¿Miedo? No sabía que lo tenía... hasta que dejé de tenerlo. SC me cae mal, lo detesto y me parece más bien un ícono de un grupo social el cual me desagrada muchísimo, pero ni él ni nadie deben estar en el peligro que estamos todos los mexicanos. Cierto, un loco mató así al beatle mayor y así han sido asesinados otros personajes famosos, pero aquí no es así, al americanista no lo agredió un loco del que era imposible saber lo que haría; no es la señora esa que mató a la cantate de Tex Mex por hacerle un bien y librarla de la vida que vivía; a Cabañas lo agredió una nación, un país que puede permitir las confabulaciones, que puede permitir la impunidad; al delantero no lo mató una sino varias personas: quien o quienes lo acompañaban en los autos en los que se fugaron, quienes los recibieron en el bar en el que ya los conocían, quienes abrieron las puertas para que salieran caminando como si nada pasara; también quien tomó la foto y todos aquellos que poco a poco han o hemos permitido que un hombre crea que está libre de justica, que la justicia se la da el poder.
¿Miedo? Yo no sabía que lo tenía hasta que pensé que tengo que regresar y entonces recordé que en mi país yo voy por el coche en la mañanas porque no quiero que A corra ningún peligro, porque lo corre; cuando recordé que hay colonias que prefiero nunca tener que visitar o ropa que prefiero no usar o propiedades que es mejor no tener o autos que es mejor no manejar o zonas en las que no se debe vivir. Supe que tenía miedo cuando vi a los niños caminando a las seis de la tarde, sólos, despidiéndose de sus amigos a varias cuadras de la escuela, diciéndose adiós sabiendo que lo más probable es que mañna se vuelvan a ver. Y no hay padres asustados por el riesgo que corran sus hijos en las peligrosas calles de la ciudad; acá no existe ese miedo porque acá es otro planeta.
Me enteré que tenía miedo cuando entré a una tienda discos viejos que no tenía nungún dispositivo de seguridad, en la que yo podía tomar cualquier artículo y guardarlo en mi bolsa y después pasar a pagarlo, en la que los trabajadores eran sólo dos jóvenes franceses que acomodaban y cobraban en las cajas, no había agentes de seguridad ni perros. ¿Y cómo sentir miedo si cuando cierran el metro una decena de policías patrullan cada zona con perros para proteger a la gente?
Miedo de regresar, de tener miedo otra vez, de volver a vivir con miedo porque es la única menera de proteger la vida propia. Miedo para sobrevivir. ¡Yo no soy un venado! Ni soy una estúpida cebra ni ningún otro animal de presa, yo soy un hombre, quizá muy humano y estoy cansado de tener miedo y estoy cansado de que los mexicanos no estén cansados de tener miedo y estoy harto de vivir así y no quiero vivir así nunca más, no porque viva o muera Cabañas sino porque si su atentado sigue siendo motivo del morbo indiferente en el que hemos aprendido a vivir los mexicanos yo no quiero ya vivir en ese país, no quiero y no lo voy a hacer.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment