RER B, cumpleaños de Marcelo, comedor en Port-Royale, cita con Iván, todo a las once de la mañana en un lunes casi cualquiera. En la entrada a la estación de tren Christina con su permanente sonrisa, Marcelo ni se percató. Charlamos, hablamos de mi lesión y del partido del próximo sábado, quizá se cancele. Marcelo se encontró con una chica y se separó del grupo a hablar con ella; no recuerdo su nombre. Llegó el tren y lo abordamos, los cuatro juntos: argentino, griega, libanesa y mexicano, francés de por medio y cuatro asientos cercanos.
Marcelo dice el nombre de los tres y todos decimos encantado; Marcelo hace mención de nuestras nacionalidades y la conversación gira en torno a nuestras casas. Una estación antes de bajar pregunto a la chica: je voudrais savoir... mon nom est Atala... je sais que c'est (libanés debo haber dicho). La respuesta fue lo que esperaba oír hace años: sí es un apellido muy común. Acto seguido la bomba.
Atala viene de Alá y de At, donne a Dieu -dice, algo así como un regalo para Dios. Me cagué, es demasiado, es mucho, jamás pensé y hoy no sé qué pensar, no me gusta pensar, pero ese estúpido apellido me ha dado diez años de trabajo y ahora me enloquece otra vez.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
2 comments:
¡GU-E-VOS!
Y una cosa mas:
Me parece que la traducción correcta no es
"para Alá" si no, "EN ALÁ"
Entiendase lo siguiente como ejemplo:
"ME CAGO ATALA"
JA, JA, JA...
Post a Comment