Tuesday, May 17, 2005

AsociAción libre (AnArquíA)

Llegué como cada lunes. Estoy cansado de mi perseguidora y estoy seguro que no estoy paranoico, por lo menos eso creo. Al parecer mi paranoia no le importó y nos dedicamos a lo que nos hemos venido dedicando cada lunes desde hace semanas: mi necedad con respecto a la ley.

Yo digo: no hay ley a menos que no sea cambiable ni interpretable. El responde: Sí la hay... Ya no sé de qué se trata.

Ahora que escribo esto en pausas he pensado en todo lo sucedido ayer, quizá no debería escribir hoy, no tengo muchas ganas, de hecho tengo más hambre que otra cosa. El hambre nos ligó algunas veces, cuando solíamos estar bien, las cosas eran así, yo hablaba, él intervenía y el acuerdo era casi inmediato. Jamás juzgaba yo los cortes, intervenciones o decires del hombre; hoy las cosas no pueden ser así, discrepo de lo que dice, de lo que piensa o de lo que parece pensar durante los encuentros, a veces creo que piensa demasiado, que sostiene algo, como si hubiera una ley detrás de todo y que no debe ser destruida, que no debe perderse. No lo sé, a veces parce tener miedo.

Ayer habló de la anarquía, dijo que yo confundía o mezclaba subversión y anarquía, yo dije: No hay gobernante, no hay gobierno, no hay ley universal que no sea burlable.

Yo doy clases de ética y filosofía no porque sea un experto en esas materias, no porque quiera enseñar lo que sé, como suelen hacer la mayoría de los profesores que conozco, por ejemplo, aquellos que dan las materias de pruebas psicológicas o métricas porque son expertos en interpretación. Mi materia no es así, yo soy un ignorante como los alumnos, estoy ahí para aprender, yo no sabía nada de ética hasta que tomé la materia y entonces hablé con Platón, Aristóteles, Kant, Foucault, Lacan, Freud y otros tantos que me enseñaron algo que jamás he visto dicho en ningún otro lugar. Me enseñaron a darle su lugar yoico a la ética y su lugar estructural a la moral, me han enseñado a ver risas en donde Sócrates parece estar enfadando gente, creo que aprendí a leer a Platón. Yo no sabía y por eso tomé esa materia, ahora sé más que entonces y he aprendido a reconocer problemas que entonces no podía reconocer. Creo que eso me hace bien.

Pero él ayer volvió a decirme, como si quisiera convencerme de algo, volvió a decirme que yo buscaba destruir la ley para crear otra nueva y yo, ¿qué podía decir? Si sí busco destruir la ley, busco agotarla hasta su desvanecimiento, busco cuestionarla ahí donde nadie (más que Foucault) le ha preguntado por sí misma; yo quiero que la ley me revele su discurso sostén y que entonces se agote en la nada que es, quiero que la ley que hace al hombre no ser un sí se vaya, que nos deje ahí donde el psicoanálisis nos abrió la puerta, ahí donde Platón propuso, siguiendo a Sócrates, que nos inquietáramos de nosotros mismos. No me importan los demás, pero no quiero que el tiempo que pueda estar vivo en esta tierra se me pase dejando que los fantasmas sociales me arrastren, si de todas formas seré arrastrado por la estructura que es invencible, que por lo menos pueda yo ponerle la funda que me plazca o, más bien, poder prescindir de las fundas cuando lo desee.

Mi perseguidora.

Aquí está lo que él no quiso que yo analizara ayer. Por lo menos eso pienso, quizá él, ella o alguien más desee que yo no me quite de encima ese lastre maldito que me hace pensar tanto y tanto que estoy haciendo un mal. Hoy sé, con harta claridad, lo que quiero, ya no quiero que ella esté ahí, donde me persigue, donde busca joderme, donde anoticia a gente querida para mí de mis blogs, de mis relaciones, ya no quiero que ella busque de mí lo que ya no puede tener, ya no quiero su cuerpo, ni su "amor poético" que solo busca abrir zurcos en mi vida para escurrir su agua envenenada, ya no quiero sus ataques, he sido marcado por ella, he sido marcado donde duele dentro del corazón, he sido marcado en el espíritu y hasta he sido marcado en mi cuerpo por su existencia. Ya no quiero más.

Ahora que él no parece estar dispuesto a escuchar (¿o sí y yo estoy enloqueciendo?) creo que tengo que curarme de mis monstruos yo solo, creo que debo deshacerme de mi carga adicional con la facilidad o dificultad que estén en mí y no con las que pueda obtener en su espacio. Antes pensaba que quería un A. para hablar de mi A., ahora pienso que lo único que necesito es tiempo para salir de aquí solo.

Sé que no me iré, el próximo lunes estaré ahí con mi dinero en la cartera, con el auto esperándome afuera, mi celular apagado, estrecharé su mano y esperaré que ella ya se haya ido, que mi deuda con él esté saldada y que la despedida pueda ser sin miedo a mí mismo, sin pensar que puedo cavar mi propia tumba en el acto mismo de decir adiós (bye porque si no suena fálico). Hoy tengo miedo de hacerlo, pero sé que se me está quitando poco a poco, sé que quedaré libre de ello y sabré si es o no el momento de seguir solo en un camino que ni siquiera existe...

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