Saturday, March 13, 2010

Diario de campo 30 - Gol

Por fin el primer día y el primer partido de nuestro campeonato interno. Los tres refuerzos estaban an la sala de espera a penas unos minutos después de mi. Lukas estaba emocionado e incluso traía unas hojitas con la cancha marcada para ordenar al equipo. Ahí estaba yo, sentado entre cinco chicas rubias de ojos azules que a penas pueden pronunciar la r de mi nombre. El director técnico un bon mec estaba de pie dando instrucciones en francés, inglés y alemán para dejar bien claro todo para todos. Nuestro portero llegó un poco tarde: Alejandro, un español bastante alto pero idéntico al estereotipo del español joven, tarde pero con ganas.

Las posiciones estaban repartidas, la mía era defensa central, el único, con mi estatura menor al promedio mexicano e infinitamente menor al promedio europeo, era el único en esa zona, tenía que echarme en hombros al equipo. La petite vikinga jugaría por derecha y Danja, la suiza, por izquierda, una flaquita y la otra chiquita, pero ¿qué podía pasar? es la cité universitaire, seguro todos los equipos estarían igual, mixtos.

Salimos al campo, como buenos suizos, puntuales y antes que todos los demás. Jugamos a entrenar y a colocarnos en posición. Si fuera una película gringa seríamos ese equipo que protagoniza con sus constantes derrotas y sus historias de amistad y esperanza: nuestro portero estaba enfermo, el defensa central (que también era el contención), es decir, yo, no tenía condición para correr los cuarenta minutos del partido y todas las chicas son flaquitas excepto la vikinga que sólo es chiquita. Lukas es alto pero delgado, y finalmente nuestra Cuau que estaba muerta de borracha en su cuarto y que no jugó; así pues, el suizo capitán y director técnico hizo los trámites necesarios y todo estaba listo para el juego.

Platicábamos en la entrada (o ellos lo hacían, yo hablo poco) cuando vemos llegar a un grupo de al rededor de diez jugadores con un par de balones, a penas un poco más altos que yo pero todos fuertes, de piernas gruesas y bastante atléticos: aterrador. Se presentaron mientras decían salut, eran Portugal, afortunadamente no teníamos que jugar contra ellos. Minutos después, mientras calentábamos aparecieron nuestros rivales: la maison internationale, o sea, otro combinado como el nuestro, con la diferencia que ellos eran todos hombres y, en su mayoría, mucho más altos que los de Portugal.

Breve descripción de los rivales: altos, incluían africanos que corrían como pinches caballos, corpulentos, ordenados y fuertes. Su equipo, a diferencia del nuestro, tenía uniformes, tacos, espinilleras y un par de balones para entrenar.

Después de ver a nuestras chicas y saludar a Lukas, el juego estaba por comenzar. El hombre que llevaba el marcador y el tiempo (que no era árbitro porque no cumplia otra función) grito: monsieurs y madmoiselles on va commencer y el juego empezó. Nustro portero se veía verdaderamente enfermo y recibió un gol a los segundos de haber sacado el balón, gol que respondimos inmediatamente con una jugada entre Lukas y Andrea que termino en un tiro razo al fondo de la portería uno uno el marcador. Después de eso cuatro más en contra; cinco contra uno en la primera mitad. El portero tenía fiebre y Simona estaba roja como jitomate, Danja y su compañera en la izquierda corrían pero los dos chicos negros jugaban por ahí y siempre corrían más que ellas. Yo, en lo personal paré algunas bolas y estorbé cuanto pude pero cada vez que cubría a uno, dos más salían a los costados y Simona estaba deshecha. Ocho goles más en contra, la mayoría entró por la fiebre evidente del portero. Tontamente luché por un balón perdido y rompí mis lentes que olvidé dejar en algún otro lugar. Perdimos y ganamos.

El equipo contrario, al que le ganamos porque en nuestro equipo al menos todas las chicas son bonitas, se despidió de nostros no sin hacer comentarios sobre los mixto de nuestro equipo y se retiraron. Nostros charlamos un poco y Lukas se remotivó bastante e incitó a ganar el próximo partido, sin emabrgo nos dijeron que las otras dos casas son igualmente fuertes (ahora es cuando en la película aparece una niña o un negro o un latinoamericano que se encarga de todo el equipo y nos lleva al campeonato).

Un poco antes de partir aparecieron un par de chicos morenos con playera amarilla, luego dos o tres más y luego una decena. Todos lo sabíamos, eran Brasil. Alejandro dijo "con el puro nombre tiemblan las piernas" y cómo no si la mitad eran Ronaldinhos y la otra mitad Kakás. Sus chicas, porque llevaban chicas no sé si a jugar o sólo a ver, eran impresionantes, morenas, físicamente impecables, guapas, amazonas totalmente. El aspecto físico de los chicos era fuerte y hasta se les veía el cristo ese brasileño cubriéndolos a todos, titanes. No hay mucho más que decir, una vez adentro -todos con esa playera amarilla con esa benderita verde que caracteriza a esos equipos- el carnaval comenzó. No quedaba más, Suiza se divierte, ellos están donde los dioses, así qué: ¡allez Vikingos! on va jouir.

1 comment:

fvlsereverecandiditibisoles said...

De central, eh. A buscar videos de Franco Baresi y del "Kaiser". Buena suerte, esa posición es para capitanes.