Wednesday, May 04, 2005

Eructé en la cara de Gabriela Goldsmid (espero que se escriba así)

Ayer fui con gran entusiasmo y mi amigo He-man a la presentación de los cortos del CUEC, específicamente al de mi amigo Feles y NO pude entrar, el hombre de la entrada se negó. Además de que dijo que había que pagar (yo sabía que era gratis), me prohibió buscar a mi amigo para ver si había remedio.

Eso no es lo que importa, el asunto es peor. Como quince minutos después que yo llegó esa mujer de la televisión, esa que de niño era un culo misterioso y deseado por mí (ayer lo conocí y es horrendo -desilusión); sin más el mismo tipo que me negó la entrada a la sala se puso prácticamente de alfombra a los pies de la "dama" y le facilitó el acceso a la sala en donde quizá se llenó de piojos y azucar de refresco sus zapatos que hacían juego perfecto con su bolsa.

Odio que eso pase, odio que la gente sea así en este país. Yo pude quedarme afuera, de todos modos la pasé bien, vi a mis amigos y tomé un té con el príncipe de Eternia. El asunto es que en México todo el tiempo pasa lo mismo, si yo saliera en clase 406 hubiera entrado, no importando que estuviera ahí para quitarme el frío o porque perdí una apuesta y debo humillarme por eso. Yo fui porque me interesa el trabajo de mi amigo, me gusta su trabajo y lo respeto mucho, quería disfrutarlo como la primera vez que lo vi. Además el lugar es bueno para mí, ahí pasé grandes cosas cuando estaba más pequeño y, además, vi The wall la única vez que la he visto en el cine. Pero esa mujer tenía la cama tendida y, aunque yo no sepa nada de su vida ni de sus intereses cinematográficos, considero que tenía el mismo derecho que yo a quedarse afuera si no tenía boleto ni lugar reservado ni credencial del CUEC. Pero bueno, quizá soy un ardido y envidioso, de todos modos a quién puede importarle.

Por cierto, al verme tan enfadado no pude menos que darle un gran trago a mi coca-cola y esperar a que el gas hiciera lo suyo. Eructé, con gran escándalo ahí, entre Gabriela, el vigilante, el policía, He-man, Daniel, su esposa y otras personas que tampoco habían podido entrar. Además, como había yo comido unos buenos champiñones con aderezo italiano con mucho, mucho ajo, el olor se propagó rápidamete y las caras de los presentes se deformaron un poco... fui estrella un ratito y me siento bien.

Depués tomé un café con Adam (no se había transformado) y me encontré a Pamela, Pilar y Lilí, grandes personas que aprecio y con quienes pude platicar y aprendí algo muy bueno: es hermosa la amistad ¿cuándo se me habrá olvidado?

1 comment:

BAR said...

OBVIO SI HUBIERAS SALIDO EN CLASE 406 TAMPOCO TE HUBIERAN DEJADO PASAR PORQUE AHORA ESTA DE MODA REBELDE...JAJAJA.LO CIERTO ES QUE QUE ESTAS COSAS PASAN EN TODO EL MUNDO TODO EL TIEMPO, Y NI COMO HACERLE, LA DISCRIMINACION ES ALGO QUE TODOS PRACTICAMOS EN ALGUN MOMENTO, Y NO LO PUEDES NEGAR, LO QUE DUELE ES QUE NOS LO HAGAN A NOSOTROS, SI TE CONSUELA , YO SI TE HUBIERA DEJADO PASAR....