Tuesday, February 16, 2010

Diario de campo 16 - De un país que confía en sus jóvenes

Mi amiga Camille se fue a hacer una estancia en Chile; ella es francesa, parisina, su país le permite y, de hecho, le obliga a hacer estancia de trabajo en algún lugar en el que pueda desarrollar su experiencia uiniversitaria. En su país hay instituciones que se encargan de genrar y ofrecer ese tipo de actividades a los estudiantes quienes únicamente de acercan y realizan un par de trámites muy sencillos. Evidentemente no reciben remuneración económica por eso pero su país confía tanto en ellos que los bancos se pelean por otorgarles créditos para soportar estas temporadas de trabajo que suelen ser en otros países (dicen los franceses que los viajes forman a la juventud); estos créditos son, para gente del tercer mundo como nosotros, billetudísimos e impensables incluso para gente de clase media como la mía. A ella el banco nadamás le prestó quincemil euros que usará para su estancia y para instalarse a su retorno de Chile (cabe aclarar que ella apenas cumplió veintidós añitos. Lo mejor de esto es que por ser estudiante se hace acreedora a tres cosas: la primera es que tiene una tasa preferencial del cuatro punto dos porciento de interés anual; la segunda, que por la misma razón ella empezará a pagar dentro de dos años, cuando regrese, se titule, se establezca en un lugar y comience a trabajar; la tercera es que cuando ella esté establecida el gobierno le dará hasta doscientos euros como apoyo a la vivienda y mientras no tenga 25 años seguirá recibiendo la tarifa reducida en cada lugar que viste. Por estas razones ella, Camille puede dedicar tiempo completo a estudiar, a cultivarse, a dedicrse al arte, a divertirse y a viajar, porque ella es joven y si lleva una buena juventud tendrá una buena edad adulta y servirá a su país y a su gente. Nosotros en cambio somos esclavos de una nación que mantiene a centenas de parásitos em,pezando por nuestros gobernantes y terminando con nuestras instituciones bancarias que si bien nos va nos cobran el sesenta porciento anula de un prestamo que seguramente nunca acabaremos de pagar. Estudiar para nostros y sólo estudiar es un asunto de ricos y viajar un asunto de mochileros o adinerados, pero vivir para nosotros en la juventud, para vivir una vida bonita y luego ser adultos confiables es un sueño que está más que lejos de nuestras manitas y ni tú ni tú y casi ningún estúpido mexicano se harta de esto y por eso mi sueño de meternos a hacer pedazos los bancos y a vaciar sus bóvedas, de irrumpir en San Lázaro y sacar a esa bola de mantenidos y de aventarle no uno sino miles de zapatos al presidente nunca, nunca va a pasar. Porque ya lo dije antes: tiene frío el que quiere no tenerlo, tiene hambre el que quiere no tenerla y tiene falta de justicia el que quiere no tenerla y tiene una mala vida el que quiere no tenerla y yo noquiero tener esta vida y por eso me quejo todos los días porque no he visto a nadie agarrar un palo o una cacerola y marchar a mi lado contra la opulenta familia presidencial y cohorte.

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