ahí mismo y hoy me alegra estar en el mundo y ser, por fin, un viajero.

Sea pues, fuera de la caverna habrá experiencia y seremos campo.

Wednesday, September 17, 2014

Invasión o recuerdos de un despojo o aquí no hay jornaleros

Un cuadro de colores vivos, bastante mexicano. Un cuadro que hace pensar en Renoir o Van Gogh, los colores, la textura y ese estilo inaugural de un siglo. Un cuadro mexicano con tintes universalistas.

La composición es simple: un hombre de edad madura, vestido con pantalones de mezclilla y una camisa de franela blanca, un sombrero de campesino y sudor en la frente. La imagen es inmóvil, denota un transitar probablemente de horas pausado por el instante de la captura por le pintor. El hombre empuja una carretilla, aparentemente pesada aunque es invisible su carga debido a la inclinación de la misma. El hombre no descansa, toma un respiro para poder continuar. No es la calle en donde está detenido, es un puente vehicular. Un auto color blanco, a penas visible porque su descenso lo oculta casi todo detrás del concreto denota dos cosas, el hombre está en la parte más alta del puente y camina en sentido contrario a los autos. Es la tarde, la luz amarilla y las sombras extendidas hacen saber que es la tarde, que el hombre camina también en dirección al sol que baña su rostro sudado y extiende su sombra por varios metros. Las pocas nubes que se aprecian por el gris del cielo citadino también tienen toques amarillos, naranjas y rosas. Las nubes están distantes, cerca del hombre sólo se aprecia el auto blanco y un edificio; parece un hotel de mediano lujo, no uno de prostitutas, uno turístico, lo que hace pensar que ese hombre camina cerca de la orilla de la ciudad. La posición del retrato muestra también una parte de lo que atraviesa el puente: unas vías y a la distancia un tren blanco, quizá el metro. Es México, es Calzada de Tlalpan. El hombre atraviesa con su carretilla una avenida que divide la ciudad en dos. No hay otra forma de atravesar, no hay rutas para personas que empujan su trabajo en una carretilla. Existen cruces peatonales que permiten atravesar caminando, escaleras, puente, escaleras, pero no hay rutas para un hombre que empuja su sustento en una carretilla. El hombre debe cruzar por un puente vehicular y en sentido contrario. Eso es el cuadro: Un hombre ha empujado una carretilla en la que lleva algo, quizá herramientas, quizá algo que vende -al ocultarlo el pintor deja claro que lo que empuja es su sustento. Empuja por un puente en el que circulan vehículos a no baja velocidad y lo hace en sentido contrario, no sólo porque tiene que cruzar -quizá su casa está al otro lado- sino porque así no queda desprotegido ante una probable colisión. En un puente hay dos puntos en los que se es ciego, en las partes más bajas se ignora la parte más baja del lado contrario, a penas hay instantes antes de encontrarse abruptamente con algo que aparece en el otro sentido. Quizá por eso el hombre camina en sentido contrario, se brinda el instante visual previo a un accidente; quizá no por prevención sino por conciencia, por mirar de frente su destino. El hombre camina en sentido contrario pero se ha detenido, no a descansar sino a tomar un respiro. Tal vez su familia lleva recorriendo esa ruta generaciones: su carretilla, su sustento y un camino que se ha visto cercado por las vías infranqueables del transporte urbano más grande de la ciudad. El camino que era recto y conocido se ha visto transformado y adaptado para vehículos y quizá peatones de las cercanías, no para una carretilla que carga algo pesado, la vida de un hombre o quizá de una familia. El camino es para automóviles y el hombre debe caminarlo cada día, empujando su carretilla y en sentido contrario para ver el auto que quizá haga de ese el último andar. No es un jornalero, es un hombre que se sustenta por aquello que lleva en su carretilla, que lleva lo incierto de la venta o del trabajo de cada día. Quizá ese día no ha ganado un peso, quizá lleva más que otros días. Tal vez esa tarde coman carne en casa, tal vez frijoles. Eso no es lo que importa. El camino es largo porque la inclinación que requiere un puente para que los autos no se caigan de él debe ser mucha. La subida para un hombre es larga. La bajada también. El hombre se ha detenido a tomar un respiro y en ese instante proyecta todo el cuadro, la composición que no es más que una metáfora de un despojo. Pobre sería pensar que es el despojo de las tierras, es el despojo de la posibilidad. Lo que era posible se esfuma al aparecer las grandes potencias capitalistas. No es sólo el camino lo que ha sido secuestrado, es también la forma de vida y sus posibilidades, es la dignidad. El hombre toma un respiro que no sabe si será el último, que no tiene lugar, que se toma como un respiro de extranjero y no como el respiro que toma el trabajador camino a casa. Él tiene que caminar por un camino que no le pertenece, que no ha andado más que por obligación y que no está hecho para él sino para el auto blanco que se pierde entre la luz del sol y el asfalto del puente, que ignora el andar ajeno del hombre que caminó milenariamente ese terreno que ya no es más terreno sino artificio. El hombre toma un respiro y el sol que no reconoce tiempos ni historias ilumina su cara. Y su sudor. No el sudor del hombre que trabaja la tierra y se alimenta de ella, el sudor de la indignidad, el sudor del forzamiento a andar caminos que no son de tierra sino de concreto, que calientan más que aquellos donde solía haber árboles. El hombre toma un respiro porque ha subido decenas de metros empujando su carretilla y su contenido por un camino que está hecho para el auto blanco que baja ignorando la historia de la tierra. Toma un respiro porque debe bajar el puente y caminar a casa llevando esta invasión a cuestas. El pintor no dice nada de la vida de ese hombre, ni del antes ni del después. Sólo ese instante donde captura un respiro que no hace sino subrayar el título: Invasión, el concreto que ha invadido la tierra; recuerdos de un despojo, el hombre que recuerda que existió un pueblo que amó la tierra y que habitó en ella; aquí no hay jornaleros, el hombre que no trabaja para otro, que no recibe un salario, que camina su vida cada día para vender lo que vende o para hacer el trabajo que sabe hacer por unos pesos. Indignación debiera llamarse porque eso provoca, pero el hombre no está indignado, suda, mira hacia el frente y camina casi estoicamente rumbo al sol que se pone frente a su rostro. El hombre no se queja, sube el puente y lo baja, diariamente. No está indignado, está orgulloso porque es un hombre que camina y toma un respiro porque inicia el descenso que, si no lo atropella un auto, será un descenso más de un día más en el que se detiene a tomar un respiro con el hotel atrás y el metro abajo. Es un despojo pero el hombre, su andar y su respiro no son más que un recuerdo y esta tarde, cuando miré ese cuadro mi garganta se apretó como nunca.

Sunday, September 07, 2014

Adiós o de verdad ¡GRACIAS TOTALES!



¿Qué te escribo? Ya son varios días de la noticia y la dignidad de tu existencia me había impedido escribir: mereces mucho más tiempo. ¿Qué te escribo? ¿Que me dueles? ¿Que te admiro? ¿Que me salvaste? ¿Que me criaste? ¿Que te escribo Gustavo Adrián? ¿Que dejaste el mundo vacío, muy vacío? ¿Que desde que te fuiste no encuentro notas en la tierra? ¿Que en verdad te esperaba de vuelta? ¿Que sabe a tristeza la tarde? ¿Que te escribo Gustavo, qué te escribo Cerati?

Te fuiste y otra vez mi blog sirve para hablar de un muerto, tú, el primero, el inicio, tú que me enseñaste a escuchar, que hiciste del sonido un lugar, un sitio: Tú.

1989, yo no sabía nada, el muro de Berlín era una noticia de la que hablaban los grandes (no los de mi familia, esos no hablaban de mucho); escuchaba a ese grupo español de simples notas y facilidad auditiva, no digo su nombre, aquí sólo tú y Soda caben. Manuel Antonio era el niño grande al que me acercaba para aprender, ya no estaba Carlos; Ivette Moreira me gustaba, era su novia, yo tenía doce años y a ellos les gustaba tu grupo. Había otros niños, era 1989 y aún los niños nos juntábamos porque nuestros papás se juntaban y jugaban cartas; yo sabía tocar el órgano aquel de pedales y Manuel la guitarra, queríamos un grupo, así te conocí, él dijo que había que escucharte y yo compré un caset en los piratas de corregidora en el Centro. No sé cuál fue la primera canción que escuché pero la intro de signos me hizo algo. Yo no sabía nada, sufre mamón era todo lo que era la música para mí y años de José José o Lucha Villa, pero signos me hizo algo.

Para mí, hasta ese día, la música era lineal, recta, tenía un principio y un fin y decía algo, siempre decía algo, casi siempre un relato de algo, como sentimientos o agonías, sí agonías parecía todo. Yo no tenía Beatles, mi padre oía a Alberto Vázquez, mucho menos a Pink Floyd, mi madre tenía discos de Daniela Romo; no había referentes, la música era un relato lineal agónico que siempre decía algo malo, intenso y desgraciado. Pero yo sabía tocar el órgano porque vi a un tipo tocar la canción de la Guerra de las Galaxias en una Sala Chopin en Perisur, así que quería tener un grupo y Manuel Antonio me dijo que te escuchara y me compré un caset pirata y encontré la intro de signos.

Podía ser cualquier cosa pero no había una línea ni una desgracia, Signos era una esfera, una caverna, era algo distinto. Quizá no pueda hablar con claridad de la experiencia, menos porque entonces yo no entendía nada, pero esa intro hacía un lugar, había un lugar en signos, se podía caminar dentro de la canción y voltear y mirar esas figuras sin definir, se existía dentro de la canción de una manera que era irrepetible en otras circunstancias. Signos no tenía falsedad ni comercialidad, por primera vez había visto la creación artística y, hasta hoy que has muerto, lo sé.

Después lo demás, Persiana Americana, La cúpula; después Pic nic en el cuarto B, Vitaminas y la ciudad de la furia; tuve que esperar cuatro años más para tener mi grupo y algunos meses para tocar alguna canción de ustedes. El Dynamo apareció en un intercambio de navidad en la preparatoria y Primavera 0 se acomodó entre mis canciones favoritas de la vida; después los gemelos entre bocinas y Zoom y tú diciendo que en México no se hacía música. Muchos años pasaron y cada uno de ellos se marcó por canciones tuyas, como un familiar estabas ahí, siempre, presente, cercano, constante.

Meditándolo, nunca me alejé de Soda, siempre estaban tus cabellos rizados y ese sombrero negro en mi mente, en mis referencias; te habías hecho todo tú un lugar y nos dejabas habitarte y nosotros lo hacíamos, America Latina lo hacía. Todavía hoy eres un referente, te fuiste como un referente, un continente te llora, te sigue llorando y no se le nota fin a su llanto por tu partida. ¿Sabes? Tú eres nosotros, los latinos, todos, porque todos te conocemos y te hemos cantado, porque todos sabemos gritar el ventilador desgarrandote; somos tus habitantes Gustavo y en ti conocemos la eternidad. Dueles.

Hay tanto, amigo. Cuando te fuiste, ¿sabías que el disco más lleno de amor en el mundo lo hiciste tú? ¿Lo escuchabas? Aún se me eriza la piel con suele ser duro aprender a respirar, aún siento el reprise de A merced como la cumbre del sueño amoroso de un hombre hacía su hija: Amor amarillo, amor, amar y yo, sigue siendo habitable y sigue siendo el más grande y sigue siendo tú.

Mi hermano amaba ese disco, se sabía cada guitarra, cada arpegio, cada voz, para él no eras solo sitio y experiencia, para él eras maestro; no imaginas cuanto su estilo en la guitarra suena a ti, de hecho tuvo una guitarra como la tuya y quería tu pedalera. ¡Ay! cuanto te escuchamos juntos, tu unplugged lo vimos el día que salió y babeamos con la ciudad de la furia y reconocimos el toque de High Hopes al final de tu requinto y admiramos que no hiciste la payasada de tocar lo mismo con guitarras acústicas sino que decidiste hacer música para volar y tardamos años en poder usar el CD interactivo porque no teníamos una computadora capaz. ¡Qué grande nos fuiste Gustavo!

Después Puente, Raíz, Los primeros tres minutos, luego crimen y en todo eso la pausa de Soda y el último concierto y tu famosa frase, Gracias totales. Luego el retorno y fui a cada uno de los conciertos y te vi y te escuché y eras el jovencito de finales de los ochenta corriendo en el escenario y haciendo magia con la guitarra, cerca de Zeta y Charly, cuánto tocaste en el último concierto, tres horas habrán sido, alguien te aventó un cojín y te enojaste. Ese día lloré porque la foto final de ustedes tres me devolvió a mis doce años, cuando Manuel Antonio me dijo que te escuchara y compré ese caset pirata en el que venía signos y la llave del arte como experiencia y como hogar.

Hay tanto en lo que has estado que no sé si algún día podría terminar de escribir este texto. Serenatas, alegrías, tristezas, fraternidad, amistad, aventuras, diversión, todo ha encontrado una marca en ti y no hay palabras para agradecértelo. Ya te fuiste, muy pronto para mi gusto, nos hacías mucha falta en nuestra sangrante latinoamérica. Ya te fuiste y nos dejaste, solos en tu casa, donde serás siempre campo y desde ahora ausencia. Te fuiste y nosotros nos quedamos. Lamentablemente no soy creyente, así que no pienso que le cantas a ningún dios ni que ya te veré en el paraíso, te fuiste y se acabó, no más Cerati, nunca un nuevo disco, nunca otro concierto, te fuiste y dejaste al mundo sin ti pero con tu nombre, tu estilo y tu grandeza tatuados en ese rincón del planeta que se llama América latina.

Te vamos a extrañar Gustavo Adrían, Gracias, gracias, gracias totales por haberme dado esta oportunidad y esta posibilidad; que mi vida, cuando pueda, sirva para honrar la tuya y para admirarla cada día y que tu grandeza no se acabe jamás

Tuesday, August 12, 2014

Hola

Te escribo, efectivamente, estoy muy triste, de una tristeza seca, sorda, que oprime y que oprime feo; estoy triste con crueldad, triste con tristeza, pero por primera vez, triste con razón.

Un plato y mi pollo, el que tanto te gusta, el que he cocinado una vez cada semana desde hace un par de años, que creo que ya ni es mi pollo, es el tuyo, el que ya no me gusta comer pero el que amo preparar para que lo comas tú, con esa alegría infantil que ocultas tras esa cara dura e insensible con la que te mueves en la vida. Un plato, precio casi gratuito si tu partida ha sido definitiva.

Un plato y dos puertas, claro, las que cerraste o medio cerraste tras tus distanciantes pasos, dos puertas entre otras que ya antes has dejado cerradas. Plato roto y puertas cerradas y corazón, quizá también roto y quizá también cerrado. Plato, puertas y corazón en una tómbola, ¿de cuál hablar primero? ¿de lo roto? ¿de lo cerrado? ¿de mí? ¿de ti?

Tu espalda y tus tenis, no vi más; no vi tu cabello que tanto disfruto ver mientras caminas, no vi tu delgadez ni el largo de tus piernas; mucho menos vi tu rostro, tus ojos, tu nariz, tu boca o la manera en la que se vislumbran tus dientes mientras hablas; tampoco vi tu color moreno o las marquitas que tienes en la piel ni tus cejas color otoño. No vi tu curiosidad ni tu inquietud ni tu constancia ni tu compromiso con el mundo; no vi el cerdito rosa entre tus dedos ni tu bajista en la mochila ni la fotografía del día siguiente del concierto que ya no está más en tu celular. Vi tu espalda, sólo vi tu espalda y tus tenis y la puerta, detrás de tu fantasmática imagen vi la puerta y unos segundos después granizo, mucho granizo y lluvia y barrí los desechos del pollo que no te comiste y del plato en el que no podremos volver a comer.

Del corazón, ciertamente no está roto, está triste, lastimado y asustado, aterrado de su porvenir, quizá sin más tú. Del corazón, está repleto de amor, lleno, íntegro, pleno, tan lleno que duele que lastima, porque es tuyo, ese amor no le pertenece, ni a él ni a nadie, eres la única dueña y ante eso yo vi tu espalda y tus tenis y no más tu frente llena de cabellitos curiosos que juguetean en lugares impropios ni tus orejas que escapan entre tu pelo ni tus mejillas que te ha dado por morder ni tus manos suaves y quizá no más amigas mías.

Las puertas, quizá lo más doloroso, cerradas hace ya tanto tiempo que el recuerdo de su espacio de apertura está cada vez más difuminado. No por primera vez dijiste que no debía hablar de mis pensamientos y mucho menos de mis sentimientos; no por primera vez expresaste tu negativa a que te hablara como humano, con cualidades humanas y con necesidades humanas. No por primera vez me hiciste saber que como pareja no habría camino si no guardaba silencio, si no ahorraba para mi mis angustias y mis pesares, si no callaba mis preocupaciones y mis temores. No por primera vez me hiciste saber que si quiero estar contigo es a condición de no expresar absolutamente nada porque a ti no te gusta, más bien no lo soportas, no lo toleras. Cuestionarte, te dije ya en varias ocasiones, es imposible o caro, esta vez un plato, dos puertas y tu espalda, el precio barato; un corazón total, eso es lo invaluable porque ha quedado, nuevamente, tocado por el miedo, ese que se siente cuando pareces no ser un componente más del aire que lo nutre, cuando te vislumbras ausente, perdida, ida. Un corazón con miedo, el precio es caro.

Pero no seamos injustos con el corazón ni contigo, dejemos que la justicia hable de todo lo que puede nombrar. El miedo nunca es gratis, nunca cuando el corazón ha sido valiente y se ha entregado sin reservas y a pesar de los difíciles andares existenciales; claro que el miedo no llega gratuitamente, éste se siembra y se cultiva con meticulosidad y malicia, porque lamentablemente en nuestro tiempo y en nuestra clase cualquier corazón puede ser sembrado con miedo y puede ser enfermado por éste.

Claro que queda una vasta cosecha de miedo, de terror, la negatividad de tus palabras y su constancia han acompañado a la dureza de tu rostro y han penetrado hasta adentro, hasta la firme raíz del corazón que se quedó tras tu espalda y tus tenis y las dos puertas que se entrecerraron a tu salida; miedo, mucho miedo y amor, aún todo el amor porque eros no conoce miedo ni marcha atrás.

Pero la justicia puede decir aún más porque la justicia es sabia e inequívoca y ella dice que sólo puede sembrar miedo quien tiene miedo y que sólo puede causar dolor quien tiene semillas de dolor y la justicia sabe que sufres y sabe cuánto. Por eso es que eros no da un paso atrás, porque eros habla con la justicia y si provoca amor, la justicia ayudará a que éste no demerite ni se deponga. El amor no cede ante el dolor ni ante el miedo, pero el corazón, como la tierra, enferma con el miedo y tus ojos y tu boca y tu nariz y tus cejas y tu cabello y tus orejas y tu piel y tus manos y el largo de tus piernas y tu desnudez y tu infantilismo y tus abrazos y tus dientes que se asoman y tu lengua que se agrieta y tus pliegues en la piel y tus conversaciones y tus palabras y esa voz que me derrite, quedaron tapados por tu espalda, tus tenis y las dos puertas que se cerraron detrás de tus pasos distanciantes.

Mi corazón está enfermo, mi alma está enferma, se enfermaron porque han tenido miedo, no un miedo prejuicioso, no el miedo de un niño que reproduce intelectualmente el adulto, un miedo sembrado de miedo por el miedo, no el miedo a tu partida, el miedo de nunca, nunca, nunca ser suficiente, un miedo malicioso al que se le quitan argumentos para que parezca locura, un miedo estudiado y aprendido con pericia desde el inicio, un miedo cargado de un saber excéntrico, saber aprendido en la práctica, en el ejercicio continuo y constante de la ejecución sobre la única víctima que está totalmente disponible: tú misma. Ese miedo que parece morada más que invasor me ha enfermado el corazón y el espíritu y me ha enfermado la sonrisa, pero la justicia sigue hablando con infinita certeza y dice que no hay razón para no erradicar el miedo como morada y hacer del amor un nuevo hogar, el nuestro.

Pero el corazón no es más sólido que el plato con el pollo que ya no te comiste ni es abogado para entender la justicia y hoy tiene miedo, te tiene miedo, le tiene miedo a tu espalda y a tus tenis que se roban y esconden todo lo demás y a las puertas que detrás de ti se cierran, le tiene miedo a que esas puertas te hayan robado para siempre, pero ya no quiere vivir con miedo, así que no puede vivir callado para que no te molestes y rompas un plato y distancies con tus pasos tu imagen y selles tu ausencia con dos puertas que cierras detrás tuyo. Y por eso habló.

Y por eso habló del miedo y de los celos, de los que se sabe estúpido por desconfiar de sí mismo y de lo que sabe obrar en la existencia, por sentirse derrotado ante un personaje cuya expectativa no es espiritual sino económica, por sentirse amenazado ante un traidor a su dignidad y amante ficticio de los ideales que le pertenecen a un pueblo que no comprende pero que utiliza para ensalzar una existencia llena de nada, en la que no puede destacar más que a precio de importar ideales impropios e inútiles fuera de sus orígenes. Pero habló de los celos buscando compañía, no por falta de confianza, por necesidad fraterna de lucha en conjunto, porque ¿sabes? una pareja es resistencia conjunta y es sanación mutua o enfermedad colectiva, eso nos dicen que es y eso hemos hecho esta tarde.

El corazón habló y fue estrellado contra el piso en el plato que sólo se prepara contigo y que no comiste más y el corazón habló cuando dijiste que callara y entonces rompiste el plato y cerraste las puertas y, por alguna razón, sólo vi tus tenis un instante antes que las puertas. Las raíces del miedo están en esta imagen, las tuyas y las mías y te amo y quiero que estés y que llames y que me digas que todo este texto es una mentira.

Saturday, August 09, 2014

Seminario IX; Clase 7/12

Dejo de titular estas publicaciones AsociAción libre porque creo que basta de cercar el campo. Hoy se dio la séptima clase del noveno seminario que organizo desde que empecé a dedicarme a la construcción teórica; sin embargo, realmente creo que es le primero de mi vida porque es la primera vez que no es el pensamiento de un autor lo que dirige los argumentos del grupo, es una experiencia lo que se impone y se manifiesta.

No más Freud ni Lacan, es claro que ya no puedo caminar al lado de ellos, es evidente que el velo que constituyen no puede cubrir más lo evidente, lo no-más-oculto. En Freud se oculta bajo el nombre de Edipo, en Lacan, detrás del petit a, pero en ambos oculto.

Pero, ¿qué se oculta? La guerra, tresmil años de guerra en la que los derrotados y esclavizados son los espíritus de nuestra clase; tresmil años de herencia esclava, de gobiernos y guerra: Derrota.

No repito lo mostrado en el seminario. Grecia y Roma tienen mucho que decir, no yo. Edipo, el enigma que se hace hombre y que luego es secuestrado por una mujer, la madre, la gran amenaza de occidente; el gobernante supremo engañado y secuestrado por una mujer-madre, la que debe perecer para recuperar el orden, a precio de la eterna ceguera de un rey que no puede serlo más. Esa es la guerra de occidente, la hembra, la matriarca, la cultura de la vida. Edipo es la huella de la guerra que inicia en Grecia y Freud, Freud... a él se le oculta y entonces desacierta, como Lacan desacierta con Antígona, la perpetuidad de la guerra. Occidente, Europa nos ha condenado y nosotros hemos decidido resistir, siempre.

Friday, July 25, 2014

Y para volver... Emilia

Me gustaría volver a escribir aquí...

Aún...

Tenía dieciséis años, eran los años noventa; MTV dictaba lo que veíamos y escuchábamos y Rock 101, nos mostraba el mundo underground. El chopo era la fuente de los secretos musicales del mundo y RF era a quien seguía con gusto y confianza.

Eran los años noventa, todo nos lo conseguíamos, no había internet, NO había internet; leíamos revistas de guitarras y rock, ahí aprendíamos las cosas, de ahí sacábamos tablaturas para corroborar que lo que habíamos sacado de oído en casa estuviera correcto y se resolvieran dudas de acordes que parecían imposibles.

No sé exactamente qué día, sé que fue en la tarde, a la hora que predía la televisión para ver a Daisy Fuentes o a Arturo o a los otros que ya ni recuerdo, todos conductores de Music Television. No sé qué día ni cómo fue, pero ese día presentaron un video ni sé si nuevo pero por primera vez para mis ojos y mis oídos.

Figuras humanas sin rostro, vestidas elegantemente, muchas veces con maletas, en un desierto o algo así; un clima árido con vientos fuertes que elevaban muchos metros sobre el suelo grandes banderas o capas o pelotas gigantes que corrían por el escenario durante toda la canción.

Campanas, campanas era todo al inicio. La primera, rítmica, en un sólo tono, las demás variando la tonalidad y marcando únicamente tres notas que después se harían acordes. Un par de compases y después el bajo, la guitarra y la voz. ¿Qué era eso? No podía con el impacto de lo misterioso. Hacía años que yo tenía sueños de lugares así, desiertos, arena y construcciones gigantes solitarias generando el universo. Eso era High Hopes, alguien había sacado las imágenes de mi sueño y las había converdio en música y estaba en MTV y yo tenía dieciséis años, sólo dieciséis.

No sé después qué ocurrió pero quise algo más; tomé el dinero de mi colegiatura y compre en caset el pulse, disco de una gira con la que vinieron a México los extraterrestres que se habían robado mi existencia. Escuchar ese disco no sólo me llevó nuevamente a High hopes y su inhumano requinto, me puso en tierra de Shine on you crazy diamond y me terminó abandonado para siempre en el interior de Wish you were here, canción que quiero escuchar el día de mi muerte.

No puedo decir mucho de lo que pasó después, yo no sabía nada, si estaban todos vivos, cuántos discos tenían, cómo se llamaban, de qué país eran. No teniendo internet, lo que hacía (en una época de mucho entusiasmo y poco dinero) que conocer algo sobre un grupo fuera un trabajo que te involucraba con él, la única forma de saber algo era escuchar mucho radio e ir a buscar revistas; una de mis opciones era preguntar a quien sabía, como RF, aunque tampoco sabía mucho; la otra era ir cada vez que podía a Mix Up, que en aquel entonces sí era una tienda de discos, a buscar en el área de rock progresivo, los discos de ese misterioso grupo llamado Pink Floyd.

Fue así y durante varios meses que supe que tenían muchos discos, aunque ni siquiera conocía la progresión de los mismos; me compre varios, casi todos, excepto el meddle, ese lo gané en una apuesta a mi amigo RF; los escuché, los escuché, los escuché y no sé qué pasó pero mi vida se volvió Pink Floyd, pasé los dieciséis y cumplí diecisiete y dieciocho y no sé cuántos más pero cada uno al lado de mis nuevos amigos: Rick Roger, Nick, David y Syd. Me inventé historias, muchas, otras me las contaron, pero yo sólo quería saber más de ellos, escuchar más de ellos.

Decidí dedicarme en forma al bajo y comprar un contrabajo por Hey you de the wall, disco que saqué durante toda una noche el día que compré mi contrabajo y que toqué no sé cuántas veces mientras reproducía el concierto en vivo de Roger Waters en Berlín a sólo dos años de la caída de su muro.

Estuvieron ahí cuando Paulina rompió conmigo, a mis dieciocho años, cuando quería conquistar a una chica, Pigs on the wing y Coming back to life enmarcaron muchas historias, lindas y tristes y el Dark side of the moon, quizá el disco que más veces he tocado y escuchado en mi vida, enmarcó mis largas caminatas mientras tristeaba por no saber qué quería del futuro. Incluso mi paso por el psicoanálisis estuvo decorado por la letra de Echoes y mi amor por la banda británica.

Ciertamente después supe lo de la pelea y las demandas, sobre la locura de Syd y su internamiento, lo de el destino espantoso de Waters y Gilmour como solistas y la separación que, con la muerte de Rick quedaba destinada a no terminar jamás. Supe todo y los acompañé en su historia porque ellos me acompañaban en la mía, en cada paso, en cada momento, en cada tristeza y en cada alegría ellos estaban ahí, inseparables e incansables, misteriosos y hermosos como siempre, amigos, amigos.

Si no fui al concierto de Pink Floyd porque RF dijo que aún estábamos jóvenes para ellos y si fui a todos los de Roger Waters desde la primera vez que pisó México, eso no importa realmente: Importa que ellos me hicieron de otros amigos y que nos unieron para siempre. Mi hermano fue otro hermano cuando hicimos tocadas de puras canciones de Floyd -como le decíamos- el cochis, el green pis y no sé cuántos más, quedaron prendidos de mi corazón y yo del de ellos por todas esas tardes en las que escuchábamos o tocábamos a los maestros del progresivo (un progresivo que no se parece al progresivo). RF cantó conmigo Run like hell, Moi y Abraham tocaron Astronomy dominie al lado de Anuar y mío y nos abrazamos en el música de los cuatro más grandes amigos que teníamos todos entonces. Amé cada día a su lado y amo mi existencia por haber amado de esa manera.

Escribo esto porque ayer, justo cuando pasaba a curiosear un Mix Up (ahora un lugar de películas baratas y no más de música) me topé con algo que no había querido buscar aún: la caja del 20 aniversario del Division bell, disco en el que está grabada High hopes, la primera canción que escuché de Pink Floyd. No pude más que ser llevado por más de veinte años de historia que he resumido en este pedacito de texto. Mis ojos lo dijeron todo. Esa tarde fui por la caja y esta tarde escuché, como por primera vez en la vida, High hopes y volví a llorar como aquellas veces y mi piel volvió a erizarse como entonces y mi corazón quiso salirse de mi cuerpo como antes y supe que ellos jamás se irán y yo tampoco porque estamos juntos y porque mi vida habita su terreno; mi casa es Pink Floyd y mi espíritu sabe que jamás tendré un hogar tan cálido y tan familiar como el que cada una de sus canciones me brinda.

Gracias amigos por haberle dado un camino a mi vida, infinitas gracias porque conocí la grandeza de la existencia en sus instrumentos, gracias por sus notas, por sus acordes y por hacer del mundo un lugar verdaderamente habitable. Gracias por no irse jamás.

Tuesday, July 17, 2012

¿De qué han servido los estudios de género?

¿De qué han servido los estudios de género? De nada. Únicamente se han agregado a esa serie de mecanismos que el occidente moderno ha inventado para mantener una particularización, una atomización excesiva. El amor por las particularidades, por las especificidades, el afán microscópico es lo que la explosión de los géneros ha dejado a la vista. Feminización, homosexualización, alternativización son cadenas del hombre moderno y de su nueva religiosidad. Adoradores de lo uno y ciegos ante el UNO, hoy hemos particularizado tanto los fenómenos que imposibilitamos su pensamiento. Veneramos la subjetividad como el Dios último al que no se puede derribar: ser mujer implica una intelección del mundo que “solo” ellas pueden comprender, exceso que repite la vieja idea de un loco cuyo mundo es inescrutable; así como ser homosexual constituye un campo visual tan único que ha quedado codificado en prácticas definitorias que, lejos de liberar, encarcelan, limitan.

Es curioso que a nadie parezca llamarle la atención el hecho de que después de los años 60-70 los movimientos homosexuales y feministas hayan florecido y prosperado invadiéndolo prácticamente todo hoy en día y que los movimientos estudiantiles, revolucionarios, rebeldes, hayan sido apagados por una doble violencia: la física y la publicitaria; y es curioso que esa segunda forma de violencia haya sido el eje de la prosperidad de lo que hoy se llama género, porque esa palabra no es más descriptiva o clasificatoria, es determinante de un orgullo que aleja cada vez más al hombre de sí mismo y lo captura en los dobleces de un disfraz que siempre queda injusto pero que se porta con una obligatoriedad gozosa, gozante.

Así lo uno ha distanciado al hombre del pensamiento, del pensar que piensa en tanto que se piensa. El hombre ya piensa lo uno, no más lo otro, a lo que ignora respetándolo, tolerándolo ni piensa al UNO, al que teme, al que ha confundido con totalidades amenazantes de las particularidades, porque lo específico se defiende en el temor de lo absoluto, de lo todo. Y es que el hombre moderno, el subjetivo, ha confundido la voz de Hitler con la amenazante voz de un Dios que condena la libertad, decidiendo olvidar que la espiritualidad no es religiosa sino pensante; el hombre genérico ha inventado palabras como fascismo para condenar todo acercamiento a una totalidad pensante y absoluta; el hombre que somos se ha olvidado de sí para confundirse con figuras producidas masivamente en el orden del consumo. El hombre de hoy se ha hecho adorador de los átomos como formas valiosas de los unos; ha decidido un Dios invencible con el que cohabita en el desierto de la creación. Para el artista moderno, por ejemplo, todo está hecho y por eso puede hacer cualquier cosa: desastre del surrealismo o del pop. Cualquiera escribe un poema o una novela: ya no más Hölderlin como diría Heidegger, ni más Cervantes, los tiempos de la poesía han quizá terminado junto con los de la pintura y la literatura en general.

Hoy un libro, una película o una pintura no son más un libro, una película o una pintura, son un libro feminista, una película gay y una pintura esquizofrénica; porque, es cierto, el valor del libro está dado en su autor y no en sus palabras; el de la película, en la historia que cuenta y no en sus recursos cinematográficos y el valor de la pintura en el contexto que la antecede y no en el universo que despliega: Todo está hecho porque la interpretación lo es todo. El Dios sujeto ha dominado todo con la violencia del consumo que es el cuchillo de la particularidad reinante entre los hombres. El “YO deseo” es la marca última de la desgracia de nuestro tiempo, de nosotros los nuevos fieles. El “YO soy” es la forma primera que toma esta desgracia que no se agota pero que agota a los pocos hombres entregados en un titánico esfuerzo al pensamiento: El ser ha sido olvidado.

Ahora explíquense porque los malos gobiernos, los incapaces votantes, los excesos institucionales, las imposibles revoluciones, los abusos y las diferencias abismales entre hombres, la riqueza excesiva y la pobreza asesina; entiéndanse ahora los abusos, las atrocidades y la tendencias oscuras a las que nos perfilamos cada día. El hombre se ha olvidado de sí confundiéndose con las cadenas que lo arrastran, confundiendo su voluntad con una inercia que lo sumerge en un estado de olvido totalizante, no en una muerte anticipada sino en un imposible devenir viviente.

¿De qué han servido los estudios de género? Le han servido al olvido del hombre.

Monday, June 25, 2012

Manifiesto

Debido a los sucesos de los últimos meses en cuestión política-electoral en México; siguiendo la más que evidente tendencia hacia un abuso de poder informativo, económico y hasta gubernamental; conociendo la desgracia administrativa en todos los órdenes que este país ha sufrido durante más de ochenta años y sabiendo que los próximos días son días de lucha y resistencia para los mexicanos, manifiesto:

- Que México es un país ignorante que, en la actualidad, se encuentra incapacitado para tomar una decisión libre en materia política.

- Que la causa de esta ignorancia ha sido la conveniencia económica de un sector muy pequeño de la población que ha fomentado la falta de conocimientos del grueso poblacional.

- Que los mecanismos por medio de los que se ha generado esta carencia de conocimientos son diversos y masivos destacando el terror (1968, 1971, Atenco, Guerra contra el narco como se conocen públicamente); los medios de información (grupo Televisa y Televisión Azteca, principalmente) y el exceso en la utilización de fondos con fines de manipulación social (campañas políticas).

- Que el estado INTELECTUAL de la población mexicana ha sido provocado intencionalmente por algunos grupos de poder que encuentran un beneficio ECONÓMICO de conveniencia particular.

- Que como consecuencia de estos abusos el grueso de la población mexicana tiene hambre y miedo.

- Que el hambre y el miedo imposibilitan al hombre a pensar más allá de la supervivencia.

- Que la necesidad de sobrevivir genera un egoísmo primitivo y feroz.

- Que los mexicanos hemos sido llevados a un estado de carencia tal que intensifica el egoísmo y con ello la apatía hacia los movimientos grupales.

- Que este estado beneficia sólo a una parte mínima de la población.

- Que este beneficio tan particular polariza las clases sociales y a más beneficio de un lado mucho mayor perjuicio del otro.

- Que la consecuencia final de esto es la esclavitud del pueblo en provecho de los excesos de unos cuantos.

- Que es vital PENSAR un nuevo mexicano.

- Que el nuevo mexicano debe ser un ciudadano libre con igualdad de posibilidades que los otros.

- Que ningún mexicano está por encima del nuevo mexicano.

- Que los derechos, garantías y privilegios de un sector poderoso pueden existir únicamente sobre la invalidación de uno o un grupo finito de mexicanos.

- Que esta invalidación es un ATENTADO contra TODOS los mexicanos, ya que al ser idénticos en derechos y posibilidades, esto es una contradicción VIOLENTA en cualquier sentido.

- Que esta violencia ha sido ejercida evidentemente durante más de ochenta años.

- Que este ejercicio de violencia ha sido una forma de mantener privilegios y posibilidades únicamente para un sector que se ha impuesto sobre los otros.

- Que en el mundo estos excesos son reprobados, perseguidos y castigados.

- Que históricamente se ha tendido a la muerte de estas figuras de disparidad social.

- Que ningún mexicano debe vivir bajo este tipo de violencia.

- Que esta violencia no es más que producto de una ignorancia fundamental.

- Que esta ignorancia también tiene miedo.

- Que el miedo ha construido mecanismos represores como forma primordial de defensa.

- Que un grupo manipula y esgrime estos mecanismos.

- Que ellos mismos son parte del terror y el hambre que invade al pueblo mexicano.

- Que la ignorancia persigue con violencia y el conocimiento recibe su fuerza en forma de represión.

- Que la descalificación, manipulación, tergiversación, ocultamiento, oscurecimiento y distorsión son formas elaboradas de violencia.

- Que la violencia física o mejor llamada bélica es la forma más primitiva de la imposición.

- Que cuando no hay más recursos manipulatorios la violencia bélica es la manera que usan unos para someter a otros.

- Que en México cada vez que el miedo disminuye se ejerce esta forma de control mejor llamada sometimiento.

- Que en 2012 los grupos privilegiados de México han ejercido una violencia elaborada en medios de comunicación de todo nivel con el fin de mantener la sumisión del pueblo y los privilegios de que se han adueñado hace generaciones.

- Que la ineficacia de este sometimiento ha provocado brotes de violencia en varios niveles contra manifestantes de la inconformidad del pueblo (descalificación, burlas, ocultamiento y manipulación de la información, insultos y cada vez más ataques físicos).

- Que si las elecciones del próximo 1º de julio resultan en favor de este grupo privilegiado los siguientes años resultarán en una oleada represiva sobre elpublo que hoy se inconforma.

- Que l tendencia será a provocar miedo mediante la manipulación de medios y la violencia física contra cualquier actor inconforme.

- Que ningún mexicano merece un futuro de sometimiento.

- Que México debe ser un país libre para cada mexicano.

- Que esta libertad debe ser garantizada por absolutamente todos los mexicanos y para todos los mexicanos.

- Que si un mexicano o extranjero atenta contra esta libertad atenta contra la nación entera.

- Que cualquiera que atente contra México debe ser separado inmediatamente de la nación y despojado de cualquier bien que la nación como tal le haya proporcionado.

- Que la riqueza desmedida es un atentado contra el hambre desmedida.

- Que el exceso de poder es un ataque a la incapacidad de defensa de cualquier hombre.

- Que la impunidad violenta las garantías de toda una nación.

- Que la polarización de clases sociales no es más que una prueba de una guerra que se ejerce día a día.

- Que México está cansado de esto

- Que los mexicanos no tolerarán un período más de injusticias como éstas.

- Que la violencia sólo entiende con violencia.

- Que las futuras elecciones son una batalla del pueblo contra sus opresores y enemigos.

- Que la batalla no termina el 1 de julio sino que comienza.

- Que si la candidatura del sector privilegiado es impuesta será un golpe contra cada mexicano, nacido y por nacer.

- Que México no debe permitir un exceso más de este tipo.

- Que el día siguiente a las elecciones es el día en que cada mexicano deberá defender el presente y el futuro de todos.

- Que la revolución no es violencia sino estado de derecho.

- Que un país oprimido es un país muerto.

- Que un mexicano oprimido es un esclavo.

- Que los mexicanos sometidos somos un número infinitamente mayor que nuestros opresores.

- Que el egoísmo es la primera cara del miedo y el miedo está al servicio de unos pocos y al perjuicio de la inmensa mayoría.

- Que ningún mexicano debe luchar para sí sino para cada uno de los otros.

- Que es la última oportunidad que tenemos.

- Que la lucha en todos los aspectos nos hará libres.

- Que la revolución es un acto y no una teoría.

- Que todo acto sólo vale en su ejercicio específico.

- Que un país es revolucionario o envejece.

- Que México ha sido mucho tiempo viejo.

- Que México debe rejuvenecer.

- Que la verdad nos hará libres y la unión protegerá la verdad.

- Que la unión hace la mayor fuerza de todas.

- Que soy mexicano y que hablo en nombre de todos.

- México no soportará una injusticia más.


QUE LA LIBERTAD HONRE A LA PATRIA

Tuesday, June 12, 2012

Por lo que puede usted hacer


Mi estimado licenciado Brozo –como algunos le dicen; me dirijo esta noche a usted porque no puedo estar tranquilo. Mi país, el país que usted durante muchos años parece haber defendió corre un gran peligro y no es un secreto. Las próximas elecciones están marcadas no por lo que suceda ese día sino después, depende de quién sea el candidato decretado ganador una serie de sucesos vendrán a colación y las consecuencias serán diversas.

Si gana Andrés Manuel, lo único que puede pasar es que México experimente un gobierno distinto, de izquierda como se tiende a llamar al movimiento encabezado por este hombre o progresista como algunos otros, más entendidos, nombran. Pero si gana Enrique Peña Nieto, usted, igual que muchísimos mexicanos, sabe que las cosas no van a ir mejor y que muchas consecuencias reales se avecinan. Yo no soy ninguna autoridad para hablar de ello ni para decir cosas que podrían interpretarse como tendenciosas o fanáticas; únicamente hablo con lo que tenemos a la mano, a saber, lo que ya usted anunciaba desde que el mañanero no era un programa de televisa: Peña Nieto es un candidato producido por la televisión.

Esta afirmación es crítica, todo mundo lo sabe y todo mundo lo dice de viva voz, sin embargo, lo grave es que esto esté sucediendo; que la televisión sea capaz de apostar contra la voluntad de la gente de toda una nación, que nos vean como una clientela en todo sentido ya no me provoca coraje ni repulsión sino miedo, terror, porque a esto yo lo llamaría esclavitud y no me gusta ser esclavo de nadie, pero me gusta mucho menos ver a mi gente esclavizada por una empresa enfocada solamente en producir ganancias estratosféricas con fines muy personales.

Esta noche le escribo porque usted se encuent4ra en una posición privilegiada dentro de esta contienda que se ha disparado desde hace seis años y que ha encontrado su punto clave en el movimiento estudiantil de los últimos días. Usted que ha querido un México justo, un país en el que los políticos trabajen para la gente y la gente decida sobre ellos, un lugar en el que la voz del pueblo sea la única voz de la nación, usted que ha intentado, desde su disfraz de payaso o de músico o de ciudadano marginal, denunciar las atrocidades de los políticos contra los mexicanos, usted está hoy en una posición inigualable.

Trabaja, vive en su casa, habita en el territorio de Carlos Loret de Mola y de Joaquín López Dóriga, se pasea por los pasillos de Javier Alarcón y Enrique Bermúdez y convive con muchos de los empleados de Emilio Azcárraga; usted conoce la institución desde adentro, no sólo porque hoy produce su programa con ellos sino porque en sus años de trabajo periodístico, usted ha conocido gente, sabe nombres y ubica acuerdos, lealtades, planes y negocios que sólo ustedes, gente de ese medio, pueden conocer. Por esta razón yo sé que en manos de usted y sus personajes está revelar información que a nosotros nos es muy difícil conseguir, que usted puede dar a conocer datos que empujen la carrera electoral hacia un lugar positivo y que ayuden en esta lucha que los jóvenes han iniciado y que ha sido seguida por millones de personas en todo el país.

Señor Brozo –no Trujillo- me dirijo esta noche a usted, a ese payaso valiente, gritón y altanero, a ese bufón moderno que denuncia desde la irresponsabilidad del disfraz y desde la responsabilidad de la verdad, para que se una a las filas de los que queremos un nuevo México y grite, como siempre lo ha hecho, una verdad más respecto a la campaña Televisa-Peña Nieto. Lo exhorto a hacer lo que usted sabe y por lo que yo y muchos lo hemos admirado desde hace tanto tiempo, levante la voz, grite lo que sabe, denuncie la parte de la verdad con la que usted carga hoy en día; anuncie un porvenir mejor para los mexicanos que necesitamos saber que hay gente valiente en todos lados, gente que no se vende y que se atreve más allá de conveniencias personales.

Yo sé que usted ha soñado con otro México, con un México justo y equitativo, donde el dinero no valga más que las personas y el prestigio no valga más que la dignidad. Licenciado Brozo, yo he confiado en usted y sé que, a diferencia de mi situación, usted es capaz de darle un giro importante a las cosas. Hable, diga algo, exponga, ayúdenos a quienes necesitamos armas para luchar antes del primero de julio, de un paso para frenar este crimen secreto que ha cobrado tantas vidas y tantas almas en nuestro país, el suyo y el mío. Haga que podamos volver a creer en el valor de un hombre para que dejemos de creer en la traición y la conveniencia como motores de los mexicanos. Demuestre que México está lleno de otras personas; sea un ejemplo y otros lo seguirán, ayúdenos a impedir que televisa y los allegados a Azcárraga sean los dueños no sólo del dinero sino de las voluntades de nuestra gente, viejos, jóvenes y niños. Haga lo que está en sus manos y en las de gente con la fuerza que usted tiene. Sea brozo, el payaso tenebroso y sacuda al México que hoy lo necesita.

¿Qué tiene que perder? Usted no es un hombre de necesidades económicas ridículas, a usted le gusta un tipo de vida y es la tiene ya, por demás, asegurada; usted es respetado y admirado, es visto y seguido por gente desde hace décadas. Usted no tiene nada que perder. ¿Necesita a la televisora? Desde luego que no, usted puede estar en televisión de por vida si se lo propone, incluso si se retira de televisa y al final se impone a Peña Nieto como presidente de México. A usted no lo podrán callar jamás y, sin embargo, usted los podrá callar a ellos.

No hay nada que temer Brozo, yo sé que usted no teme, pero hay mucho que hacer y para ello usted puede ser una pieza muy importante. Estaremos con usted y con todos aquellos que se unan a nuestra lucha, a nuestra pacífica revolución que parece estar a punto de ser un ejemplo para el mundo. Grite Brozo, grite con nosotros: yo soy libre y haré libre a mi pueblo y mañana será el mismo payaso irreverente que siempre ha sido pero en un país diferente, en un país libre de cadenas ideológicas de una sector que está más que podrido, más que enviciado, un sector condenado.

Señor Brozo, le escribo esta noche porque si no confiamos en nuestras voces sensatas y fuertes, creo que no podemos confiar en nadie y porque nuestra fuerza la hacemos desde aquí abajo y la capitalizan ustedes allá arriba. Espero que este pequeño texto le llegue de alguna manera y sirva para que de un paso y que otros le sigan.

Yo lo he visto en televisión y sé que detrás de ese payaso pactado con televisa está ese hombre que me enseñó a ser irreverente siempre y a buscar, detrás del chiste y el sarcasmo la justicia para mi gente.

Muy atentamente



Jorge Atala

Tuesday, May 22, 2012

Petición por los indecisos

Estimado Andrés Manuel:

Hace seis años yo voté por usted y la mañana siguiente a la noche del fraude yo sentí el dolor de mi pueblo, de mis alumnos que se congregaron fuera de su casa de campaña en la calle de San Luis Potosí en la Colonia Roma, de mi familia y de mi gente. Ese día yo quería hacer lo que fuera necesario para cambiar las cosas, para recuperar un país que desde 1988 nos habían venido robando. Usted entonces dijo que habríamos de hacerlo de manera pacífica y apelando a las instancias de la ley y todos los que esa noche habíamos sentido la brutalidad de un golpe hacia nuestra libertad de elección, decidimos esperar: resoluciones, impugnaciones, nada, esperamos seis años y la fortuna que hoy tenemos de contar con celulares y redes sociales. Esperamos seis años en los que las cosas se agravaron, en los que la impunidad y la corrupción aplastaron ya no nuestras esperanzas sino nuestras vidas en todos sentidos; seis años en los que empezamos a tener miedo, en los que aprendimos a vivir con extorsiones, secuestros, asalto y crimen impune: descuartizados, torturados, secuestrados y hasta esclavizados.

Pero también seis años de aprendizaje, seis años en los que vi a la televisión desacreditarlo, descalificarlo y construirlo, igual que a peña nieto, pero en sentido contrario, hacer de usted un loco, un monstruo enfermo de poder, un vicioso, un berrinchudo, un mal perdedor. Seis años en los que vi el efecto de esta publicidad y quedé aterrado por su poder.

Pero permítame presentarme. Mi nombre es Jorge Atala, soy licenciado en psicología y maestro en antropología; soy también lector de filosofía y amante de la literatura como una verdadera forma de consciencia histórica. Pero principalmente soy profesor; desde mis veintitrés años enseño, me acerco a los jóvenes, les hablo y los escucho. Y en estos seis años he aprendido que los jóvenes a los que doy clase, son una clase muy grande en el país; no son los que asisten a escuelas públicas ni son los que asisten a escuelas privadas con cuotas para casi todos impagables. No, más bien son esos estudiantes invisibles, esos entrenados en las escuelas particulares de menor tamaño para ser buenos obreros, silenciosos, tolerantes y sumisos. A esos les doy clases, a los que se les ordena guardar silencio y someterse a los patrones, a los que les enseñan que las vacaciones son un derecho que debe avergonzar a quien lo solicita, que la inconformidad se desquita en casa con la familia o se olvida con alcohol y futbol. A esos enseño yo, a los hijos de comerciantes informales que sólo pueden pagar entre mil y tres mil pesos por una educación dudosa y en muchas ocasiones obsoleta, a esos que aspiran a poco pero que se les puede exigir mucho, a esos que saben no quejarse de vivir aplastados.

Y a esos, Andrés, a esos los guía la televisión, ellos le creen a Joaquín López Dóriga o a Loret de Mola, ellos lo han conocido por lo que Adela Micha o Carlos Marín han dicho de usted en sus falsos programas de debate y análisis político, shows seudocríticos. A estas personas, que se cuentan también por millones, les atrapan las formas y eso es lo que quiero comunicarle.

En el debate pasado, esta gente, que tiene internet y con ello Twitter, Facebook, Youtube y todos estos recursos virtuales, se inclinó por el señor Quadri. ¿Por qué? Simplemente por las formas; porque “fue el único que propuso” –dicen algunos; porque “fue el único que no fue a pelear” –argumentan otros. Lo cierto es que la postura de este señor atrapó a muchos indecisos que pretenden ser intelectuales y conscientes de su situación. Pero esta gente no escuchó jamás que al candidato de la llamada Nueva alianza, le parece correcto cobrar los segundos pisos (simpatía con el candidato del PRI) o que le parece adecuado meter inversión privada a PEMEX) apoyo a la política actual. Esta gente de la que hablo sólo vio formas y ensordeció ante la verdad del debate; oídos abiertos para frases como “estos políticos no saben más que atacarse unos a otros” y cerrados ante nombres como el del señor Cárdenas o el de Juan Ramón de la Fuente.

A esta gente, Andrés Manuel, no se le conquista con razones y argumentos como los que usted exhibió ese día; estos jóvenes le creen a los noticieros de televisa que Peña Nieto se vio más maduro y sensato. Estos, mis alumnos de los últimos doce años, caen en las garras de un farsante como el señor Quadri.

Por ello le escribo, porque yo conozco a estas personas, he visto lo que anhelan y lo que viven; he notado como caen en las mentiras televisivas impuestas por líderes de opinión prefabricados. Yo conozco a esta gente entre la que hay muchos indecisos y que esperan una guía real para tomar cualquier decisión. Yo he visto de cerca a estas personas que son manipulables y manipuladas por esos poderes invisibles que tienen los medios masivos de comunicación. Yo conozco a esta gente y creo saber por qué funciona así.

La respuesta es simple: son niños. Niños indefensos que nunca tuvieron la oportunidad de madurar realmente, que fueron, en su mayoría, criados por una televisión que estupidiza, que vende falsedades simples, comprensibles pero que alejan a los hombres del cuidado de sí mismos; dejados a su suerte por una educación de pésima calidad que jamás les dio armas para hacer lo único que los hombres libres podemos hacer, a saber, pensar críticamente, juiciosamente. Así fueron criados, esclavos de una serie de programas, luego de una forma de vida y finalmente de un trabajo aplastante, absorbente. Estos han sido mis alumnos, yo les he enseñado durante más de doce años y hoy quiero compartirle mi experiencia porque ellos merecen más y usted está forzado a dárselos para que mañana ellos también levanten la voz.

Como ya he mencionado son las formas lo que captura esta gente (mucha, muchísima en México) y es por las formas por donde debe comenzarse. Le pido, le suplico que el próximo 10 de junio, durante el debate que se sostendrá con los otros candidatos, cambie la estrategia. En la ocasión anterior su postura de denuncia y crítica hacia el candidato del PRI, movió la indecisión a un estado de dureza insólito. Muchos decidían anular el voto y otros, sorprendentemente, se inclinaban por el candidato de Nueva Alianza. Todo esto debido a las formas, a la postura que usted tomó en el debate de mostrar más que responder, de hacer público un secreto que todos sabemos; esta postura no es tolerable para muchos y esos muchos son los indecisos. Ellos necesitan ayuda y está en sus manos dársela.

Proponga, exponga sus puntos, defiéndalos, ataque los puntos de los otros candidatos, demuestre que son imposibles de conseguir, no denuncie, exponga su fuerza y exhiba las debilidades de los otros, no su maldad sino sus flaquezas, ahí la gente de la que yo le hablo, habrá notado una forma como la que buscan y usted, que tiene argumentos para sostener sus propuestas y sus ideas, les habrá mostrado la primera parte del camino.

Respecto a la información, yo sé que ese día no se sabía que la Ibero sería un parteaguas y el oxígeno que necesitábamos para volver a confiar, hoy nos demostraron que la información ya no se puede ocultar, ya está a disposición de todos, porque circula, porque se evidencia y porque no se olvida, porque en México ya no se olvida. Entonces permítanos a los demás reproducir y hacer pública la información, hacer grandes las denuncias y documentarlas; permítanos ser sus voceros, llevar nuestras computadoras y mostrarlo a más y más gente. Nosotros, tal como nuestros hermanos de la Ibero y de las universidades que se han sumado, haremos que la atención se vuelque sobre usted el 10 de junio, pero usted dele esperanza a los indecisos, gáneselos y atráigalos al movimiento; haga propuestas y exponga resultados, brinde datos, díganos en cuanto tiempo habrá refinerías y cuánto puede disminuir la gasolina; explíquenos cómo hará que todos vayamos a la universidad y en qué utilizará los impuestos. De resultados posibles, hipotéticos, los indecisos, mis alumnos, escucharán eso mucho mejor que la descalificación de un candidato al que ya de por sí nadie respeta y hoy ya nadie teme.

Nosotros ayudaremos a difundir denuncias, nosotros haremos que se mire hacia usted, que esos que hoy no tienen recursos para decidir con amplio criterio su voto, confíen en usted y depositen la prosperidad de su futuro en el proyecto de nación que usted y su equipo hoy sostienen con fuerza.

Nosotros confiamos en usted, confíe en nosotros, la información no será detenida, ahora ayúdenos a convencer, a persuadir a los indecisos, sea sereno, sensato y propositivo. Peña Nieto no está en la cárcel y denunciar sus atrocidades en otro debate no lo hará menos candidato ni lo acercará un poquito a prisión. Ayúdenos a ganar, a que el bum de la Ibero fructifique, no pierda votos con estrategias agresivas, eso ya no convence sino perjudica. La gente conoce bien lo malo, ahora explíqueles lo bueno. Confiamos en usted.

Me despido de usted con la esperanza de que esta carta rinda algún fruto y de poder ayudar a su causa que es también mía, porque yo amo a México igual que usted y millones más que quieren una verdadera oportunidad de vida.



Con mucha admiración,



Jorge Isaac Atala Delgado

Friday, July 29, 2011

juan

Y así, sin aviso, probablemente por causa de otro, así nada más, te fuiste. No estrechamos las manos ni nos abrazamos, no dijimos adiós ni hasta pronto, no hubo te quieros ni gracias por haber sido tú, por haber estado ahí: nada, sólo te fuiste. No puedo decir que nos dejaste, que me dejaste, casi ni nos veíamos, casi -creo- ni nos conocíamos. Pero eras mi abuelo y sé, por alguna extraña o común razón, que me querías y que lo hacías bien, sincero; pero no sé por qué lo creo así, quizá porque dijiste que si un día me casaba pagarías toda mi boda, quizá porque mi titulación de la licenciatura fue un evento también tuyo, tal vez porque cuando nos veíamos últimamente una sonrisa se te escaba de entre esos bigotes que no dejaban de hacerte ver joven, fuerte; o sólo tal vez por que yo te quería, porque yo te quiero, por ello pienso que tú lo hacías ¿importa? Te fuiste y... te extraño, te echo de menos, mucho; pero te fuiste. No importa si te mataron, ya no estás y nada, ni toda la justicia de los hombres va a cambiar esto: No estás más.

Por ello, Juan, quiero hablarte un poquito más, un segundito antes de que acabes de esfumarte por completo: Te respeto. Hace mucho que te temía, te temía mucho, eras un monstruo, un ogro o un demonio, qué sé yo, eras lo que mis padres me mostraban de ti, eras malo y así llegué a despreciarte, a sentir repugnancia hacia ti, quizá hasta a odiarte como odié después a mi padre y a mi madre y a mí mismo por ser nieto tuyo, por apellidarme como tú, por provenir de tu familia; en fin, te detesté y eso es todo. Y luego, un día fui a cenar contigo y no sé cómo pero, esa noche, vi a un hombre, como cualquiera, hombre y hasta comencé a verte más bajito; la última noche que nos vimos te vi de mi mismo tamaño: ironía.

No sé cómo pero después supe que me querías o quizá supe que yo te quería, no importa, así es; y después supe que éramos familia, tú, yo y mi padre, que estábamos cerca, que así estaba pasando y que no me pesaba... ni me destinaba y cómo me alegró desde entonces tu presencia, tus cejas, tus ojos, tu singular voz y tu sonrisa, tu hermosa sonrisa.

La última vez que nos vimos fue en el funeral de mi abuela: tú supiste que estabas viejo y que la eternidad es una poesía que el cuerpo no puede leer; yo supe que ya no eras fuerte pero que tu espíritu no dejaba de ser vigoroso. Tiraste dos veces de mi barba y me bajaste hasta donde te lo permitió tu espalda y ¿sabes? no me dolió ni tantito, por el contrario, me lleno como un abrazo (que por cierto yo te di) y sonreí y no lo olvido porque no fue una despedida, ni un saludo, tanto tú como yo fuimos como siempre, los de siempre, eternos, conocidos y quizá amigos, tu muerte no nos preocupaba, no nos amenazaba aunque ya te hablara al oído, ese día éramos inmortales.

Quizá no signifique nada para ti pero para mi lo fue todo: yo nunca había visto un muerto (uno real, no un descuatizado por un camión o un convulsivo finado en la calle), yo nunca había visto un muerto mío; ese día tú me acompañaste a ver a tu esposa, a mi abuela y me dijsite: "por lo menos ya descansó" y luego te dormiste y no sé en qué pensabas pero parecías haber entendido que la vida termina con un descanso, definitivo. Con miedo yo aprendí que como todo juego, como todo placer, la vida es cansada y me alivia saber que se descansa; todos los mitos del cielo y el infierno hacen de la muerte una prolongación del cansancio; esa noche tú y yo comprendimos que es una mentira, no hay más que descanso (el septimo día es para morir).

A penas mes y medio después te fuiste, subita y extrañamente, sólo te fuiste y te echo de menos, mucho. Cuando supe que te habías ido tomé una decisión extraña pero comprometida: decidí velar por tus cosas. Te cuento. Como era de esperarse mucha gente creía o sabía que tú tenías "mucho dinero", lo lógico era que a tu muerte muchos brincaran como chacales por un trozo de ti. Yo no soporté ver tu cadáver mordisqueado por esos carroñeros y menos cuando el único heredero de tu muerte te lloraba sin poder usar sus manos para defenderte. Yo vi a esos buitres volar en círculos sobre ti; vi a las moscas insistir en pararse sobre tu maltrecho cuerpo -te asesinaron- y, no sé por qué, defendí tus restos como pude (y es que el cuerpo no es todo tu resto, hay mucho más). Yo traté de que no te arrancaran un trozo más, no lo sé, me sentí en la necesidad de que respetaran tu cadáver, de que no tocaran ni el cabello ni los zapatos del que fuera mi abuelo. Y es todo lo que pude hacer, es mi homenaje, mi regalo y mi cariño.

Lo que ha seguido es puro desgaste, no eras tú en el ataúd, ese no descansaba, era un muñeco, ¿sabes? ni siquiera tenía tu voz, ni me jaló de las barbas: tú no eras ese aunque ahí acordamos despedirte, precisamente en el mismo lugar en el que mes y medio antes habíamos despedido a tu mujer. Mi padre, el único heredero de tu muerte, te vistió y a pesar de que él hace todo al aventón y casi siempre con un gusto horrendo, pareció dignificarte como nadie: café, tu color favorito, un traje y una corbata perfectamente combinados aunque no dejaban ver el cabello de tu pecho que siempre sobresalía por tu camisa. Café y el cuerpo que yacía en tu nombre era elegante, sobrio y listo para desaparecer. Te extraño.

Hoy se investiga tu muerte, quisiéramos que volvieras para decirnos qué pasó y para que pusieras a esas aves rapaces en su lugar. Sé que no puede ser así pero así quisiera. Igualmente ya no pasa nada porque tú ya no estás; mi padre te sufre y sé que te ha heredado y quizá yo lo herede a él, pero te hago una promesa abuelo, yo no heredaré a nadie, nuestro nombre va a descansar.

Detesto

¿Y si en verdad estoy a la mitad?
¿Y si soy tan poco anormal como para trascender en el mundo y tan poco normal como para meterme en él?
¿Y si soy tan repugnante que sólo puedo aspirar a lo que he tenido y a nada más?
¿Y si la palabra mediocre es la única que me queda?
¿Y si pensar no es algo que haya hecho sino una aspiración... lejana?
¿Y si de verdad ya me quedé así?
¿Y si nunca hago una verdadera canción ni escribo un poema ni un verdadero texto?
¿Y si sólo he creido y nunca creado?
¿Y si no soy más que un producto más?
¿De verdad puede ser así?
Me asusta...