Thursday, March 31, 2005

Nada que ver

Siete años son una gran diferencia. Primero, yo no entiendo eso de las conversaciones por mensajes, se me hacen tan breves e impersonales que siento como que me estoy haciendo güey. Segundo, para mí "eso qué" se escribe así, y tú pones "eso K". Tercero, "nos mensajeamos" me hace sentir como que tendrá que llegar un día un vaquero con el correo después de haber sobrevivido a los bandoleros y a los indios. Yo digo: "luego te hablo" y entonces pienso que hablaremos media hora o quince minutos, cuando "mensajeas" te tardas media hora en cuatro oraciones y te cuesta ocho pesos. No digo que esté ruco o chapado a la antigua, digo que con tantos años de diferencia lo nuestro solo puede ser o de enseñanza o sexual y, aún así, lo sexual también ha cambiado... ahora se mide como un clavado olímpico: 8.5, 7.2, 9.456 o qué sé yo. No te parece que es un misterio eso de las generaciones. Dime ¿quién es Sport Billy? o Remi. Y sin embargo cómo me hace reír esa gran diferencia, me hace sentir bien el hecho de "mensajearme con alguien" pero es muy extraño porque de entendimiento cero. Dirías tu: cero!!!!!!!!!!!!! o =((que simboliza tristeza). Me siento a gusto aunque extraño e insisto, las mujeres de mi planeta que se hacen esperar pierden la lindura, pero en tu planeta los chicos lindos no son indiferentes ni groseros... qué raro y difícil.

Este breve post sólo tiene la intención de hacerte saber a tí y a quien lo lea, o sea uno o dos que me hacen favor de leer esta madre ( y la neta no sé para qué), que las diferencias generacionales si nos marcan de alguna manera y no sólo se refelejan en el gusto por robotech o pokémon o en el uso de internet, los celulares o un teléfono de disco (sabes lo que es eso ¿no?).

Finalmente diré que las diferencias generacionales nos pueden servir para no envejecer y para que los pequeños (o pequeñas) nos digan rucos... Sin miramientos, podremos entender un poquito eso de la juventud que no se deja descifrar y saber de que se trata nuestro mundo hoy... pero que difícil es ser rey negro conviviendo con una princesa blanca y un montón de peoncitos. Eso creo, no, no, eso kreo!!!!!!!!!!

Un signo... ¡quiero un signo! (2)

Sé todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan solo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos...
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos.
Y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos...
Y sé todos los cuentos.

L.F.

Wednesday, March 30, 2005

¡Viva la Argentina!

Esta tarde la firmeza de ese país nos ha llendo de entusiasmo, de impetu, de ganas de seguir un día más o una vida más. Esta tarde el tenue color de esa región nos hecho olvidar que el cielo mexicano es siempre el mismo, gris, sin promesas. Esta tarde hemos decidido emprender con valor un nuevo viaje hacia la tierra de fuego y olvidarnos de la hostilidad de nuestra propia nación.

Grácias, grácias Argentina por habernos dado una esperanza esta tarde en la que todo se veía igual que siempre.

Tuesday, March 29, 2005

Volvió la reina

Yo creí que ganaría el juego, tenía a mi rey, un alfil y un caballo, ella solo su rey un peón y una torre. Solo tenía que acosar a su rey con mis dos piezas, cuidarme de su torre y ganar. Me descuidé, el maldito peón llegó hasta mi limite territorial: se coronó, ahora ya es una reina. Estoy en problemas. Puede ganarme después de todo.

Esperanza

Ayer estuve con mi abuela materna. Yo sé que nunca hablo de estas cosas ni conmigo pero fue una gran noche, aprendí muchas cosas y hoy quiero hablar de ello.

Tenía semanas que no la veía, de hecho, como en los últimos cinco o seis años la he visto como quince o veinte veces (¡a pesar de que vive a tres cuadras de mi casa!). Siempre me dice: "aunque sea acuerdate que tienes abuela para mentarme mi madre cuando pases por aquí, cabrón". Y así es, nunca paso por ahí, de hecho anoche necesitaba cambio para un taxi y fui a buscar a mi madre que vive en el mismo lugar y, cuando se arregló lo del taxi mi madre me dijo que mi abuela estaba muy enferma y que ya no se acordaba de las cosas. Prácticamente pintó un panorama de desolación y muerte que no fue muy agradable, pero en fin la noche es lo que importa.

Cuando la vi ella me habló de lo mucho que me extrañaba (nunca lo dice así), me dijo que hacía tanto que no iba a verla, yo le recordé que hacía como senmana y media que había pasado por ahí a hacer una llamada telefónica. No lo recordó, se esforzó pero no lo recordó. Así son los viejos, olvidan fácilmente lo reciente, ella se esforzó pero no lo logró, me pareció que se angustiaba mientras trataba de recordarlo. Mi madre intervino y el tema cambió.

Me recosté en la cama y le pregunté cómo estaba (aún le hablo de usted), ella dijo que bien y entonces habló de su edad: ochenta y tres años, en junio serán ochenta y cuatro... es hermoso. Supe entonces lo de sus kilos de menos, lo de su dificultad para caminar y que ella sabe que se le olvidan las cosas. Entonces como buen nieto le dije que esperaba diecisiete años para verla a los cien y entonces ella dijo: "NO, ya no para que quiero cien, yo ya estoy más pa' allá que pa' cá, yo ya me voy, ya estoy esperando, pa' que quiero que ni me pueda yo levantar, ya estuvo suave..." Entonces sentí una felíz-melancolía que no puedo explicar, jamás había visto a alguien ver a la muerte como si estuviera tan cerca, como si fuera una convidada a casa, como si hubiera cierto gusto en saberla cerca, como si la vida no exigiera más... terriblemente magnífico.

Entonces sucedió. Mi abuela tomó mi mano y me dijo -mi nieto concentido, al que más quiero y he querido. El único.- y, como nunca, no derramó ni una lágrima (ella siempre que hablábamos solía llorar, esta vez no), me dijo -¿te acuerdas cuando nos íbamos a taquear? Éste es quizá uno de los recuerdos más viejos que tengo en mi vida, yo tendría menos de tres años y medio, mi hermano aún no nacía y en orden de nietos él es el que sigue. Mi abuela me tomaba de la mano y me decía "vamos a echar un taco"; no sé cuánto caminaba pero para mí era bastante, era un camino eterno, pero no me cansaba iba con mi abuelita, me gustaba ver la calle, las rayas de la banqueta, los colores de las casas: había casas pintadas con un poco de color obscuro en la parte inferior, eran como blancas con una franja que iba del piso hasta como mi altura de un color más oscuro y coincidía con la franja de las siguientes casas; ahí yo llevaba mi mano, siguiendo las franjas un poco chuecas, justo en donde se unían los dos colores. Me gustaba también platicar con mi abuela del pastel, del taco, de mi mamá y de lo que fuera; me gustaba preguntarle todo: ella sabía que decir, me gustaba aprender palabras y repetirlas y pregutar su significado, eso hacía yo en el camino. Después llegábamos al mercado (ahora lo sé, está como a siete cuadras, las distancias del niño son enormes), en ese lugar me llevaba a la barbacoa, pedía un banco "alto para el niño", me daban un banco que era, por mucho, más grande que yo y entonces ella me cargaba y me sentaba en él y pedía un taco dorado y un consomé que me enfriaba soplándole y me lo daba de comer en la boca junto con mi taco dorado. Es chistoso que yo no recuerdo qué era lo que ella comía o si es que acaso comía, solo recuerdo mi comida, a mí sentado pero no a ella.

Rato después recorríamos el mismo camino de regreso a casa, pero en el camino había una pastelería y éste era el momento más feliz del viaje. Me decía -¿quieres un pastelito hijito? Yo sabía que preguntaría, incluso creo que en algún momento hasta lo pedía yo mismo. Ahí estaba la pastelería, el refrigerador de esos que se inclinan hacia adentro y dejan ver lo que hay dentro porque son casi puro cristal de enfrente, el refrigerador me enseñaba el pastelito que yo quería: uno de chocolate, como del tamaño de mis dos manos, todo cubierto de chocolote frío y duro por todos lados... mi abuelita me quería, siempre me compraba de ese y el señor de la pastelería lo sabía, todos lo sabíamos y todos, hasta el sol, eramos felices.

Ella se acordó ayer y no lloró, ella me lo platicó y me abrazó y recordó, justo después de la muerte de Rigo Tovar, que a mí me gustaba el sirenito y que ella me compró el disco para que lo oyera... lo recuerdo, me abrazaba, pegaba a su vientre y bailaba conmigo... yo era muy feliz.

Ayer ella no lloró y me parece que de alguna manera se despidió de mí, me dijo lo que jamás me había dicho pero yo siempre supe: que yo era el nieto al que más quería. Yo no le dije que era la abuela a la que más quería, pero ella lo sabe.

Jamás había visto la muerte hablar en boca de alguien, jamás había visto que en esta vida hasta la muerte es bella, jamás me había dado cuenta de que esa mujer tocó mi existencia y aunque deje de existir yo llevaré a mi abuela adonde yo quiera... esa es la belleza de la muerte.

Monday, March 28, 2005

Elogio

Un gato gris, pequeño, una gata de hecho... C. le puso mamila y así se le quedó. Tiene algo hermoso: es una gata muy cariñosa. Se acerca ronroneando en cuanto ve a alguien en la proximidad, comienza a restregar su cuerpo contra el cuerpo de quien esté y ronronea más fuerte, tan fuerte que puede oirse de una habitación a otra.

Pero lo que más me gusta de mamila es que cuando me encuentra sentado se sube a mis piernas, apoya sus patas (poco me falta para decir manos) delanteras sobre mi pecho y toca con su nariz mi barbilla oprimiéndola contra mi cara -mientras ronronea- y maúlla un poco, solo cuando maúlla se detiene su ronronear que recomienza una vez teminado el maullido. Entonces mamila hace algo fascinante: recarga su cara en mi cuello, como hacemos los humanos en esos abrazos que parecen estar llenos de ternura y protección; se recarga ahí, sus patas delanteras quedan apoyadas en mi pecho; con una mano puedo abrazar su cuerpecito gris y peludo. Ella solo ronronea y de vez en cuando maulla. No pide nada. Entonces llena de ternura y cariño mi espíritu, hace que la vida cobre una simpleza extraordinaria, todo lo que pesa, todo lo que duele pierde cualquier valor. ¿Cómo es que los hombres sufrimos tanto por cosas que no alcanzan a comparárse con lo sencillo de una reacción natural?

Así es, mamila es simple, embona perfectamente con mi anatomía... ella me lo dijo. Se siente bien conmigo, también me lo dijo. Ella podría amarme por mucho tiempo: lo sé y lo sabe. "Yo no te dejaría NUNCA..." -prometió. Y todo sería tan simple...

Pero un gato vive poco tiempo, el amor es igual o, por lo menos, ha venido siendo igual siempre. Quizá ella querrá más y yo ¿podré darlo?, ¿podré dar algo? No sé si puedo amar a mi gatita y -confieso- lo que más quisiera es poder estar enamorado de ese instante en el que mamila coloca su cabeza a un lado de mi cuello y suspira y parece haber conseguido lo que quería y asemeja una felicidad que anhelo desde niño. Quisiera, en verdad quisiera poder no ser tan humano o ser más poeta y amarme en ese instante tan simple del abrazo con esa gatita feroz que me ha dicho que puede quererme por siempre.

Pero no soy poeta y no soy tan humano como para solo poseer un gato más... soy un loco, solo un loco...

Un signo... ¡quiero un signo!

No me contéis más cuentos

Ya se han contado todos.
Todos se han dicho y se han escrito.
Y todos se han ovillado y archivado.

Los ha contado el viejo patriarca,
los han cantado el coro y la nodriza,
los ha dicho un idiota, lleno de estrépito y furia,
se han grabado en la ventana y en la rueda
y se han guardado en cajas fuertes las matrices.

Hay réplicas exactas de todas la tragedias,
discos fonográficos de todas las salmodias,
y placas fotográficas de todos los nafragios.
Ningún cuento se ha perdido. Estad tranquilos.
Se sabe que el poema es una crónica,
que la crónica es un mito,
la Historia una serpiente que se muerde la fábula
y el poeta doméstico el cronista del Rey y el Arzobispo:
el narrador de cuentos.

Todos se han registrado.
Y todos están vivos todavía. Ahí pasa el pregonero:
"¡Cuentos!... ¡Cuentos!... ¡Cuentos!..."
Es aquel viejo narrador de sombras y de risas
que ahora pregona cuentos.
Pero yo no quiero cuentos...
No me contéis más cuentos.

L. F.

Friday, March 25, 2005

La luna del 25 marzo

Ya no iba a escribir hoy pero el cielo me acaba de decir que quizá se acuerda de mí. Sería hermoso que estuviera aquí y pudiera ver conmigo que las nubes, la luna y un lucero me dicen que no deje de quererla, que no la olvide, no me van a dejar hacerlo.

Te quiero mucho y no se me olvida, espero verte pronto...

Una dama

Decía mi amigo que decía Freud que una mujer no puede amar de ninguna manera, decía mi amigo que el amor de una mujer es en esencia narcisista, que solo puede amarse y ser amada pero no amar "ni a sus hijos". Lo que querría decir que una mujer tendría una relación con sus hijos en el sentido de ser amada por y entonces no habría un ser amando en las mujeres. La idea no es tan descabellada si lo pensamos con cierta calma. Decía D. (mi amigo) que es por esa razón que una mujer se irá con aquél que pueda quererla más y todos los que le han "bajado" una chica a un chico saben que la estrategia es esa, que parezca como que el lugar que ocupará la chica en el corazón o en la vida del chico la dejará mejor parada que el lugar donde está. Esto podría explicar porque el dinero es una buena forma de ligar chicas, por su contenido material adquisitivo, por el status en el que puede colocar a la chica.

Sin embargo esto que estoy diciendo es sucio en varios aspectos, principalmente en la idea que queda como en el fondo, a saber, que TODAS las mujeres son iguales. Bien sabemos que esto es una tontería porque cada mujer es diferente de las otras y, aunque a veces parece que existen cosas de mujeres, ellas y los chicos también sabemos que no hay cosas de mujeres a menos que...

Mi otro amigo -RF- dice que algunas chicas son más grandes que otras y parece tener razón, pero para comparar siempre se necesita una estandarización de eso que ha de ser medido, es decir, que hay que poner una unidad común en las chicas para poder medirlas entre ellas, lo que conoceremos como "apego al hecho de ser una dama".

¿Quién es una dama? Sue R. ¿Por qué? Porque futbolísticamente hablando ella juega enel mismo equipo que el chico que quiere relacionarse con ella. Ella quiere con él; él quiere con ella, ambos ponen de su parte y todo sale bien, caminan por las calles de Londres mientras nieva y se toman de la mano protegida por unos guantes sin los que seguramente perderían uno o dos dedos por congelación. El caso es la concepción del concepto de "dama". Una dama sería una chica que, de alguna manera, sabe amar y no solo ser amada, sabe desear y no solo ser deseada, una chica que pone de su parte en esas cuestiones del amor. Por lo tanto estamos hablando de una chica que ama.

Así que o mi amigo RF está mal o mi amigo D. y su Freud están un poco equivocados. El problema radica en otra cosa. En ambos casos estamos concibiendo de antemano que existen cosas de chicos y cosas de chicas; que existe una diferencia radical entre lo que es ser hombre y ser mujer, lo que por mucho es un problema digamos filosófico.

Ahora vamos a lo que quiero decir. Las chicas en general no se cansan de decir que se enamoran, que están enamoradas o que se están enamorando. Se puede ver a chicos y a chicas por igual dejándolo todo, absolutamente todo por el chico o la chica de su amor, lo que no es simple. Más de una vez he visto llorar a una chica que ama a un chico que no le hace caso, que tiene otra novia, de la misma manera en que un chico lo hace, con la pequeña diferencia que yo me encuentro en un lugar privilegiado para escuchar esto. Afuera, afuera en el mundo las chicas hacen cosas de chicas y los chicos cosas de chicos, es sencillamente un papel social que se debe de jugar, él debe buscar a la chica, pedirle, seducirla para que ella ceda. Ella debe negarse un poco, no debe besar a la primera cita, ella debe decir que no pero de forma que él entienda que sí o que tal vez sí. Donde falla es cuando él y ella no juegan los papeles que les corresponden socialmente, cuando él o ella no participan de lo que conocemos como el juego del amor.

D. queda más o menos refutado con la experiencia, ya que el chico dejará a la chica por una más buena y esto es de acuerdo a la subjetividad del chico, lo mismo con la chica, ella caminará de acuerdo a su particular forma de ver al mejor chico o al más conveniente. En el fondo todo amor es narcisista. En el caso de la dama podemos encontrar que hay una mayor posibilidad
de entender algo distinto. No existen las damas, como no existen los caballeros, es solo que hay chicas que pueden, de alguna manera, brincar este patrón social de darse a desear y cruelmente jugar al amor y, simplemente, amar y lanzarse a "jugar en el mismo equipo", el equipo de la sublevación, es decir, el equipo de los que sueñan con hacer las cosas como en la televisión o las películas o los libros (no los de Marguerite Duras, ella es muy cruel), en el equipo de los que deciden caminar bajo la nieve o estar en un bar donde el resto de los bebedores gritan junto con sus cervezas levantadas cheers to love, el equipo de los que han decidido estar más alla del "Deber hacer" y jugar en el equipo de los "Esto quiero para mí" y eso define a una dama según RF. Por lo tanto he decidido que yo soy una dama a partir de hoy y que RF es también una dama. ¿Por qué? Sencillo. Porque este equipo en el que el chico y la chica juegan juntos es el equipo donde uno no tratará de confundir al otro, porque ambos quieren que su equipo gane -es el mismo, no dos, el mismo- y ¿cómo ganar si confundimos al compañero? Entonces algo será distintivo de nuestro equipo: Sí es sí y no es no, así es de simple, por eso yo soy una dama, porque cuando ella dice que no es no y me hiere pensar que quizá quiso decir sí; por ello Jubilee no es una dama, porque en varios años no ha dejado de decir Ní o So y esto solo ella lo entiende. Por eso RF es una dama, porque él no entiende más que sí o no y no otra cosa y por eso los hombres sufrimos por que no sabemos amar como damas...

Thursday, March 24, 2005

¿?

¿Y ahora qué? Ya pasaron horas de que comencé con esta locura. No estoy ebrio ni lo estuve, y sin embargo me siento embriagado de no saber. ¿Dónde estás?, necesito saber, necesito verte para saber, necesito oirte, quizá besarte y entonces sabré.

Wednesday, March 23, 2005

Hoy...

La luna está casi llena, quizá en la madrugada se llene totalmente. No dormiré para verla. Estoy más solo que ayer, probablemente en un par de horas estaré borracho. No soporto tu ausencia, no me duele, no me quema como al principio, no es un derrumbe en mis entrañas, eso ya lo pasé. El problema ahora es que detrás de todo eso queda un sentimiento de vacío profundo que solo puede describirse en dos palabras: Te extraño.

Hoy no estarás aquí, no sé si pronto lo harás, no sé si algún día lo harás. Hoy sé que tu ausencia estará más presente que nunca. Hoy sé que trataré de susurrarte al oído usando de intermediaria la gran bola blanca que tanto te gusta. Hoy soñaré que el mar te decía mi nombre y tu lo entendías. Hoy quisiera que después de todo y antes de desaparecer recordaras mi nombre o tal vez mis besos. Hoy voy a ser un estupido, lo sé. Hoy voy a ser humano. Hoy el vacío se llamará Tsukino y así será hasta que el último lucero de la noche desaparezca... buenas noches Tsukino, buenas noches.

Lo imposible

"Inaudito estado de nervios, irritación sin nombre: Amar a tal punto es estar enfermo (y me gusta estar enfermo)..."

G. B.

Tuesday, March 22, 2005

¿sueño?

No estás. Estás en otra parte, con L., lejos y cerca, como en la escuela. ¿Qué harás?, ¿olvidar?, ¿gozar?, ¿vivir?. Quizá viajar, eso lo haces bien, ¿tal vez aquello que solo puede hacerse entre chicos y chicas? -en la playa siempre es rico. ¿Mirarás la luna?... yo no puedo saber. Sin embargo, anoche entendí algo: después de toda la violencia que pueda sucitarse entre él y tú, después de todo lo que haya más allá de tus vuelos, más allá de-la-mar, cuando todo deseo se ha tornado calma, cuando estás ahí con todo agotado menos el ser, es entonces que tal vez, tal vez pienses en mí...

Monday, March 21, 2005

Así empezó...

27 años, 2 intentos de hacerlo bien: fracaso. Esa tarde no me lo hubiera imaginado, unos ojos claros, una nariz perfecta, los labios más bellos que jamás hubiera visto y todo junto en un rostro delineado de la manera más perfecta que podía haberse hecho. -¿quién es esa chica?- pregunté al aire que no sabe responder más que desde dentro de uno mismo: -La chica más guapa que hay en la universidad.

No pasaron muchos días para que supiera quién era esa chica. Sabía que venía de otra universidad, quién era su padre y su madre, en qué trabajaba, sabía que se "hacía de un billete" vendiendo dulces dentro de su salón; ignoraba lo del novio y quién era y lo de su relación tan arraigada, ignoraba lo de sus constantes viajes y que cargaba con algo tan pesado... eso no se notaba.

Después de esa vez la veía muy poco y pasaron meses antes de un encuentro formal. Los meses me permitieron estar tranquilo, Michel Foucoalt, Lacan, Bataille, hasta Marx me acompañaban tranquilamente, me hacían sentir bien. También había una chica, casi cuatro años de estar compartiéndolo todo, la cama, el dinero, las familias, las mascotas, una pequeña que ella tenía desde antes de conocerme. No era una mala vida, tenía cierta libertad de hacer cosas, buenas charlas, buen sexo quizá, algo experimental, buena comida... tal vez una familia.

Un par de años en este trabajo en el que la popularidad le engorda el ego a uno (eso dicen los psicólogos); todo marchaba bien pasados los meses de esa primera vez que la vi. Además todo era muy fácil puesto que ella jamás se paraba por la universidad, yo no tenía nisiquiera que lidiar con su imagen más de una vez cada quince días y solo era una chica bonita y ya. Aún me pregunto como empezó, como dejé de ser dueño de mí, aún me pregunto de qué manera me enamoré y simplemente no puedo responder.

Puedo decir que, con todo, siempre algo queda, siempre esa pequeña curiosidad, siempre esa pregunta que solo un tonto o un loco se hacen: ¿y si hay algo más?

Maldito el día en que empecé a preguntarme eso, quizá eso hizo el hueco en el que ella vino a posarse, no lo sé, pero sé que esa pregunta me hacía día con día no estar "pleno" con la vida que llevaba, sé que eso hizo que mis ojos la miraran por primera vez y que ahora no dejen de buscarla en todas partes donde no está...

Hola chica de la luna

Solo por ti me atrevo a hacer algo así. He decidido narrarte la historia de mi amor por internet, es así hoy en día, todo está en una máquina fría como la distancia y el silencio que hoy median entre nostros... qué remedio. Además todo entre tú y yo comenzó por un "inocente" correo electrónico y mira ahora, te extraño tanto que me conformo con pensar que estas palabras llegan a tus oidos. En fin, todo lo que verás en los próximos días, semanas, meses o años es sólo para ti y para cualquier testigo que ande por ahí...