Thursday, May 19, 2005

Aún recuerdo...

Todavía me acuerdo de esas noches en las que salía caminando de aquél recinto en el que hablaba de Platón después de un poco de alcohol, tomaba mi mochila y caminaba hacia el lado contrario de siempre, doblaba en la esquina. La noche me esperaba y me acompañaba hacia unas escaleras en una casa aparentemente abandonada, ahí me sentaba y contemplaba la hermosura de la noche, lo brillante de esas dos estrellas que siempre parecían mirarme y ahí la noche me abrazaba, me acariciaba las mejillas con sus oscuras manos y la soledad que siempre está con ella: La noche siempre está sola aunque la pueblen las estrellas, los vampiros y la luna, la noche no tiene compañía.

Aún recuerdo como pasaba varios minutos que alcanzaban como si fueran horas y que se desvanecían como un instante. Recuerdo cómo abrazaba yo la noche y cerca de su rostro oculto entre mis brazos me impregnaba de su olor e impregnaba el ambiente del mío, miraba su nocturna claridad, cerraba los ojos y pensaba que era feliz, y no quería irme de ahí y se lo decía a la noche: "no dejes que se haga de día" y la noche decía: "yo no puedo evitarlo, es mi naturaleza". Y me desgarraba el alma pensando que se iría y trataba de ignorarlo pero no podía y luchaba por disfrutar la noche de esa noche y esperar a que mañana volviera. Cuánto extraño esos días.

Hoy pasé por ahí y miré la escalera y miré al cielo para ver si estaba ahí, como en aquellos días y no estuvo, convoqué su ausencia una vez más. El sol no me dejó mirar nada, la noche, la escalera, su olor, sus estrellas y yo ya no estamos juntos y quizá no volvamos a estarlo jamás. Yo hice que amaneciera, la noche se fue un día y yo no quise esperarla, pensé, pienso que realmente no le importaba, ella siempre volverá, pero yo no puedo qudarme ahí, soy un viajero. Pero hoy pasé por ahí y me acordé y sonreí porque alguna vez estuvimos la noche, la luna, las estrellas, mi soledad, los chicos jugando futbol, el olor, la piel, mis brazos y una ilusión que en algún lado de esa escalera se quedó guardada, quizá esperando que yo vuelva a y la lleve otra vez conmigo.

Sin embargo, las vida es hoy difícil, soy viajero y estoy cansado y ya no me siento a contemplar la noche y el universo, ya no soy el niño que se caía para arriba, ya no soy el que sueña, sólo soy el que viaja y quizá el que viajó, pero que bello es buscar en el corazón y encontrarse con esos pequeños momentos que fueron tan grandes y que me hacen tan feliz... ¡Qué bello es vivir!

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