...último mes en la casa suiza, últimas semanas de compañeros alemanes, suizos, suecos y demás. Perdimos -otra vez- me lesioné o volví a afectar lo afectado. Jugué los noventa, quiero decir los cuarenta minutos, ya ni sé cuántos goles nos metieron. Hoy anotamos. Jugué al frente un rato, limpié el área un par de veces aunque no concreté nada. Hice un tiro de distancia chorreado que acabó por hacerme polvo la pierna. Andrea metió un autogol y se sintió muy mal el resto del partido, le tenía miedo a la bola. Cristina enojada y guerrillera como siempre. Elin metió nuestro único tanto y cuando jugué con ella al frente nos entendimos bien. Danja tiró un par desvíadas. Lukas no jugó. Paloma y Aurelia (nuevas en el equipo) hicieron bulto y Paloma un par de recortes. Aurelia defendió con garra. La vikinga no jugó, se fue a Alemania dejando un mail de Allez la Suisse que ya está en el recuerdo. Perdimos porque no teníamos nada para ganar. Me divertí, mucho, más cuando jugué al frente. Me comí el primer gol... lo lamento.
Hoy termina una de las oportunidades más agradables que he tenido en París, ahora ya conozco a más personas y puedo platicar un poco más en francés. Contento y triste porque ya no habrá mañanas de sábado para jugar al fut en París, con los suizos, suecos, alemanes y lo que sea que juegue en el equipo, contento por que lo hice, triste porque se acabó como se acaba mi agonizante viaje a Europa. Triste porque estoy enamorado, muy enamorado de una forma de vivir, de un rato de mi que no había tenido en años. Triste porque se acerca el momento de despertar. Y feliz por haber probado este nuevo sabor.
Allez la Suisse, un peu plus... un peu plus.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment