Debido a los sucesos de los últimos meses en cuestión política-electoral en México; siguiendo la más que evidente tendencia hacia un abuso de poder informativo, económico y hasta gubernamental; conociendo la desgracia administrativa en todos los órdenes que este país ha sufrido durante más de ochenta años y sabiendo que los próximos días son días de lucha y resistencia para los mexicanos, manifiesto:
- Que México es un país ignorante que, en la actualidad, se encuentra incapacitado para tomar una decisión libre en materia política.
- Que la causa de esta ignorancia ha sido la conveniencia económica de un sector muy pequeño de la población que ha fomentado la falta de conocimientos del grueso poblacional.
- Que los mecanismos por medio de los que se ha generado esta carencia de conocimientos son diversos y masivos destacando el terror (1968, 1971, Atenco, Guerra contra el narco como se conocen públicamente); los medios de información (grupo Televisa y Televisión Azteca, principalmente) y el exceso en la utilización de fondos con fines de manipulación social (campañas políticas).
- Que el estado INTELECTUAL de la población mexicana ha sido provocado intencionalmente por algunos grupos de poder que encuentran un beneficio ECONÓMICO de conveniencia particular.
- Que como consecuencia de estos abusos el grueso de la población mexicana tiene hambre y miedo.
- Que el hambre y el miedo imposibilitan al hombre a pensar más allá de la supervivencia.
- Que la necesidad de sobrevivir genera un egoísmo primitivo y feroz.
- Que los mexicanos hemos sido llevados a un estado de carencia tal que intensifica el egoísmo y con ello la apatía hacia los movimientos grupales.
- Que este estado beneficia sólo a una parte mínima de la población.
- Que este beneficio tan particular polariza las clases sociales y a más beneficio de un lado mucho mayor perjuicio del otro.
- Que la consecuencia final de esto es la esclavitud del pueblo en provecho de los excesos de unos cuantos.
- Que es vital PENSAR un nuevo mexicano.
- Que el nuevo mexicano debe ser un ciudadano libre con igualdad de posibilidades que los otros.
- Que ningún mexicano está por encima del nuevo mexicano.
- Que los derechos, garantías y privilegios de un sector poderoso pueden existir únicamente sobre la invalidación de uno o un grupo finito de mexicanos.
- Que esta invalidación es un ATENTADO contra TODOS los mexicanos, ya que al ser idénticos en derechos y posibilidades, esto es una contradicción VIOLENTA en cualquier sentido.
- Que esta violencia ha sido ejercida evidentemente durante más de ochenta años.
- Que este ejercicio de violencia ha sido una forma de mantener privilegios y posibilidades únicamente para un sector que se ha impuesto sobre los otros.
- Que en el mundo estos excesos son reprobados, perseguidos y castigados.
- Que históricamente se ha tendido a la muerte de estas figuras de disparidad social.
- Que ningún mexicano debe vivir bajo este tipo de violencia.
- Que esta violencia no es más que producto de una ignorancia fundamental.
- Que esta ignorancia también tiene miedo.
- Que el miedo ha construido mecanismos represores como forma primordial de defensa.
- Que un grupo manipula y esgrime estos mecanismos.
- Que ellos mismos son parte del terror y el hambre que invade al pueblo mexicano.
- Que la ignorancia persigue con violencia y el conocimiento recibe su fuerza en forma de represión.
- Que la descalificación, manipulación, tergiversación, ocultamiento, oscurecimiento y distorsión son formas elaboradas de violencia.
- Que la violencia física o mejor llamada bélica es la forma más primitiva de la imposición.
- Que cuando no hay más recursos manipulatorios la violencia bélica es la manera que usan unos para someter a otros.
- Que en México cada vez que el miedo disminuye se ejerce esta forma de control mejor llamada sometimiento.
- Que en 2012 los grupos privilegiados de México han ejercido una violencia elaborada en medios de comunicación de todo nivel con el fin de mantener la sumisión del pueblo y los privilegios de que se han adueñado hace generaciones.
- Que la ineficacia de este sometimiento ha provocado brotes de violencia en varios niveles contra manifestantes de la inconformidad del pueblo (descalificación, burlas, ocultamiento y manipulación de la información, insultos y cada vez más ataques físicos).
- Que si las elecciones del próximo 1º de julio resultan en favor de este grupo privilegiado los siguientes años resultarán en una oleada represiva sobre elpublo que hoy se inconforma.
- Que l tendencia será a provocar miedo mediante la manipulación de medios y la violencia física contra cualquier actor inconforme.
- Que ningún mexicano merece un futuro de sometimiento.
- Que México debe ser un país libre para cada mexicano.
- Que esta libertad debe ser garantizada por absolutamente todos los mexicanos y para todos los mexicanos.
- Que si un mexicano o extranjero atenta contra esta libertad atenta contra la nación entera.
- Que cualquiera que atente contra México debe ser separado inmediatamente de la nación y despojado de cualquier bien que la nación como tal le haya proporcionado.
- Que la riqueza desmedida es un atentado contra el hambre desmedida.
- Que el exceso de poder es un ataque a la incapacidad de defensa de cualquier hombre.
- Que la impunidad violenta las garantías de toda una nación.
- Que la polarización de clases sociales no es más que una prueba de una guerra que se ejerce día a día.
- Que México está cansado de esto
- Que los mexicanos no tolerarán un período más de injusticias como éstas.
- Que la violencia sólo entiende con violencia.
- Que las futuras elecciones son una batalla del pueblo contra sus opresores y enemigos.
- Que la batalla no termina el 1 de julio sino que comienza.
- Que si la candidatura del sector privilegiado es impuesta será un golpe contra cada mexicano, nacido y por nacer.
- Que México no debe permitir un exceso más de este tipo.
- Que el día siguiente a las elecciones es el día en que cada mexicano deberá defender el presente y el futuro de todos.
- Que la revolución no es violencia sino estado de derecho.
- Que un país oprimido es un país muerto.
- Que un mexicano oprimido es un esclavo.
- Que los mexicanos sometidos somos un número infinitamente mayor que nuestros opresores.
- Que el egoísmo es la primera cara del miedo y el miedo está al servicio de unos pocos y al perjuicio de la inmensa mayoría.
- Que ningún mexicano debe luchar para sí sino para cada uno de los otros.
- Que es la última oportunidad que tenemos.
- Que la lucha en todos los aspectos nos hará libres.
- Que la revolución es un acto y no una teoría.
- Que todo acto sólo vale en su ejercicio específico.
- Que un país es revolucionario o envejece.
- Que México ha sido mucho tiempo viejo.
- Que México debe rejuvenecer.
- Que la verdad nos hará libres y la unión protegerá la verdad.
- Que la unión hace la mayor fuerza de todas.
- Que soy mexicano y que hablo en nombre de todos.
- México no soportará una injusticia más.
QUE LA LIBERTAD HONRE A LA PATRIA
Monday, June 25, 2012
Tuesday, June 12, 2012
Por lo que puede usted hacer
Mi estimado licenciado Brozo –como algunos le dicen; me dirijo esta noche a usted porque no puedo estar tranquilo. Mi país, el país que usted durante muchos años parece haber defendió corre un gran peligro y no es un secreto. Las próximas elecciones están marcadas no por lo que suceda ese día sino después, depende de quién sea el candidato decretado ganador una serie de sucesos vendrán a colación y las consecuencias serán diversas.
Si gana Andrés Manuel, lo único que puede pasar es que México experimente un gobierno distinto, de izquierda como se tiende a llamar al movimiento encabezado por este hombre o progresista como algunos otros, más entendidos, nombran. Pero si gana Enrique Peña Nieto, usted, igual que muchísimos mexicanos, sabe que las cosas no van a ir mejor y que muchas consecuencias reales se avecinan. Yo no soy ninguna autoridad para hablar de ello ni para decir cosas que podrían interpretarse como tendenciosas o fanáticas; únicamente hablo con lo que tenemos a la mano, a saber, lo que ya usted anunciaba desde que el mañanero no era un programa de televisa: Peña Nieto es un candidato producido por la televisión.
Esta afirmación es crítica, todo mundo lo sabe y todo mundo lo dice de viva voz, sin embargo, lo grave es que esto esté sucediendo; que la televisión sea capaz de apostar contra la voluntad de la gente de toda una nación, que nos vean como una clientela en todo sentido ya no me provoca coraje ni repulsión sino miedo, terror, porque a esto yo lo llamaría esclavitud y no me gusta ser esclavo de nadie, pero me gusta mucho menos ver a mi gente esclavizada por una empresa enfocada solamente en producir ganancias estratosféricas con fines muy personales.
Esta noche le escribo porque usted se encuent4ra en una posición privilegiada dentro de esta contienda que se ha disparado desde hace seis años y que ha encontrado su punto clave en el movimiento estudiantil de los últimos días. Usted que ha querido un México justo, un país en el que los políticos trabajen para la gente y la gente decida sobre ellos, un lugar en el que la voz del pueblo sea la única voz de la nación, usted que ha intentado, desde su disfraz de payaso o de músico o de ciudadano marginal, denunciar las atrocidades de los políticos contra los mexicanos, usted está hoy en una posición inigualable.
Trabaja, vive en su casa, habita en el territorio de Carlos Loret de Mola y de Joaquín López Dóriga, se pasea por los pasillos de Javier Alarcón y Enrique Bermúdez y convive con muchos de los empleados de Emilio Azcárraga; usted conoce la institución desde adentro, no sólo porque hoy produce su programa con ellos sino porque en sus años de trabajo periodístico, usted ha conocido gente, sabe nombres y ubica acuerdos, lealtades, planes y negocios que sólo ustedes, gente de ese medio, pueden conocer. Por esta razón yo sé que en manos de usted y sus personajes está revelar información que a nosotros nos es muy difícil conseguir, que usted puede dar a conocer datos que empujen la carrera electoral hacia un lugar positivo y que ayuden en esta lucha que los jóvenes han iniciado y que ha sido seguida por millones de personas en todo el país.
Señor Brozo –no Trujillo- me dirijo esta noche a usted, a ese payaso valiente, gritón y altanero, a ese bufón moderno que denuncia desde la irresponsabilidad del disfraz y desde la responsabilidad de la verdad, para que se una a las filas de los que queremos un nuevo México y grite, como siempre lo ha hecho, una verdad más respecto a la campaña Televisa-Peña Nieto. Lo exhorto a hacer lo que usted sabe y por lo que yo y muchos lo hemos admirado desde hace tanto tiempo, levante la voz, grite lo que sabe, denuncie la parte de la verdad con la que usted carga hoy en día; anuncie un porvenir mejor para los mexicanos que necesitamos saber que hay gente valiente en todos lados, gente que no se vende y que se atreve más allá de conveniencias personales.
Yo sé que usted ha soñado con otro México, con un México justo y equitativo, donde el dinero no valga más que las personas y el prestigio no valga más que la dignidad. Licenciado Brozo, yo he confiado en usted y sé que, a diferencia de mi situación, usted es capaz de darle un giro importante a las cosas. Hable, diga algo, exponga, ayúdenos a quienes necesitamos armas para luchar antes del primero de julio, de un paso para frenar este crimen secreto que ha cobrado tantas vidas y tantas almas en nuestro país, el suyo y el mío. Haga que podamos volver a creer en el valor de un hombre para que dejemos de creer en la traición y la conveniencia como motores de los mexicanos. Demuestre que México está lleno de otras personas; sea un ejemplo y otros lo seguirán, ayúdenos a impedir que televisa y los allegados a Azcárraga sean los dueños no sólo del dinero sino de las voluntades de nuestra gente, viejos, jóvenes y niños. Haga lo que está en sus manos y en las de gente con la fuerza que usted tiene. Sea brozo, el payaso tenebroso y sacuda al México que hoy lo necesita.
¿Qué tiene que perder? Usted no es un hombre de necesidades económicas ridículas, a usted le gusta un tipo de vida y es la tiene ya, por demás, asegurada; usted es respetado y admirado, es visto y seguido por gente desde hace décadas. Usted no tiene nada que perder. ¿Necesita a la televisora? Desde luego que no, usted puede estar en televisión de por vida si se lo propone, incluso si se retira de televisa y al final se impone a Peña Nieto como presidente de México. A usted no lo podrán callar jamás y, sin embargo, usted los podrá callar a ellos.
No hay nada que temer Brozo, yo sé que usted no teme, pero hay mucho que hacer y para ello usted puede ser una pieza muy importante. Estaremos con usted y con todos aquellos que se unan a nuestra lucha, a nuestra pacífica revolución que parece estar a punto de ser un ejemplo para el mundo. Grite Brozo, grite con nosotros: yo soy libre y haré libre a mi pueblo y mañana será el mismo payaso irreverente que siempre ha sido pero en un país diferente, en un país libre de cadenas ideológicas de una sector que está más que podrido, más que enviciado, un sector condenado.
Señor Brozo, le escribo esta noche porque si no confiamos en nuestras voces sensatas y fuertes, creo que no podemos confiar en nadie y porque nuestra fuerza la hacemos desde aquí abajo y la capitalizan ustedes allá arriba. Espero que este pequeño texto le llegue de alguna manera y sirva para que de un paso y que otros le sigan.
Yo lo he visto en televisión y sé que detrás de ese payaso pactado con televisa está ese hombre que me enseñó a ser irreverente siempre y a buscar, detrás del chiste y el sarcasmo la justicia para mi gente.
Muy atentamente
Jorge Atala
Tuesday, May 22, 2012
Petición por los indecisos
Estimado Andrés Manuel:
Hace seis años yo voté por usted y la mañana siguiente a la noche del fraude yo sentí el dolor de mi pueblo, de mis alumnos que se congregaron fuera de su casa de campaña en la calle de San Luis Potosí en la Colonia Roma, de mi familia y de mi gente. Ese día yo quería hacer lo que fuera necesario para cambiar las cosas, para recuperar un país que desde 1988 nos habían venido robando. Usted entonces dijo que habríamos de hacerlo de manera pacífica y apelando a las instancias de la ley y todos los que esa noche habíamos sentido la brutalidad de un golpe hacia nuestra libertad de elección, decidimos esperar: resoluciones, impugnaciones, nada, esperamos seis años y la fortuna que hoy tenemos de contar con celulares y redes sociales. Esperamos seis años en los que las cosas se agravaron, en los que la impunidad y la corrupción aplastaron ya no nuestras esperanzas sino nuestras vidas en todos sentidos; seis años en los que empezamos a tener miedo, en los que aprendimos a vivir con extorsiones, secuestros, asalto y crimen impune: descuartizados, torturados, secuestrados y hasta esclavizados.
Pero también seis años de aprendizaje, seis años en los que vi a la televisión desacreditarlo, descalificarlo y construirlo, igual que a peña nieto, pero en sentido contrario, hacer de usted un loco, un monstruo enfermo de poder, un vicioso, un berrinchudo, un mal perdedor. Seis años en los que vi el efecto de esta publicidad y quedé aterrado por su poder.
Pero permítame presentarme. Mi nombre es Jorge Atala, soy licenciado en psicología y maestro en antropología; soy también lector de filosofía y amante de la literatura como una verdadera forma de consciencia histórica. Pero principalmente soy profesor; desde mis veintitrés años enseño, me acerco a los jóvenes, les hablo y los escucho. Y en estos seis años he aprendido que los jóvenes a los que doy clase, son una clase muy grande en el país; no son los que asisten a escuelas públicas ni son los que asisten a escuelas privadas con cuotas para casi todos impagables. No, más bien son esos estudiantes invisibles, esos entrenados en las escuelas particulares de menor tamaño para ser buenos obreros, silenciosos, tolerantes y sumisos. A esos les doy clases, a los que se les ordena guardar silencio y someterse a los patrones, a los que les enseñan que las vacaciones son un derecho que debe avergonzar a quien lo solicita, que la inconformidad se desquita en casa con la familia o se olvida con alcohol y futbol. A esos enseño yo, a los hijos de comerciantes informales que sólo pueden pagar entre mil y tres mil pesos por una educación dudosa y en muchas ocasiones obsoleta, a esos que aspiran a poco pero que se les puede exigir mucho, a esos que saben no quejarse de vivir aplastados.
Y a esos, Andrés, a esos los guía la televisión, ellos le creen a Joaquín López Dóriga o a Loret de Mola, ellos lo han conocido por lo que Adela Micha o Carlos Marín han dicho de usted en sus falsos programas de debate y análisis político, shows seudocríticos. A estas personas, que se cuentan también por millones, les atrapan las formas y eso es lo que quiero comunicarle.
En el debate pasado, esta gente, que tiene internet y con ello Twitter, Facebook, Youtube y todos estos recursos virtuales, se inclinó por el señor Quadri. ¿Por qué? Simplemente por las formas; porque “fue el único que propuso” –dicen algunos; porque “fue el único que no fue a pelear” –argumentan otros. Lo cierto es que la postura de este señor atrapó a muchos indecisos que pretenden ser intelectuales y conscientes de su situación. Pero esta gente no escuchó jamás que al candidato de la llamada Nueva alianza, le parece correcto cobrar los segundos pisos (simpatía con el candidato del PRI) o que le parece adecuado meter inversión privada a PEMEX) apoyo a la política actual. Esta gente de la que hablo sólo vio formas y ensordeció ante la verdad del debate; oídos abiertos para frases como “estos políticos no saben más que atacarse unos a otros” y cerrados ante nombres como el del señor Cárdenas o el de Juan Ramón de la Fuente.
A esta gente, Andrés Manuel, no se le conquista con razones y argumentos como los que usted exhibió ese día; estos jóvenes le creen a los noticieros de televisa que Peña Nieto se vio más maduro y sensato. Estos, mis alumnos de los últimos doce años, caen en las garras de un farsante como el señor Quadri.
Por ello le escribo, porque yo conozco a estas personas, he visto lo que anhelan y lo que viven; he notado como caen en las mentiras televisivas impuestas por líderes de opinión prefabricados. Yo conozco a esta gente entre la que hay muchos indecisos y que esperan una guía real para tomar cualquier decisión. Yo he visto de cerca a estas personas que son manipulables y manipuladas por esos poderes invisibles que tienen los medios masivos de comunicación. Yo conozco a esta gente y creo saber por qué funciona así.
La respuesta es simple: son niños. Niños indefensos que nunca tuvieron la oportunidad de madurar realmente, que fueron, en su mayoría, criados por una televisión que estupidiza, que vende falsedades simples, comprensibles pero que alejan a los hombres del cuidado de sí mismos; dejados a su suerte por una educación de pésima calidad que jamás les dio armas para hacer lo único que los hombres libres podemos hacer, a saber, pensar críticamente, juiciosamente. Así fueron criados, esclavos de una serie de programas, luego de una forma de vida y finalmente de un trabajo aplastante, absorbente. Estos han sido mis alumnos, yo les he enseñado durante más de doce años y hoy quiero compartirle mi experiencia porque ellos merecen más y usted está forzado a dárselos para que mañana ellos también levanten la voz.
Como ya he mencionado son las formas lo que captura esta gente (mucha, muchísima en México) y es por las formas por donde debe comenzarse. Le pido, le suplico que el próximo 10 de junio, durante el debate que se sostendrá con los otros candidatos, cambie la estrategia. En la ocasión anterior su postura de denuncia y crítica hacia el candidato del PRI, movió la indecisión a un estado de dureza insólito. Muchos decidían anular el voto y otros, sorprendentemente, se inclinaban por el candidato de Nueva Alianza. Todo esto debido a las formas, a la postura que usted tomó en el debate de mostrar más que responder, de hacer público un secreto que todos sabemos; esta postura no es tolerable para muchos y esos muchos son los indecisos. Ellos necesitan ayuda y está en sus manos dársela.
Proponga, exponga sus puntos, defiéndalos, ataque los puntos de los otros candidatos, demuestre que son imposibles de conseguir, no denuncie, exponga su fuerza y exhiba las debilidades de los otros, no su maldad sino sus flaquezas, ahí la gente de la que yo le hablo, habrá notado una forma como la que buscan y usted, que tiene argumentos para sostener sus propuestas y sus ideas, les habrá mostrado la primera parte del camino.
Respecto a la información, yo sé que ese día no se sabía que la Ibero sería un parteaguas y el oxígeno que necesitábamos para volver a confiar, hoy nos demostraron que la información ya no se puede ocultar, ya está a disposición de todos, porque circula, porque se evidencia y porque no se olvida, porque en México ya no se olvida. Entonces permítanos a los demás reproducir y hacer pública la información, hacer grandes las denuncias y documentarlas; permítanos ser sus voceros, llevar nuestras computadoras y mostrarlo a más y más gente. Nosotros, tal como nuestros hermanos de la Ibero y de las universidades que se han sumado, haremos que la atención se vuelque sobre usted el 10 de junio, pero usted dele esperanza a los indecisos, gáneselos y atráigalos al movimiento; haga propuestas y exponga resultados, brinde datos, díganos en cuanto tiempo habrá refinerías y cuánto puede disminuir la gasolina; explíquenos cómo hará que todos vayamos a la universidad y en qué utilizará los impuestos. De resultados posibles, hipotéticos, los indecisos, mis alumnos, escucharán eso mucho mejor que la descalificación de un candidato al que ya de por sí nadie respeta y hoy ya nadie teme.
Nosotros ayudaremos a difundir denuncias, nosotros haremos que se mire hacia usted, que esos que hoy no tienen recursos para decidir con amplio criterio su voto, confíen en usted y depositen la prosperidad de su futuro en el proyecto de nación que usted y su equipo hoy sostienen con fuerza.
Nosotros confiamos en usted, confíe en nosotros, la información no será detenida, ahora ayúdenos a convencer, a persuadir a los indecisos, sea sereno, sensato y propositivo. Peña Nieto no está en la cárcel y denunciar sus atrocidades en otro debate no lo hará menos candidato ni lo acercará un poquito a prisión. Ayúdenos a ganar, a que el bum de la Ibero fructifique, no pierda votos con estrategias agresivas, eso ya no convence sino perjudica. La gente conoce bien lo malo, ahora explíqueles lo bueno. Confiamos en usted.
Me despido de usted con la esperanza de que esta carta rinda algún fruto y de poder ayudar a su causa que es también mía, porque yo amo a México igual que usted y millones más que quieren una verdadera oportunidad de vida.
Con mucha admiración,
Jorge Isaac Atala Delgado
Hace seis años yo voté por usted y la mañana siguiente a la noche del fraude yo sentí el dolor de mi pueblo, de mis alumnos que se congregaron fuera de su casa de campaña en la calle de San Luis Potosí en la Colonia Roma, de mi familia y de mi gente. Ese día yo quería hacer lo que fuera necesario para cambiar las cosas, para recuperar un país que desde 1988 nos habían venido robando. Usted entonces dijo que habríamos de hacerlo de manera pacífica y apelando a las instancias de la ley y todos los que esa noche habíamos sentido la brutalidad de un golpe hacia nuestra libertad de elección, decidimos esperar: resoluciones, impugnaciones, nada, esperamos seis años y la fortuna que hoy tenemos de contar con celulares y redes sociales. Esperamos seis años en los que las cosas se agravaron, en los que la impunidad y la corrupción aplastaron ya no nuestras esperanzas sino nuestras vidas en todos sentidos; seis años en los que empezamos a tener miedo, en los que aprendimos a vivir con extorsiones, secuestros, asalto y crimen impune: descuartizados, torturados, secuestrados y hasta esclavizados.
Pero también seis años de aprendizaje, seis años en los que vi a la televisión desacreditarlo, descalificarlo y construirlo, igual que a peña nieto, pero en sentido contrario, hacer de usted un loco, un monstruo enfermo de poder, un vicioso, un berrinchudo, un mal perdedor. Seis años en los que vi el efecto de esta publicidad y quedé aterrado por su poder.
Pero permítame presentarme. Mi nombre es Jorge Atala, soy licenciado en psicología y maestro en antropología; soy también lector de filosofía y amante de la literatura como una verdadera forma de consciencia histórica. Pero principalmente soy profesor; desde mis veintitrés años enseño, me acerco a los jóvenes, les hablo y los escucho. Y en estos seis años he aprendido que los jóvenes a los que doy clase, son una clase muy grande en el país; no son los que asisten a escuelas públicas ni son los que asisten a escuelas privadas con cuotas para casi todos impagables. No, más bien son esos estudiantes invisibles, esos entrenados en las escuelas particulares de menor tamaño para ser buenos obreros, silenciosos, tolerantes y sumisos. A esos les doy clases, a los que se les ordena guardar silencio y someterse a los patrones, a los que les enseñan que las vacaciones son un derecho que debe avergonzar a quien lo solicita, que la inconformidad se desquita en casa con la familia o se olvida con alcohol y futbol. A esos enseño yo, a los hijos de comerciantes informales que sólo pueden pagar entre mil y tres mil pesos por una educación dudosa y en muchas ocasiones obsoleta, a esos que aspiran a poco pero que se les puede exigir mucho, a esos que saben no quejarse de vivir aplastados.
Y a esos, Andrés, a esos los guía la televisión, ellos le creen a Joaquín López Dóriga o a Loret de Mola, ellos lo han conocido por lo que Adela Micha o Carlos Marín han dicho de usted en sus falsos programas de debate y análisis político, shows seudocríticos. A estas personas, que se cuentan también por millones, les atrapan las formas y eso es lo que quiero comunicarle.
En el debate pasado, esta gente, que tiene internet y con ello Twitter, Facebook, Youtube y todos estos recursos virtuales, se inclinó por el señor Quadri. ¿Por qué? Simplemente por las formas; porque “fue el único que propuso” –dicen algunos; porque “fue el único que no fue a pelear” –argumentan otros. Lo cierto es que la postura de este señor atrapó a muchos indecisos que pretenden ser intelectuales y conscientes de su situación. Pero esta gente no escuchó jamás que al candidato de la llamada Nueva alianza, le parece correcto cobrar los segundos pisos (simpatía con el candidato del PRI) o que le parece adecuado meter inversión privada a PEMEX) apoyo a la política actual. Esta gente de la que hablo sólo vio formas y ensordeció ante la verdad del debate; oídos abiertos para frases como “estos políticos no saben más que atacarse unos a otros” y cerrados ante nombres como el del señor Cárdenas o el de Juan Ramón de la Fuente.
A esta gente, Andrés Manuel, no se le conquista con razones y argumentos como los que usted exhibió ese día; estos jóvenes le creen a los noticieros de televisa que Peña Nieto se vio más maduro y sensato. Estos, mis alumnos de los últimos doce años, caen en las garras de un farsante como el señor Quadri.
Por ello le escribo, porque yo conozco a estas personas, he visto lo que anhelan y lo que viven; he notado como caen en las mentiras televisivas impuestas por líderes de opinión prefabricados. Yo conozco a esta gente entre la que hay muchos indecisos y que esperan una guía real para tomar cualquier decisión. Yo he visto de cerca a estas personas que son manipulables y manipuladas por esos poderes invisibles que tienen los medios masivos de comunicación. Yo conozco a esta gente y creo saber por qué funciona así.
La respuesta es simple: son niños. Niños indefensos que nunca tuvieron la oportunidad de madurar realmente, que fueron, en su mayoría, criados por una televisión que estupidiza, que vende falsedades simples, comprensibles pero que alejan a los hombres del cuidado de sí mismos; dejados a su suerte por una educación de pésima calidad que jamás les dio armas para hacer lo único que los hombres libres podemos hacer, a saber, pensar críticamente, juiciosamente. Así fueron criados, esclavos de una serie de programas, luego de una forma de vida y finalmente de un trabajo aplastante, absorbente. Estos han sido mis alumnos, yo les he enseñado durante más de doce años y hoy quiero compartirle mi experiencia porque ellos merecen más y usted está forzado a dárselos para que mañana ellos también levanten la voz.
Como ya he mencionado son las formas lo que captura esta gente (mucha, muchísima en México) y es por las formas por donde debe comenzarse. Le pido, le suplico que el próximo 10 de junio, durante el debate que se sostendrá con los otros candidatos, cambie la estrategia. En la ocasión anterior su postura de denuncia y crítica hacia el candidato del PRI, movió la indecisión a un estado de dureza insólito. Muchos decidían anular el voto y otros, sorprendentemente, se inclinaban por el candidato de Nueva Alianza. Todo esto debido a las formas, a la postura que usted tomó en el debate de mostrar más que responder, de hacer público un secreto que todos sabemos; esta postura no es tolerable para muchos y esos muchos son los indecisos. Ellos necesitan ayuda y está en sus manos dársela.
Proponga, exponga sus puntos, defiéndalos, ataque los puntos de los otros candidatos, demuestre que son imposibles de conseguir, no denuncie, exponga su fuerza y exhiba las debilidades de los otros, no su maldad sino sus flaquezas, ahí la gente de la que yo le hablo, habrá notado una forma como la que buscan y usted, que tiene argumentos para sostener sus propuestas y sus ideas, les habrá mostrado la primera parte del camino.
Respecto a la información, yo sé que ese día no se sabía que la Ibero sería un parteaguas y el oxígeno que necesitábamos para volver a confiar, hoy nos demostraron que la información ya no se puede ocultar, ya está a disposición de todos, porque circula, porque se evidencia y porque no se olvida, porque en México ya no se olvida. Entonces permítanos a los demás reproducir y hacer pública la información, hacer grandes las denuncias y documentarlas; permítanos ser sus voceros, llevar nuestras computadoras y mostrarlo a más y más gente. Nosotros, tal como nuestros hermanos de la Ibero y de las universidades que se han sumado, haremos que la atención se vuelque sobre usted el 10 de junio, pero usted dele esperanza a los indecisos, gáneselos y atráigalos al movimiento; haga propuestas y exponga resultados, brinde datos, díganos en cuanto tiempo habrá refinerías y cuánto puede disminuir la gasolina; explíquenos cómo hará que todos vayamos a la universidad y en qué utilizará los impuestos. De resultados posibles, hipotéticos, los indecisos, mis alumnos, escucharán eso mucho mejor que la descalificación de un candidato al que ya de por sí nadie respeta y hoy ya nadie teme.
Nosotros ayudaremos a difundir denuncias, nosotros haremos que se mire hacia usted, que esos que hoy no tienen recursos para decidir con amplio criterio su voto, confíen en usted y depositen la prosperidad de su futuro en el proyecto de nación que usted y su equipo hoy sostienen con fuerza.
Nosotros confiamos en usted, confíe en nosotros, la información no será detenida, ahora ayúdenos a convencer, a persuadir a los indecisos, sea sereno, sensato y propositivo. Peña Nieto no está en la cárcel y denunciar sus atrocidades en otro debate no lo hará menos candidato ni lo acercará un poquito a prisión. Ayúdenos a ganar, a que el bum de la Ibero fructifique, no pierda votos con estrategias agresivas, eso ya no convence sino perjudica. La gente conoce bien lo malo, ahora explíqueles lo bueno. Confiamos en usted.
Me despido de usted con la esperanza de que esta carta rinda algún fruto y de poder ayudar a su causa que es también mía, porque yo amo a México igual que usted y millones más que quieren una verdadera oportunidad de vida.
Con mucha admiración,
Jorge Isaac Atala Delgado
Friday, July 29, 2011
juan
Y así, sin aviso, probablemente por causa de otro, así nada más, te fuiste. No estrechamos las manos ni nos abrazamos, no dijimos adiós ni hasta pronto, no hubo te quieros ni gracias por haber sido tú, por haber estado ahí: nada, sólo te fuiste. No puedo decir que nos dejaste, que me dejaste, casi ni nos veíamos, casi -creo- ni nos conocíamos. Pero eras mi abuelo y sé, por alguna extraña o común razón, que me querías y que lo hacías bien, sincero; pero no sé por qué lo creo así, quizá porque dijiste que si un día me casaba pagarías toda mi boda, quizá porque mi titulación de la licenciatura fue un evento también tuyo, tal vez porque cuando nos veíamos últimamente una sonrisa se te escaba de entre esos bigotes que no dejaban de hacerte ver joven, fuerte; o sólo tal vez por que yo te quería, porque yo te quiero, por ello pienso que tú lo hacías ¿importa? Te fuiste y... te extraño, te echo de menos, mucho; pero te fuiste. No importa si te mataron, ya no estás y nada, ni toda la justicia de los hombres va a cambiar esto: No estás más.
Por ello, Juan, quiero hablarte un poquito más, un segundito antes de que acabes de esfumarte por completo: Te respeto. Hace mucho que te temía, te temía mucho, eras un monstruo, un ogro o un demonio, qué sé yo, eras lo que mis padres me mostraban de ti, eras malo y así llegué a despreciarte, a sentir repugnancia hacia ti, quizá hasta a odiarte como odié después a mi padre y a mi madre y a mí mismo por ser nieto tuyo, por apellidarme como tú, por provenir de tu familia; en fin, te detesté y eso es todo. Y luego, un día fui a cenar contigo y no sé cómo pero, esa noche, vi a un hombre, como cualquiera, hombre y hasta comencé a verte más bajito; la última noche que nos vimos te vi de mi mismo tamaño: ironía.
No sé cómo pero después supe que me querías o quizá supe que yo te quería, no importa, así es; y después supe que éramos familia, tú, yo y mi padre, que estábamos cerca, que así estaba pasando y que no me pesaba... ni me destinaba y cómo me alegró desde entonces tu presencia, tus cejas, tus ojos, tu singular voz y tu sonrisa, tu hermosa sonrisa.
La última vez que nos vimos fue en el funeral de mi abuela: tú supiste que estabas viejo y que la eternidad es una poesía que el cuerpo no puede leer; yo supe que ya no eras fuerte pero que tu espíritu no dejaba de ser vigoroso. Tiraste dos veces de mi barba y me bajaste hasta donde te lo permitió tu espalda y ¿sabes? no me dolió ni tantito, por el contrario, me lleno como un abrazo (que por cierto yo te di) y sonreí y no lo olvido porque no fue una despedida, ni un saludo, tanto tú como yo fuimos como siempre, los de siempre, eternos, conocidos y quizá amigos, tu muerte no nos preocupaba, no nos amenazaba aunque ya te hablara al oído, ese día éramos inmortales.
Quizá no signifique nada para ti pero para mi lo fue todo: yo nunca había visto un muerto (uno real, no un descuatizado por un camión o un convulsivo finado en la calle), yo nunca había visto un muerto mío; ese día tú me acompañaste a ver a tu esposa, a mi abuela y me dijsite: "por lo menos ya descansó" y luego te dormiste y no sé en qué pensabas pero parecías haber entendido que la vida termina con un descanso, definitivo. Con miedo yo aprendí que como todo juego, como todo placer, la vida es cansada y me alivia saber que se descansa; todos los mitos del cielo y el infierno hacen de la muerte una prolongación del cansancio; esa noche tú y yo comprendimos que es una mentira, no hay más que descanso (el septimo día es para morir).
A penas mes y medio después te fuiste, subita y extrañamente, sólo te fuiste y te echo de menos, mucho. Cuando supe que te habías ido tomé una decisión extraña pero comprometida: decidí velar por tus cosas. Te cuento. Como era de esperarse mucha gente creía o sabía que tú tenías "mucho dinero", lo lógico era que a tu muerte muchos brincaran como chacales por un trozo de ti. Yo no soporté ver tu cadáver mordisqueado por esos carroñeros y menos cuando el único heredero de tu muerte te lloraba sin poder usar sus manos para defenderte. Yo vi a esos buitres volar en círculos sobre ti; vi a las moscas insistir en pararse sobre tu maltrecho cuerpo -te asesinaron- y, no sé por qué, defendí tus restos como pude (y es que el cuerpo no es todo tu resto, hay mucho más). Yo traté de que no te arrancaran un trozo más, no lo sé, me sentí en la necesidad de que respetaran tu cadáver, de que no tocaran ni el cabello ni los zapatos del que fuera mi abuelo. Y es todo lo que pude hacer, es mi homenaje, mi regalo y mi cariño.
Lo que ha seguido es puro desgaste, no eras tú en el ataúd, ese no descansaba, era un muñeco, ¿sabes? ni siquiera tenía tu voz, ni me jaló de las barbas: tú no eras ese aunque ahí acordamos despedirte, precisamente en el mismo lugar en el que mes y medio antes habíamos despedido a tu mujer. Mi padre, el único heredero de tu muerte, te vistió y a pesar de que él hace todo al aventón y casi siempre con un gusto horrendo, pareció dignificarte como nadie: café, tu color favorito, un traje y una corbata perfectamente combinados aunque no dejaban ver el cabello de tu pecho que siempre sobresalía por tu camisa. Café y el cuerpo que yacía en tu nombre era elegante, sobrio y listo para desaparecer. Te extraño.
Hoy se investiga tu muerte, quisiéramos que volvieras para decirnos qué pasó y para que pusieras a esas aves rapaces en su lugar. Sé que no puede ser así pero así quisiera. Igualmente ya no pasa nada porque tú ya no estás; mi padre te sufre y sé que te ha heredado y quizá yo lo herede a él, pero te hago una promesa abuelo, yo no heredaré a nadie, nuestro nombre va a descansar.
Por ello, Juan, quiero hablarte un poquito más, un segundito antes de que acabes de esfumarte por completo: Te respeto. Hace mucho que te temía, te temía mucho, eras un monstruo, un ogro o un demonio, qué sé yo, eras lo que mis padres me mostraban de ti, eras malo y así llegué a despreciarte, a sentir repugnancia hacia ti, quizá hasta a odiarte como odié después a mi padre y a mi madre y a mí mismo por ser nieto tuyo, por apellidarme como tú, por provenir de tu familia; en fin, te detesté y eso es todo. Y luego, un día fui a cenar contigo y no sé cómo pero, esa noche, vi a un hombre, como cualquiera, hombre y hasta comencé a verte más bajito; la última noche que nos vimos te vi de mi mismo tamaño: ironía.
No sé cómo pero después supe que me querías o quizá supe que yo te quería, no importa, así es; y después supe que éramos familia, tú, yo y mi padre, que estábamos cerca, que así estaba pasando y que no me pesaba... ni me destinaba y cómo me alegró desde entonces tu presencia, tus cejas, tus ojos, tu singular voz y tu sonrisa, tu hermosa sonrisa.
La última vez que nos vimos fue en el funeral de mi abuela: tú supiste que estabas viejo y que la eternidad es una poesía que el cuerpo no puede leer; yo supe que ya no eras fuerte pero que tu espíritu no dejaba de ser vigoroso. Tiraste dos veces de mi barba y me bajaste hasta donde te lo permitió tu espalda y ¿sabes? no me dolió ni tantito, por el contrario, me lleno como un abrazo (que por cierto yo te di) y sonreí y no lo olvido porque no fue una despedida, ni un saludo, tanto tú como yo fuimos como siempre, los de siempre, eternos, conocidos y quizá amigos, tu muerte no nos preocupaba, no nos amenazaba aunque ya te hablara al oído, ese día éramos inmortales.
Quizá no signifique nada para ti pero para mi lo fue todo: yo nunca había visto un muerto (uno real, no un descuatizado por un camión o un convulsivo finado en la calle), yo nunca había visto un muerto mío; ese día tú me acompañaste a ver a tu esposa, a mi abuela y me dijsite: "por lo menos ya descansó" y luego te dormiste y no sé en qué pensabas pero parecías haber entendido que la vida termina con un descanso, definitivo. Con miedo yo aprendí que como todo juego, como todo placer, la vida es cansada y me alivia saber que se descansa; todos los mitos del cielo y el infierno hacen de la muerte una prolongación del cansancio; esa noche tú y yo comprendimos que es una mentira, no hay más que descanso (el septimo día es para morir).
A penas mes y medio después te fuiste, subita y extrañamente, sólo te fuiste y te echo de menos, mucho. Cuando supe que te habías ido tomé una decisión extraña pero comprometida: decidí velar por tus cosas. Te cuento. Como era de esperarse mucha gente creía o sabía que tú tenías "mucho dinero", lo lógico era que a tu muerte muchos brincaran como chacales por un trozo de ti. Yo no soporté ver tu cadáver mordisqueado por esos carroñeros y menos cuando el único heredero de tu muerte te lloraba sin poder usar sus manos para defenderte. Yo vi a esos buitres volar en círculos sobre ti; vi a las moscas insistir en pararse sobre tu maltrecho cuerpo -te asesinaron- y, no sé por qué, defendí tus restos como pude (y es que el cuerpo no es todo tu resto, hay mucho más). Yo traté de que no te arrancaran un trozo más, no lo sé, me sentí en la necesidad de que respetaran tu cadáver, de que no tocaran ni el cabello ni los zapatos del que fuera mi abuelo. Y es todo lo que pude hacer, es mi homenaje, mi regalo y mi cariño.
Lo que ha seguido es puro desgaste, no eras tú en el ataúd, ese no descansaba, era un muñeco, ¿sabes? ni siquiera tenía tu voz, ni me jaló de las barbas: tú no eras ese aunque ahí acordamos despedirte, precisamente en el mismo lugar en el que mes y medio antes habíamos despedido a tu mujer. Mi padre, el único heredero de tu muerte, te vistió y a pesar de que él hace todo al aventón y casi siempre con un gusto horrendo, pareció dignificarte como nadie: café, tu color favorito, un traje y una corbata perfectamente combinados aunque no dejaban ver el cabello de tu pecho que siempre sobresalía por tu camisa. Café y el cuerpo que yacía en tu nombre era elegante, sobrio y listo para desaparecer. Te extraño.
Hoy se investiga tu muerte, quisiéramos que volvieras para decirnos qué pasó y para que pusieras a esas aves rapaces en su lugar. Sé que no puede ser así pero así quisiera. Igualmente ya no pasa nada porque tú ya no estás; mi padre te sufre y sé que te ha heredado y quizá yo lo herede a él, pero te hago una promesa abuelo, yo no heredaré a nadie, nuestro nombre va a descansar.
Detesto
¿Y si en verdad estoy a la mitad?
¿Y si soy tan poco anormal como para trascender en el mundo y tan poco normal como para meterme en él?
¿Y si soy tan repugnante que sólo puedo aspirar a lo que he tenido y a nada más?
¿Y si la palabra mediocre es la única que me queda?
¿Y si pensar no es algo que haya hecho sino una aspiración... lejana?
¿Y si de verdad ya me quedé así?
¿Y si nunca hago una verdadera canción ni escribo un poema ni un verdadero texto?
¿Y si sólo he creido y nunca creado?
¿Y si no soy más que un producto más?
¿De verdad puede ser así?
Me asusta...
¿Y si soy tan poco anormal como para trascender en el mundo y tan poco normal como para meterme en él?
¿Y si soy tan repugnante que sólo puedo aspirar a lo que he tenido y a nada más?
¿Y si la palabra mediocre es la única que me queda?
¿Y si pensar no es algo que haya hecho sino una aspiración... lejana?
¿Y si de verdad ya me quedé así?
¿Y si nunca hago una verdadera canción ni escribo un poema ni un verdadero texto?
¿Y si sólo he creido y nunca creado?
¿Y si no soy más que un producto más?
¿De verdad puede ser así?
Me asusta...
Tuesday, June 07, 2011
l'histoire
1
La historia que no cuentas. Acción. El director tiene que crear una escena de sexo entre dos mujeres -a las que no les gustan las mujeres. Visualizarla no es difícil, ha estado ahí por años, sólo han cambiado el auto, la rubia y él que siempre se ha buscado mujer. En el fondo es quizá una escena que no podrá lograrse o quizá que siempre se ha logrado: su papel es ser testigo o escritor o director y él no puede ser director y actor. Él no.
Acción. Las manos donde él desea ponerlas, los besos como quiere verlos, el auto, la noche. La escena completa necesita luces, un crew, varios intentos de conseguir el dinero, frustraciones, otros intentos. Una historia que no termina aquí pero que lleva hasta este punto y, al mismo tiempo, otra historia que quién sabe si se venga escribiendo desde la eternidad, pero que cuaja desde los años de juventud del escritor. Ahí chocan el amor, su amor y el cine, su cine. En la escena está él, eterno testigo de esa cosa que quiere: ¿ser mujer? Decirlo así sería pensar simple, como simple es pensar que eso es lesbianismo. Él quiere esa escena, la escena de amor, quiere creer que el amor exsite así y quiere filmarlo, quiere ser testigo y que todos sean testigos de su apuesta. Eso no se atreve a filmarlo.
Lo que no dice:
que él quiere estar ahí.
Mentira.
Lo que no dice es
que él no quiere estar ahí.
Un día después lo hizo.
Pero no se puede filmar. Porque no se puede filmar que filmas. ¿Cómo puedes filmar lo que se silencia sin silenciarlo otra vez? Lo que la película no dice:
Había ganado. Después de varios intentos que habían hecho ridícula la insistencia su nombre apareció en el diario. En ese momento ella era la única cosa segura. Ella sería él. Comenzaba una búsqueda nueva: la amada. Hay que buscar de quién enamorarse. Él sabe -porque sabe- que ese personaje no es estático, no puede elegirse aunque ha sido elegido hace ya tantos años, desde el principio. Todas. Sin embargo, se mueven, crecen, maduran, cambian, sólo se han quedado inmóviles en el eterno fracaso del que se hace charla año tras año. Hay que buscar al personaje de hoy (por eso murió el señor Colina Azul). Hay que buscar a quién amar y eso ya es la película.
La película queda decidida cuando N. aparece. Se terminó la búsqueda. Ahora el rodaje. Pero la otra película sigue cuando aquella que era él se vuelve demasiado él. Demasiado él como para seguir en escena, porque él es testigo no actor. Por eso ella no pudo hacerla. Se moría por hacerla pero no quizo hacerla. Hacerla sería no ser él. Fue perfecta. Otra película se escribe.
2
Ella se había enamorado de él. ¿Por qué? Porque él no se parecía a nada. Porque todo alrededor estaba lleno de destino. Él no. Hasta los perros se parecían ya a la historia de alguien más, incluso a la televisión. El sexo, el amor, la vida, todo parecía destinado. Él no. Él aparentaba lo que aparenta: saber. Ella le compra la pariencia. Ella es actriz y vive de la apariencia. Ella cree que él sabe y que puede mostrarle. Él le muestra. Ella le cree. Él le muestra todo, incluso que no se soporta. Ella lo soporta. Ella cree que lo ama. Él sabe que es querido ahí.
Los dos acuerdan seguir, ella no sabe hasta cuándo ni hacia dónde; él hasta que inicie la película, su película. Ella aprende. Él enseña. Se enseña. Él duda, está a punto de dar la vuelta. Gana su guión. La historia no puede seguir. Ella llora. Días y noches ella llora. Lo busca. No está. Se percata de que se busca. Se busca donde creía haberse encontrado durante varios años. No estaba ahí. Desconcertada duda. No sabe si esperar o dejar de esperar. Espera. Suena el teléfono.
3
Harto de sí mismo despide a la actriz a penas unos días antes de la filamación. No hay tiempo para buscar(se), no podrá encontrarse. Es momento de buscar una verdadera actriz, alguien que lo conozca, que haya visto el papel que lo entienda. A. es la única, actúa y lo conoce, ha visto el papel cada día durante varios años. (Ella lo ama). Ella lo hará.
Lo que no dices es que ella te ama. Y que ella te conoce. Sabe qué te gusta. Quién te gusta. Cúanto.
Ella lo ama. Le rompe el corazón la cara de imbécil que pone ante N., ante ella nunca la puso. Ella lo ama y lo vió partir. Ella no es más racional que eso. Nada está en juego. Ella también es testigo de la historia. Ella tiene que actuar y testificar la historia, lo que no se dice. Tiene que ser él y ver que él es él y que N. es el personaje y la persona de él, su él -ella cree. Ella sabe que ya no hay la otra historia. También sabe que no le gusta ser testigo. Ella es actriz no directora. Ella lo ama. Ella sabe que él puede ser amado. Por cualquiera. Por una niña tonta. Ella sabe por qué él puede ser amado. Lo conoce. El personaje, su personaje vivió una petite histoire con ella. No quiere que N. lo ame. La enamora.
Lo que no dices es la otra película, la que no se filma.
El director lleva años enamorado de la misma chica, alguna vez hizo un intento estudiantil de filmarla: Nunca hubo actriz, de hecho hubo actrices. Esa es la historia, ese personaje es inaprehensible. Lo que no se filma y no se filmará es el triángulo que se forma: La amada que no sabe nada, es una actriz, ignora y trabaja. El director que filma la imposibilidad de su historia una y otra vez. Y ella, la actriz que suple y que realiza. La que lo ama.
Ante la escena de sexo él dice: lo que no digo es que yo quiero estar ahí. Eso es lo que debería filmarse. No es tan cierto. Lo que no dice, lo que no se dice es que esta historia no es nueva, que la amada no es especial, es la que es hoy. Lo que no se dice es que la suplente hace dos papeles, se hace a sí misma y a él. Y a él lo ama.
Él ama a la rubia. Ella lo ama a él. Si la rubia lo ama será la guerra. Ella se esfuerza. Ella se hace él para que la rubia lo ame. En ella. Él persigue el círculo. Ella también. La rubia resulta. Ese es el amor. Y eso no se filma. No se dice. Se actúa.
Lo que no dices es que la película es producto, que en ella no pasa nada, que todo pasa mientras se hace. En silencio.
Al final cada historia se aleja de la película. París espera a N., el futuro al director, la inevitable ruptura a la suplente, la duda al escritor de este texto. Al final no ha pasado nada.
La historia que no cuentas. Acción. El director tiene que crear una escena de sexo entre dos mujeres -a las que no les gustan las mujeres. Visualizarla no es difícil, ha estado ahí por años, sólo han cambiado el auto, la rubia y él que siempre se ha buscado mujer. En el fondo es quizá una escena que no podrá lograrse o quizá que siempre se ha logrado: su papel es ser testigo o escritor o director y él no puede ser director y actor. Él no.
Acción. Las manos donde él desea ponerlas, los besos como quiere verlos, el auto, la noche. La escena completa necesita luces, un crew, varios intentos de conseguir el dinero, frustraciones, otros intentos. Una historia que no termina aquí pero que lleva hasta este punto y, al mismo tiempo, otra historia que quién sabe si se venga escribiendo desde la eternidad, pero que cuaja desde los años de juventud del escritor. Ahí chocan el amor, su amor y el cine, su cine. En la escena está él, eterno testigo de esa cosa que quiere: ¿ser mujer? Decirlo así sería pensar simple, como simple es pensar que eso es lesbianismo. Él quiere esa escena, la escena de amor, quiere creer que el amor exsite así y quiere filmarlo, quiere ser testigo y que todos sean testigos de su apuesta. Eso no se atreve a filmarlo.
Lo que no dice:
que él quiere estar ahí.
Mentira.
Lo que no dice es
que él no quiere estar ahí.
Un día después lo hizo.
Pero no se puede filmar. Porque no se puede filmar que filmas. ¿Cómo puedes filmar lo que se silencia sin silenciarlo otra vez? Lo que la película no dice:
Había ganado. Después de varios intentos que habían hecho ridícula la insistencia su nombre apareció en el diario. En ese momento ella era la única cosa segura. Ella sería él. Comenzaba una búsqueda nueva: la amada. Hay que buscar de quién enamorarse. Él sabe -porque sabe- que ese personaje no es estático, no puede elegirse aunque ha sido elegido hace ya tantos años, desde el principio. Todas. Sin embargo, se mueven, crecen, maduran, cambian, sólo se han quedado inmóviles en el eterno fracaso del que se hace charla año tras año. Hay que buscar al personaje de hoy (por eso murió el señor Colina Azul). Hay que buscar a quién amar y eso ya es la película.
La película queda decidida cuando N. aparece. Se terminó la búsqueda. Ahora el rodaje. Pero la otra película sigue cuando aquella que era él se vuelve demasiado él. Demasiado él como para seguir en escena, porque él es testigo no actor. Por eso ella no pudo hacerla. Se moría por hacerla pero no quizo hacerla. Hacerla sería no ser él. Fue perfecta. Otra película se escribe.
2
Ella se había enamorado de él. ¿Por qué? Porque él no se parecía a nada. Porque todo alrededor estaba lleno de destino. Él no. Hasta los perros se parecían ya a la historia de alguien más, incluso a la televisión. El sexo, el amor, la vida, todo parecía destinado. Él no. Él aparentaba lo que aparenta: saber. Ella le compra la pariencia. Ella es actriz y vive de la apariencia. Ella cree que él sabe y que puede mostrarle. Él le muestra. Ella le cree. Él le muestra todo, incluso que no se soporta. Ella lo soporta. Ella cree que lo ama. Él sabe que es querido ahí.
Los dos acuerdan seguir, ella no sabe hasta cuándo ni hacia dónde; él hasta que inicie la película, su película. Ella aprende. Él enseña. Se enseña. Él duda, está a punto de dar la vuelta. Gana su guión. La historia no puede seguir. Ella llora. Días y noches ella llora. Lo busca. No está. Se percata de que se busca. Se busca donde creía haberse encontrado durante varios años. No estaba ahí. Desconcertada duda. No sabe si esperar o dejar de esperar. Espera. Suena el teléfono.
3
Harto de sí mismo despide a la actriz a penas unos días antes de la filamación. No hay tiempo para buscar(se), no podrá encontrarse. Es momento de buscar una verdadera actriz, alguien que lo conozca, que haya visto el papel que lo entienda. A. es la única, actúa y lo conoce, ha visto el papel cada día durante varios años. (Ella lo ama). Ella lo hará.
Lo que no dices es que ella te ama. Y que ella te conoce. Sabe qué te gusta. Quién te gusta. Cúanto.
Ella lo ama. Le rompe el corazón la cara de imbécil que pone ante N., ante ella nunca la puso. Ella lo ama y lo vió partir. Ella no es más racional que eso. Nada está en juego. Ella también es testigo de la historia. Ella tiene que actuar y testificar la historia, lo que no se dice. Tiene que ser él y ver que él es él y que N. es el personaje y la persona de él, su él -ella cree. Ella sabe que ya no hay la otra historia. También sabe que no le gusta ser testigo. Ella es actriz no directora. Ella lo ama. Ella sabe que él puede ser amado. Por cualquiera. Por una niña tonta. Ella sabe por qué él puede ser amado. Lo conoce. El personaje, su personaje vivió una petite histoire con ella. No quiere que N. lo ame. La enamora.
Lo que no dices es la otra película, la que no se filma.
El director lleva años enamorado de la misma chica, alguna vez hizo un intento estudiantil de filmarla: Nunca hubo actriz, de hecho hubo actrices. Esa es la historia, ese personaje es inaprehensible. Lo que no se filma y no se filmará es el triángulo que se forma: La amada que no sabe nada, es una actriz, ignora y trabaja. El director que filma la imposibilidad de su historia una y otra vez. Y ella, la actriz que suple y que realiza. La que lo ama.
Ante la escena de sexo él dice: lo que no digo es que yo quiero estar ahí. Eso es lo que debería filmarse. No es tan cierto. Lo que no dice, lo que no se dice es que esta historia no es nueva, que la amada no es especial, es la que es hoy. Lo que no se dice es que la suplente hace dos papeles, se hace a sí misma y a él. Y a él lo ama.
Él ama a la rubia. Ella lo ama a él. Si la rubia lo ama será la guerra. Ella se esfuerza. Ella se hace él para que la rubia lo ame. En ella. Él persigue el círculo. Ella también. La rubia resulta. Ese es el amor. Y eso no se filma. No se dice. Se actúa.
Lo que no dices es que la película es producto, que en ella no pasa nada, que todo pasa mientras se hace. En silencio.
Al final cada historia se aleja de la película. París espera a N., el futuro al director, la inevitable ruptura a la suplente, la duda al escritor de este texto. Al final no ha pasado nada.
Tuesday, April 26, 2011
sobre ti
Tenías todo, las palabras, las fantasías, las ideas. Tú, él y ella estaban ahí para que TODO pasara, para que fuera grande, inmenso; pero lo volviste a hacer, pusiste punto final, diste vuelta a la última página, cerraste la puerta una vez más y no pasó nada. Sólo que esta vez dejaste clara tu eterna intención: evitar que cualquier cosa pase.
Wednesday, April 13, 2011
INCEPTION
...un taco dentro de un taco que esta en un taco bell, dentro de un kfc, dentro de una albóndiga que esta dentro de tu sueño.
Saturday, March 12, 2011
no sé si por siempre...

Sé que tú no recordabas ese pequeño evento en la tsubame roja cargada de instrumentos aquella tarde afuera de rockstock. Yo, en cambio, lo atesoro en esos recuerdos de juventud que no estoy seguro si no me dejan o soy yo quien los retiene. Sabes, de cerca eras más guapa y abajo del escenario eras tan chiquita: me encantaste.
Arriba del auto, con aquel vestido rojo, muy corto y ese abriguito que dijiste era para taparte del frío y no enfermar. Cuidabas tu voz. Yo mientras fantaseaba, imaginaba tantas cosas que se esfumaron cuando aquel hombre -que no tengo idea quién era- te desapareció en un segundo. No importa, dejaste esa imagen ahí para siempre.
No sé, no creo que hayas sido grande ni que tu existencia fuera trascendental -casi la vida de ningún mexicano lo es- pero eras joven y hacías con cariño lo que te gustaba, te dedicabas, eras tú.
Ya te fuiste, muy temprano de la fiesta para mi gusto, pero te fuiste, así es el cáncer, sólo viene y se lleva lo que puede. Ni modo. No sé si te extrañaré o si tu nombre quedará ahí en mi mente y te recordaré cada día, no lo creo; pero esa tarde nublada a fuera de ese lugar, tu rostro, tu piel y tu voz, el sueño de un jovencito loco de ilusión a punto de hacer realidad una fantasía casi inconcebible, esa tarde a la que le quitaste lo fría, estará siempre ahí para mi y tú con ella.
Fue bello haberte conocido y es divertido saber que tú no me conociste...
Thursday, March 03, 2011
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
Wrong
There's something wrong with me chemically
Something wrong with me inherently
The wrong mix in the wrong genes
I reached the wrong ends by the wrong means
It was the wrong plan
In the wrong hands
The wrong theory for the wrong man
The wrong eyes on the wrong prize
The wrong questions with the wrong replies
Wrong
I was marching to the wrong drum
With the wrong scum
Pissing out the wrong energy
Using all the wrong lines
And the wrong signs
With the wrong intensity
I was on the wrong page of the wrong book
With the wrong rendition of the wrong look
With the wrong moon, every wrong night
With the wrong tune playing till it sounded right yeah
Wrong
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
Wrong
There's something wrong with me chemically
Something wrong with me inherently
The wrong mix in the wrong genes
I reached the wrong ends by the wrong means
It was the wrong plan
In the wrong hands
The wrong theory for the wrong man
The wrong eyes on the wrong prize
The wrong questions with the wrong replies
Wrong
I was marching to the wrong drum
With the wrong scum
Pissing out the wrong energy
Using all the wrong lines
And the wrong signs
With the wrong intensity
I was on the wrong page of the wrong book
With the wrong rendition of the wrong look
With the wrong moon, every wrong night
With the wrong tune playing till it sounded right yeah
Wrong
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
I took the wrong road
That led to the wrong tendencies
I was in the wrong place at the wrong time
For the wrong reason and the wrong rhyme
On the wrong day of the wrong week
I used the wrong method with the wrong technique
Walk across the garden
In the footsteps of my shadow
See the lights out
No one's home
In amongst the statues
Stare at nothing in
The garden moves
Can you help me?
Close my eyes
And hold so tightly
Scared of what the morning brings
Waiting for tomorrow
Never comes
Deep inside
The empty feeling
All the night time leaves me
Three imaginary boys
Slipping through the door
Hear my heart beats in the hallway
Echoes
Round and round
Inside my head
Drifting up the stairs
I see the steps behind me
Disappearing
Can you help me?
Close my eyes
And hold so tightly
Scared of what the morning brings
Waiting for tomorrow
Never comes
Deep inside
The empty feeling
All the night time leaves me
Three imaginary boys sing in my
Sleep sweet child
The moon will change your mind
See the cracked reflection
Standing still
Before the bedroom mirror
Over my shoulder
But no one's there
Whispers in the silence
Pressing close behind me
Pressing close behind
Can you help me?
Can you help me?
Can you help me?
In the footsteps of my shadow
See the lights out
No one's home
In amongst the statues
Stare at nothing in
The garden moves
Can you help me?
Close my eyes
And hold so tightly
Scared of what the morning brings
Waiting for tomorrow
Never comes
Deep inside
The empty feeling
All the night time leaves me
Three imaginary boys
Slipping through the door
Hear my heart beats in the hallway
Echoes
Round and round
Inside my head
Drifting up the stairs
I see the steps behind me
Disappearing
Can you help me?
Close my eyes
And hold so tightly
Scared of what the morning brings
Waiting for tomorrow
Never comes
Deep inside
The empty feeling
All the night time leaves me
Three imaginary boys sing in my
Sleep sweet child
The moon will change your mind
See the cracked reflection
Standing still
Before the bedroom mirror
Over my shoulder
But no one's there
Whispers in the silence
Pressing close behind me
Pressing close behind
Can you help me?
Can you help me?
Can you help me?
Friday, February 11, 2011
Friday, November 19, 2010
Odiando lo que soy
Porque hoy descubro que soy un ensayista y nada más que eso: un ensayista. Y ¿qué es un ensayista? Algo que no alcanza a ser un teórico ni un escritor. Un ensayista es alguien que no tiene el rigor de un teórico; el bagaje de éste a penas es esbozado en el otro que conoce mucho pero no aprehende nada. Un ensayista opina y eso es lo que yo hago: opino. Un ensayista opina de forma bonita, adorna ideas con la elegancia de la lengua, finge metáforas, engalana las palabras para hacer de una frase escueta, de una opinión simple, la figura de una experiencia de vida; habla -por ejemplo- de una novela como si ésta contuviera una experiencia universal asequible sólo con el puro contacto místico con ella, como si sólo con saber de su existencia el universo mismo se compactara en una verdad inconsciente sublime que toca a todos por igual. El ensayista se vende como un apreciador del arte y el pensamiento, tan filósofo como el filósofo y tan escritor como el escritor; quizá tan poeta como el poeta. El ensayista escribe bello, hermoso, excitante, pero no como un novelista (uno de verdad quiero decir), éste escribe sublime, lo atraviesa todo, incluso la imaginación. El ensayista no es más que una mujer histérica, gritona, haciendo un escándalo de todo lo que tiene que ver con ella. Por eso el ensayista habla de todo y propone, propone formas de vivirlo todo; no de leerlo o comprenderlo, ni siquiera de interpretarlo, propone vivirlo todo: a Joyce a Nietzsche a Freud a Marx a Borges a Einstein a Newton al presidente a los paises a las personas a todo. Pero el ensayista no escribe su propia novela -jamás; tampoco escribe una teoría ni desarrolla postulados, él más bien lo comenta todo y lo comprende todo. Quiero decir, lo vive todo. Para el ensayista la vida es una experiencia relatable, tan experiencia y tan relatable que se escribe y que se describe siempre de manera tan excelsa que a veces dice más que la experiencia misma. El ensayista no es Goethe ni Pascal, no es Dante o Cervantes ni Heidegger, no es Aristóteles o Parménides ni Foucault, es más bien Deleuze, Guattari es Louis Althouser o cualquier universitario, quizá yo. No escribe Ulises, escribe un prólogo a Ulises o, mejor aún, un comentario a Ulises que aparece en una revista de psicoanálisis que leen los editores y sus amigos. Él, el ensayista, no escribirá jamás una teoría del discurso, una ontología o una ética, más bien escribirá textos en cuyos títulos aparezcan los nombres de Kant, Hegel o Saussure acompañados de palabras como comentario o crítica o retorno a. Otro autor será el eje de su pensamiento que peca de exceso de originalidad en la experiencia. Para el ensayista un texto cambia vidas, no produce textos o, peor aún, refleja hombres, historias, sociedades o universalidades. El ensayista no produce arte, lo vive, lo comprende, lo aprecia, pero jamás lo produce. El ensayista alaba o critica, no crea y si propone, propone con respecto a otros, dice: "lean a éste o a aquél, Yo ya los he leído, son mejores, más grandes". El ensayista no aplasta una novela con una nueva novela, no hace de la escritura un estilo, hace de ella un estilo de vida, de su vida. El ensayista no lee, vive y sabemos que no lee porque cuando escribre comenta, mejor que nadie aunque no mejor que los teóricos a quienes sigue o que los novelistas a quienes no puede emular. El ensayista comenta, es un comentador de todo, un escritor de escritores, quizá un parásito que necesita de la suposición universal de la grandeza de los Unos, de ahí se cuelga y desde ahí se embellece. La pequeña diferencia es que el teórico lucha por responder una duda y el novelista escribe para sí por esa falta en la novela que no deja de causrle escozor. El ensayista escribe y opina para otros, hace más fácil la comprensión de todo texto y no se une a la complicación de los mismos; él explica porque comprende y siempre encuentra manos que le abracen (los ciegos y deficientes) y que le aplaudan (los tontos y los aduladores): los pobres.
Me asusta más un ensayista que un mal novelista o un mal cuentista o un tesista mediocre de una universidad cualquiera. Me asusta porque éste es un timador que se encumbra en la belleza de unas cuantas palabras y se acomoda cerca de los grandes, como sirviente y no como amigo y me asusta porque creo que soy un ensayista, que he sido un ensayista y que me he vuelto muy bueno haciéndolo.
Me asusta más un ensayista que un mal novelista o un mal cuentista o un tesista mediocre de una universidad cualquiera. Me asusta porque éste es un timador que se encumbra en la belleza de unas cuantas palabras y se acomoda cerca de los grandes, como sirviente y no como amigo y me asusta porque creo que soy un ensayista, que he sido un ensayista y que me he vuelto muy bueno haciéndolo.
Poesía
Ahí.
¡Ahí!
Ay...
Ay,
ay.
¡Ahí!
¿Hay?
Hay.
Ay,
ay,
ay...
Ahí hay,
ay,
ay,
ay...
¡Ahí!
¡Ahí!
Ahí...
Hay...
Hay.
Ay,
ay...
¡Ahí!
Ay...
Ay,
ay.
¡Ahí!
¿Hay?
Hay.
Ay,
ay,
ay...
Ahí hay,
ay,
ay,
ay...
¡Ahí!
¡Ahí!
Ahí...
Hay...
Hay.
Ay,
ay...
Wednesday, November 10, 2010
Todavía hoy me despierto, volteo hacia todos lados en mi habitación y alcanzo a mirar mis bajos polvorientos a pesar de que me esfuerzo por hacerlos sonar casi a diario; los miro pasar los años junto conmigo, junto con mi cabello que cínicamente expone un par de canitas; los miro al tiempo que observo el envejecimiento de mis manos que cada día me recuerdan más a las de esa imagen de mi padre que conservo de mi lejana infancia; los miro junto con mi piel, mis dientes, mis párpados mi bigote y mi barba que no dejan de gritar "oye, han pasado dieciseis años" y cuando al despertar miro mis instrumentos llenos de polvo aunque trato de hacerlos tirarlo diariamente, no dejo de mirar a esos tres jovencitos soñadores que no tenían límites en el gusto por hacer canciones, que no conocían el temor al experimentar movimientos nuevos en sus propios instrumentos, que hacer espectáculo con dos o tres cosas que encontraban en casa les era suficiente para realizar una producción magistral igual para una cafetería en la colonia roma que para un escenario en la zona rosa. Cuando miro esos polvorientos bajos que no logro mantener limpios, aún recuerdo el ímpetu, las ganas y la sincronía con la que esos tres muchachitos irreverentes querían proponer a un inmaduro país una forma de hacer y escuchar rocanrol y aún me dan ganas, como perro viejo, de salir a la calle y correr con energía y sin rumbo, correr, correr, tomar ese fender jazz bass negro y gritar sin ninguna reserva "¡ay que rica patylú!".
Sunday, November 07, 2010
Friday, October 22, 2010
Poesía
Él era especial. Tan especial como no podía imaginarse. Él era especial para ella, quizá por eso es que ella no lo trataba como a los otros. Ella, con otros, reía, gritaba, bebía, se acostaba, disfrutaba del sexo, gemía, enloquecía. Con él no había siquiera intentado besarse. Él era especial. A él no le aceptaba que la tomara de la mano cuando a cualquier conocido de una noche le entregaba con facilidad cada milímetro de su piel, de ella. Él la amaba. La deseaba. Él quería ser especial. Él era especial. A él le llamaba cuando, ebria, despertaba al lado de cualquiera, cuando no encontraba manera de regresar a una casa a la que podía volver tranquila si era él quien la acompañaba. A él le hablaba cuando tenía exámenes y tareas, a otros cuando la tarde era libre, cuando sus padres no estaban en casa. A él lo felicitaba en navidad, con algunos otros vacacionaba en navidad. Él no sólo la amaba, él la deseaba y ella le dejaba ver sus piernas a penas recubiertas por un vestido corto que ocultaba lo que él desesperadamente ansiaba mirar, tocar, poseer. Él podía mirar los escotes de las blusas con las que ella lucía en las fiestas a las que llegaban juntos y en las que ella siempre encontraba otras compañías. Él muchas veces regresaba sólo a casa porque ella había encontrado otro transporte o quizá una cama en la cual esperar el amanecer. Él intentaba estar con mujeres pero no eran especiales, pero ella era especial, ella era todo. Él era especial y quizá por eso ella le permitía carecerla, llorarla, sufrirla. Era tan especial que ella le permitió amarla y le prohibió poseerla. Él era tan especial que ella no le temía. Ella lo poseía. Él fue tan especial que esa noche ella se subió a su auto como siempre y no notó la desviación que él tomaba en un camino cotidiano. Era tan especial que ella esa noche le permitía, una vez más, observarla a la distancia, como siempre, hermosa, sublime, inaccesible. Y era tan especial que ella no preguntó sino hasta que la distancia y la soledad se habían impuesto irremediablemente, hasta que no había regreso. Y él era tan especial que pudo golpearla en un lugar en el que nadie podía saberlo, donde nadie podría detenerlo. Fue tan especial que estaba solo con ella, en una distancia tan abismal con respecto al mundo, al universo, a todo lo conocido. Llegó a ser tan especial que durante seis o siete horas la poseyó más de lo que nadie la había poseído jamás. Fue tan especial que ella le suplicó, le permitió, le temió, le gritó como nunca había hecho con nadie. Y él, siendo especial, siendo la persona más especial para ella, fue el último rostro que ella miró, el último contacto humano que tuvo, la última piel que palpó; sus besos fueron los últimos, sus abrazos también, el calor de su cuerpo, ardiente fue lo último de lo que ella tuvo conciencia, hasta que la perdió. Su nombre fue la última palabra pronunciada por ella antes de que los golpes le hicieran vomitar su sangre. Cuando perdió el sentido por última vez su rostro inflamado de amor y pasión fue lo último que ella miró, enmarcado por una noche despejada, llena de estrellas, con una luna brillante, escuchando el sonido de los grillos a penas opacados por los estertores a los que se veía entregada sin remedio. A veces el decía "perdóname", "te amo"; a veces la insultaba y golpeaba con el odio que acompañó irremediablemente a su amor durante la adolescencia y la jueventud. Ella escupía sangre y un par de dientes, a veces decía "déjame", a veces era un "por favor" lo que se perdía entre los ruidos de la noche boscosa, pero su nombre, el último que ella pronunció, fue la palabra que más sinceramente salió de su boca ese día. Él era especial para ella. Ella confiaba en él y, a su manera, lo amaba. Fue tan especial que ella supo, después de tener varios huesos rotos, que moriría en sus manos, que él sería su verdugo, el más íntimo que una mujer pudiera tener. Ella dejó de tener miedo cuando notó que ya no había marcha atrás. Él fue tan especial que ella dijo su nombre, tosió, escupió su propia sangre, miró su rostro, las estrellas, la luna y su cuerpo desnudo, lánguido, amoratado por los golpes y enrojecido por su propia sangre. Miró las vestiduras del viejo convertible que había sido tan seguro, tan lleno de confianza. Pronunció su nombre, quizá como una última súplica, quizá como prueba de que había comprendido que él la amaba hasta la muerte; quizá, tal vez, sólo como una palabra vacía, llena de nada, de ningún sentido, la última palabra a la mano, la última a la que tendría acceso hasta el final, una palabra que sólo ponía nombre a un acto de amor puro, del que siempre supo y al que siempre fue ciega. Después se desvaneció. Él, especial como era, inflamado de amor y deseo la golpeó más, en el rostro, en la cabeza, en el vientre. Imposible saber en qué momento ella dejó de respirar, cuál fue el golpe que la mató y si ella aún sintió ese último momento. Él fue tan especial que aún después de muerta él la tocó, le pidió perdón, la besó, la abrazó, la penetró una vez más y la golpeó una vez más. Esa especial noche él se sentó en el cofre del que por última vez fuera su auto. Si gritó o lloró no puede ser sabido. Luego condujo con el toldo abierto, la luz de la inmóvil noche alumbraba la sangre que teñía las pálidas vestidura, la luna se posaba sobre el mediovestido cadáver que yacía silencioso, tranquilo, hermoso, en el asiento trasero. No pasó mucho tiempo después de reentrar a la ciudad para que un auto de policía detuviera al especial joven que no dijo una palabra. Él mismo señaló el cadáver y lo miró por última vez con la ternura que siempre había mirado a esa para quien quería ser especial. Él era tan especial que cerró los ojos después de mirarla para no olvidar su imagen nunca más (supe que luego en prisión se los sacó). Él fue tan especial que, después de ella, vivió enjaulado hasta su muerte, que provocó un par de décadas después. Ella fue tan especial que mientras él torpe y ciegamente pendía de la sábana con la que había cubierto su cama esa semana, pronunció su nombre, quizá en pago porque aquella noche ella había pronunciado el suyo, quizá porque era la última palabra, la única palabra que podía decirse para concluir una historia que llevaba pendiente millares de días. Él era tan especial para ella que fue la única verdadera marca que ella tuvo en su vida. Pero el amor no puede escucharse en esta historia.
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