Ayer estuve con él. Hablé como siempre, sé que es un refugio, sé que es un lugar al cuál llegar bien y del cuál salir bien. Ayer hablabamos de todo un poco, de mis aventuras, de mi inercia, sé que ahí debí de haber estado ayer. Yo sabía que al salir sabría que hacer, siempre sé que hacer cuando salgo de ahí, pero esta vez algo cambió (todo cambió) él volvió con el viejo discurso de los límites, de la transgresión y ahora de la contraindicación. Y yo dije: mierda, basura y él dijo: asunto de imagen. ¿De qué se trata? por un instante me dió la impresión de que se defendía, de que discutíamos y él se defendía de mí y entonces mandó el argumento invencible: "usted sabe demasiado", "es entonces cuestión de saber" ¿y qué argumentar en contra de eso...?
Hubo buen corte, creo, pero ahora estoy más confundido que nunca, quizá sea hora de estar sólo, de comenzar a caminar así, sin él, sin su diván, sin su voz, sin pensar en él siempre, quizá sea hora de tomar en verdad las riendas de mi carruaje y llevarlo a donde quiera. Sin embargo él está ahí para que yo no me haga daño, está para defenderme de mí mismo, sólo quisiera aprender a no hacerlo más, a defenderme yo sólo, a cuidar de mí sin él... creo que ese día se aproxima.
Por cierto sus iniciales le dan nobre a este blog JA, AJ...
Después de verlo ví el accidente más raro de mi vida. Un espectacular se cayó y tiró medio edificio en Av. Universidad. Qué raro día.
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