Thursday, November 05, 2009

¿Quién quiere más de 100?



Si cien son suficientes para cambiar al mundo...

Y quién como usted señor que los vivió para ver su pensamiento crecer y florecer; y quién como usted que ha sido la última huella de un pensamiento tan hermoso como el que algunos -no pocos, en aquel tiempo no eran pocos- como usted fundaron y vieron perderse en las ridiculeces que hacemos hoy en día.

Fue grande y longevo y usted vio nacer y morir a la etnología, qué grande señor, qué grande que pudo ser un escalón y un testigo en la carrera de las ciencias sociales. Qué grande que le sobrevivió a Derrida con todo y su juventud y a Lacan y su escuela y a Foucault y su pensamiento. Qué grande que en el año 2009 usted seguía testificando lo que usted mismo inauguró: el pensamiento estructural. Qué grande señor porque no cualquiera puede ver tanto tiempo el mundo y observar los cambios y las modificaciones de éste; con tanto que usted vivió seguró alcanzó a notar eso que los que tenemos poco tiempo no podemos ver.

Cien años señor, cien años y la mayoría de ellos usted pensó y lo hizo mejor que muchos de los que sumados multiplicarían su edad. Usted pensó y los antropólogos todavía están lejos de hacerlo. Qué grande fue su vida y qué larga y qué agradecido estoy con usted porque, aunque pocos libros suyos he leído cada uno lo he leído hasta la última hoja porque usted parece saberlo todo, parece conocer exactramente cómo funcionan los hombres y lo que algunos llaman cultura. Qué grande que en la última parte del Pensamiento salvaje usted hizo de la historia nuestra forma de mito; qué grande que en la antropología estructural usted hizo de la etnografía un paso y no un método. Qué grande que escribió -y lo hizo usted sólo- las Estructuras elementales del parentezco. Qué grande que hizo a los hombres sus maestros y no sus objetos; qué grande que usted no tuvo humildad sino inteligencia para saber que de los otros nadie puede saber. Qué grande que nos acompañó hasta este siglo y hasta este milenio y que por fin nos ha soltado la mano para seguir solos, sin usted que era el último y sin los otros que hace tanto se fueron y nos dejaron. No le fallaremos señor, por lo menos yo no lo haré y que quede dicho desde hoy, mi tesis será un homenaje completo a usted y su pensamiento porque lamentablemente usted se fue antes de ser entrevistado para ella, porque en un mes estaría yo en su patría y quería hablar de discurso e historia con usted.

Lamentable muerte temprana, lamentable que no me haya usted esperado para estrechar su mano, pero afortunadamente usted no murió antes de mi nacimiento intelectual. Ni modo, no alcanzó a firmarme su libro...

1 comment:

Anonymous said...

Ni modo. Y tanto inútil que se queda.