Yo soy testigo de la siguiente historia.
D. es un muchacho de 21 años, L. una chica que parece un poco menor que él. D. la conoció en un salón de clase, él sabe enamorarse. Convivieron algún tiempo, ella y él se llevaban bien, pertenecían al mismo grupo de amigos; eran buenos días.
Un día, sin más, sin preámbulo D. sintió como que estaba enamorado de L., no sintió que se estaba enamorando de ella, sintió que estaba enamorado (lo que confirma la teoría de que no hay grados de amor. Discúlpenme psicólogos), entonces supo que quería estar con ella, salir con ella, pasear con ella, abrazarla, besarla y todo eso que suelen hacer los novios. De alguna manera él se lo hizo saber (ahora lo sé por lo que ella me dijo) y ella ¿qué hizo? Pidió más, quizo probarlo, lo llevó al extremo, se enojó, le hizo pensar que se iría, ella no tiene idea porque no lo vió, pero él sufríó, justo cuando dijo que no quería sufrir.
Entonces D. tomó lo que le quedaba de fuerza y se movió de lugar, se alejó de una situación que le hería, que lo comprometía todo y descansó. Y en el camino apareció Ivy, una esperanza, no muy linda a los ojos de nosotros los que estábamos mirando, pero una esperanza para él que, como siempre, salía a la batalla con cierto temor.
Los días pasaron e Ivy se volvió una realidad cercana, ahora él habla con ella y hasta salen, es una aventura de la que yo no puedo hablar porque es nueva para mí y para él y para todos los que estamos cerca, es, como dije, una esperanza.
Lo que importa ahora es L. El día en que por primera vez se ve a D. con Ivy ella descubre que lo quiere y dice -con el corazón en la mano: No me había dado cuenta. ¡Qué horror! Apenas, hasta ahora descubre que siente algo hacia él. Nosotros lo sabemos: si no estuviera Ivy ella no hubiera comenzado a quererlo. ¿Por qué carajos las mujeres no saben amar?
Ya estoy harto de decirlo una y otra vez, es hasta que se aparece la joda de la ausencia que ellas descubren que siempre sí querían al chico... nefasto. Si tan solo una, una se entregara desde el principio, si una dejara de necesitar que otra mujer apareciera o que el chico se fuera para decidir amarlo locamente las cosas serían diferentes. No digo mejores, digo que valdría la pena amar más de lo que vale la pena hacerlo ahora.
También digo, con el coraje y el ardor de mi maldito corazón el día de hoy, que los chicos hemos hecho lo mismo tanto tiempo que los que tratamos de hacer las cosas diferentes parecemos estar demasiado solos y demasiado condenados al fracaso. Solo espero que RF y Sue, que D. e Ivy y que la princesa de Cancún por fin marquen una maldita diferencia, si no, no se que voy, que vamos a hacer...
Pero casi estoy convencido: las chicas no saben amar.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment