A Don, Peluquias, Eli, Aurora y, muy especialmente, a Priscila.
ya me voy... ustedes lo saben. Hoy estuve con ustedes, no era mi intención estar con todos, quizá sólo con uno, pero llegaron el resto y me agradó. Son buenas personas, me recuerdan en verdad cuando estaba chavito. Eso ya pasó y se empeñan en recordármelo.
Parte de todo este cuento del blog se los debo a ustedes, ha sido divertido que, además, ustedes sean mis lectores asiduos, me siento realmente agradecido y muy contento.
Pero hoy sé que hay cierta razón en todo lo que sucede cuando estamos juntos: soy viejo. Si tuviéramos 50 y 57 o 58 no habría diferencia, pero yo ya casi tengo treinta y ustedes con trabajo alcanzan los veinte, creo que la distancia temporal es verdaderamente infranqueble (Priscila, cuando leas esto busca infranqueable en el diccionario), yo pensaba que no, pero de verdad soy profesor y ustedes alumnos, cuando nos despedimos yo voy a hacer psicoanálisis y ustedes siguen en la fiesta, creo que mi tiempo ya pasó. De alguna manera lo lamento a veces.
Hoy después de esa convivencia no dejé de pensar en ese rato y creo que de alguna manera me entristeció y me hizo preguntarme ciertas cosas, cosas que no necesito explicar mucho prque ustedes saben un poco de qué se trata, saben que no solo es de estar o no estar de vez en cuando con ustedes, sino de lo demás, de los riesgos que he tomado al convivir con gente que no sabe quién es Sport Billy y no es por mal, creanme que son excelentes personas y que agradezco a la vida haberlos puesto hace ya algunos meses en mi camino. Solo es que cuando los veo me pregunto tantas cosas que ya no sé, quiza cosas de amor que siempre nublan la cabeza (aunque a algunos de ustedes no).
En fin saben que los quiero, a cada uno de los chicos VIP, y que me da gusto verlos de vez en cuando, pero hoy he querido rendirles este breve post que será el último de esta idea que me ha tenido contento y a ustedes también, he querido decir que a final de cuentas sé que hay un muro de casi una decena de años que nos tiene lejos y que quizá nunca caerá. Aún así como quisiera que no existiera, es tan agradable encontrarse dentro de mi universidad gente que me recuerda tanto a mí, ojalá se pudiera, ojalá... no lo sé.
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