Monday, June 20, 2005

Hoy...

Hoy amanecí (¿o amaneció?), ella ya tiene tiempo de no dormir a mi lado, ahora tampoco estaba en la otra habitación. No fue el ruido de la mañana lo que me despertó, fui yo, yo solo, en el silencio de mi casa, la enorme casa en la que puedo dormir diario en un cuarto distinto sin repetir en cinco o seis días; esta mañana no me desperté con el ruido de la llegada a la escuela de K.; esta mañana, cuando bajé a la cocina, no había una madre peinando a una niña de cabello largo, largo, no había un plato de cornflakes en la barra, no había voces, sólo silencio.

Hoy cuando desperté un dolor muy intenso embargó mi corazón: ellas no estaban en casa y quizá no vuelvan a hacerlo. Ellas, mi familia, lo único que tengo (o tuve) que me engancha con el mundo real. Ellas se han ido (¿para siempre?). Estaba ahí, conmigo, el baño no fue interrumpido por alguien tocando a la puerta pidiendo dinero para la escuela de la pequeña. No había música ni una taza de café caliente que se quedaría servida por lo tarde que se había hecho para la primaria: duele.

Pero yo lo pedí (aunque fui yo quien decidió que ya no más, y no me cansé de jurarte que no habrá segunda parte, me cuesta tanto...) y sé, definitiva y absolutamente, que no me arrepiento, sé que duele, que mata, que pesa, pero no me arrepiento, no lo lamento, es solo que es muy triste volver a encontrar silencio donde solía haber alegría, donde solía haber amor, es triste que las cosas se acaben... siempre es triste la muerte de lo que sea, but life goes on.

Quizá esta noche llegue, abra la puerta, los gatos estén afuera, les de de comer y encuentre silencio, no una taza de café calentado en el microondas, no un plato de comida fría esperando a que me lo coma, no habrá lechuga en un tazón con agua ni historias acerca de pepo y las cartas que le manda a K., hoy no habrá más que silencio y un montón de habitaciones vacías y frías esperando a que me decida en cuál dormir.

Hoy ellas quizá sufran y yo también, pero la vida me ha enseñado algo justo ahora: no hay otro camino, ni puede haberlo, mejor ahora que terminar como nuestros padres, mejor ahora que el corazón late y no cuando ya no lo haga. Ella ya tiene a alguien, yo quisiera tenerme a mí, pero eso no será hasta que deje de dolerme haber causado un dolor. Eso es el amor P., y no lo que tú crees. No me arrepiento pero no me gusta verte sufrir.

Y bien: que nos vaya bien a ambos, que la vida nos bien trate, y que el amor, como dice veronesse, nos alivie de todo mal. Solo el amor podría salvarme y a ti y a ella también. Te quiero mucho lunática y sé que será buena la vida para los tres...

1 comment:

pato said...

que bueno, digo muy malo que estes triste, bueno que ya lo entendiste.