Lo intentó varias veces, habían pasado algunas horas desde que se enteró de la trágica (o dolorosa) noticia, el psicoanalista no contestaba. Ella estaba mal y él también, más que cualquier otra vez en el tiempo que la conoció. Aún recordaba los tres fabulosos días en Londres, la nieve, la cerveza, sus labios y más que nada sus palabras. La claridad de aquellos días oscuros había sido una buena manera de mantenerse vivo los últimos meses, incluso le había provocado la gana de trabajar, ahorrar dinero y volver allá a buscarla, solo que algo estaba cambiando.
Volvió a insistir, él no contestaba, seguro se lo podría contar a alguien más, alguien tan popular como él seguro encontraría con quién hablar de eso, exepto con la chica X, ella quizá se alegraría de lo que tal vez esté sucediendo con S.
La computadora se volvió, en los últimos meses, desde que la conoció, el mejor recurso para contar su historia, la historia que nunca vivieron juntos más que en el recuerdo textual de uno y otro posts publicados en un lugar tan público que cualquiera podría incluso robar la historia y poner sus propios personajes.
Ahora sé que no se la está pasando tan bien y quizá hasta se la está pasando muy mal. No se sabe mucho de ella, la niegan en su casa y cómo no, si ella es hija de ese hombre tan público seguro debe ser algo muy malo para tenerla oculta. Tristeza.
Él solo pensó en él, él ahora lo sabe, S. existe más allá de él, sin él, a pesar de él y con todo y él. Él ha a prendido eso en el sufrimiento de ella, precisamente donde no puede estar, donde no puede acompañarla, donde no puede saber absolutamente nada: así es el amor. Y no puede hacer nada, no puede buscarla, no puede enterarse, no puede viajar a Londres para encontrarla en las calles que la nieve cedió al sol, no puede reencontrarse con los viejos del bar, con el cheers to love, eso fue y no será ahora, ahora que ni siquiera puede saber cómo está o de qué está mal si es que está tan mal como parece.
¿Qué le queda ahora? Dice
Algunas chicas son mucho más grandes que otras. ¿Qué cambia? Llamará, escribirá, leerá la publicación: No. La ha vuelto a amar, la ha vuelto a amar en su lejanía, en su malestar, la ha vuelto a amar en su ausencia que se pronuncia más ahora, que se grita en el murmullo de su viejo conocido, del único que ha podido decir algo de ella en meses. La ha vuelto a amar cuando es más probable que no la vuelva a ver. Él ha reconocido cierto egoismo en su relación con S., ha podido ver lo ficticio de su amorío. La fragilidad de la vida, del cuerpo lo ha hecho mirarse frente a un agujero que no puede ser tapado con nada y ¿qué ha hecho? Hacer más grande a la dama, ya no es grande, es mucho más grande, mucho más lejana, cuando la hubo visto humana, frágil, sola, triste quizá, mortal, la volvió más grande, la dejó más sola en el engrandecimiento de su existencia, le quitó lo poco humano que podía tener. Él ya no la ama porque ha vuelto a amar a otra, a S., a la que nunca fue a la que murió como reina frente a los ojos verdes y la piel blanca de D. Él ya no la ama porque la ha arrancado de sí y la ha puesto en un lugar en el que ni ella puede estar, que no podría jamás alcanzar: The queen is dead, the queen is again alive...
El psicoanalista leyó la publicación, sabe que él, su amigo desde que nació, está mal, sabe que le duele, sabe que quiere verlo, que quiere hablar de esto, que quiere sufrir por ello, planear una estrategia para saber, para enterarse, para verla, sea buscarla, escribirle, llamarla. Los peores demonios se le han despertado en la cabeza, se siente mal, culpable por ser quien es frente a ella que nada había hecho para merecer su asesinato, el psicoanalista lo sabe y no quiere ver a su amigo sufrir y estará ahí los próximos días, cuando lo peor llegue. Pero hoy sabe que algo no marcha bien, no con ella, sino en todo, ha descubierto que hasta el artista ignora una forma de amar, que hasta el que ama loco fracasa en el intento de amar a otro, ha descubierto que todo lo que va a pasar no es más que un recuerdo más que están por vivir su amigo y él y con este descubrimiento ha perdido algo más...
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
2 comments:
Te lees muy triste. Me dieron ganas de llorar. De verdad espero que ella vuelva a estar bien. Me recordó un poco al Episodio III. El miedo a perder a alguien que simboliza algo tan grande y esquivo como el romance. Cuando uno entiende la mortalidad del otro y que su indiferencia o ausencia ni siquiera es dirigida hacia o influenciada por nosotros, either we let go or hold on even more. ¿Pero como se aferra uno a algo que no está? ¿Con el espíritu? ¿Con los rebotes entre paredes, cada una con un nombre distinto (amor, reproche, olvido, de vuelta amor)? Es un camino solitario, este que sigues. Al menos tienes la luna para velarte. Quisiera que esta mano que pongo en tu hombro sirviera de algo, ya si no de consuelo. De algo.
Me sirve de mucho, Karina, gracias por escribir. Confìo en que ella estè mejor pronto. Ella es muy fuerte. Yo ahorita no importa. Quiero que ella estè bien. Nos vemos el jueves.
Post a Comment