Así inició el post de la ruptura. ¿Fui yo? Ni cómo saberlo, quizá sea momento de no hablar más, quizá los brillitos subieron al cielo. ¿Duele? Ya no lo sé, ha sido tan intensa mi vida a ultimas fechas que realmente no sé si algo podría dolerme o algo podría dejar de ser doloroso.
Lo lamento y eso sí y lo lamento públicamente, así es, así es el blog: público y quizá no haya personas aptas para soportar hacerlo todo público y quizá no haya personas que no sepan guardar algo del público. Ni modo.
Los brillitos subieron al cielo y quizá no bajen y yo no puedo hacer absolutamente nada para bajarlos aquí. Insisto, ni modo. Y la princesa se montó en un dragón: un caballero no puede tener peor enemigo que una princesa montada en un dragón. Contra eso no peleo.
Ni modo, ni modo, es lamentable porque podía ser (¿podía ser?) grande, muy grande, pero somos ciegos o defensivos o hacemos caso a la basura que circunda el mundo, ni modo, la princesa dijo que volaría y no es que no quiera, pero es que no puedo volar tras ella... ni modo, pero no quiero y que se sepa que no quiero no volar, que no quiero no buscar, pero así soy y no sé si pueda hacerlo distinto. La voy a extrañar y a recordar siempre, a menos que...
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