El auto se calentó sobremanera en el camino al departamento de Copilco, tuve que detenerme a ponerle agua cerca del metro Viveros, traía poca en un bote de electropura y con eso logre enfriarlo un poco. Eran ocho quince y la cita era en cinco minutos, por lo menos haría diez en llegar y estacionarme más cinco decamino hasta el edificio. Me preocupaba llegar tarde.
Para variar no encontré lugar rápidamente y me tuve que estacionar afuera del banco con el temor de que pasara la grúa y se lo llevara, pero el cansancio de los últimos días y la debilidad que aún hoy siento en mi cuerpo me hacían sentir la necesidad de estar ahí esa noche.
Pasé al banco, perjudicialmente a uno que no era el mío y en el que el retiro me costó siete cincuenta pesos. Había demasiado tráfico, eran ocho trinta y cinco, a esa hora la tolerancia había llegado a su fin, otras veces ya me había pedido que me retirara por llegar despues del tiempo acordado: Reglas.
Su reloj marcaba ocho trinta cuando entré al departamento. Me quedé. Saludé pagué, pedí el cambio (el vuelto) y me recosté, el ritual había sido iniciado era momento de... la ocurrencia.
La pequeña chica había decidido que entre ella y yo no más esa mañana y no era que me doliera, más bien me tenía pensando un poco en la parte de responsablidad que me toca en el asunto. No pude hablar de eso, de hecho terminé hablando de lo mismo que he hablado las últimas semanas, los últimos meses. Mi enfado ya es bastante grande y es que se está combinando con un miedo paranoico indecible.
En algún momento pude decir que me está conflictuando (odio esta maldita palabra de psicólogo) la autoridad que ejercen ciertas personas sobre mí, él en particular y la Dra. A. y la cosa de las últimas semanas volvió a aparecer. Por qué quiere que A. lo ponga en su lugar, por qué no se muestra el culo con su amigo y su alumno, por qué no transgrede la ley enese extremo. Mi respuesta: -si fuera una práctica común en mí quizá lo haría. Y otra vez la contraindicación. ¿Soy un necio?¿Qué no tengo derecho a serlo? ¿De verdad el psicoanálisis es más grande y estructurado que cada uno?
Él no se mueve de lugar. Yo tampoco. Las cosas no van bien por que inmediatamente después de un corte que jamás entendí (no tendría que haberlo entedido, pero otras veces el corte me hace sentir algo, ahora pareció que no fue real sino imaginario, pero ¿qué puede saber un loco de esto?) salí de ahí, con una paranoia latente que ya estaba caminando desde hace días en mí, pero se puso peor conforme avanzaba la noche.
Conversación:
- ¿Has sentido como que no puedes confiar en nadie. Como que cualquiera, cualquiera puede ser tu enemigo, como que incluso tú mismo puedes ser tu enemigo; como que ya no puedes confiar absolutamente en nadie, pero en nadie, ni en aquellos que solías confiar ciegamente?
- Eso me pasa a mí ahora, he perdido la confianza hasta en mí mismo, peor, he perdido toda certeza relativa a mí o a cualquiera, ya no sé para qué hago lo que hago y si tiene una intención perjudial o benéfica en mí, o si quiera si tiene alguna intención. Dejar pasar, ahora estas palabras me asustan poque no se si estoy dejando pasar o provocando que pase una ola que derrumbe todo lo que hay ahí (¿hay algo?).
- Sé que la pequeña dama no me duele y que mi perseguidora no puede dañarme más y que mis amigos pueden no ser más que sus propios amigos y no me preocupa, me preocupa dónde he puesto al enemigo o si yo lo he puesto en algún lugar o si él es mi enemigo y me trata de tocar. Él quiere un padre, él quiere un amo, él quiere ser un amo ¿o yo quiero serlo? ¿o lo soy?
- Ayer supe que quizá quien quiere que se arruine, destruya o eche a perder un espacio es él...
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