Dejo de titular estas publicaciones AsociAción libre porque creo que basta de cercar el campo. Hoy se dio la séptima clase del noveno seminario que organizo desde que empecé a dedicarme a la construcción teórica; sin embargo, realmente creo que es le primero de mi vida porque es la primera vez que no es el pensamiento de un autor lo que dirige los argumentos del grupo, es una experiencia lo que se impone y se manifiesta.
No más Freud ni Lacan, es claro que ya no puedo caminar al lado de ellos, es evidente que el velo que constituyen no puede cubrir más lo evidente, lo no-más-oculto. En Freud se oculta bajo el nombre de Edipo, en Lacan, detrás del petit a, pero en ambos oculto.
Pero, ¿qué se oculta? La guerra, tresmil años de guerra en la que los derrotados y esclavizados son los espíritus de nuestra clase; tresmil años de herencia esclava, de gobiernos y guerra: Derrota.
No repito lo mostrado en el seminario. Grecia y Roma tienen mucho que decir, no yo. Edipo, el enigma que se hace hombre y que luego es secuestrado por una mujer, la madre, la gran amenaza de occidente; el gobernante supremo engañado y secuestrado por una mujer-madre, la que debe perecer para recuperar el orden, a precio de la eterna ceguera de un rey que no puede serlo más. Esa es la guerra de occidente, la hembra, la matriarca, la cultura de la vida. Edipo es la huella de la guerra que inicia en Grecia y Freud, Freud... a él se le oculta y entonces desacierta, como Lacan desacierta con Antígona, la perpetuidad de la guerra. Occidente, Europa nos ha condenado y nosotros hemos decidido resistir, siempre.
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