Friday, October 30, 2009
!Que arda, que arda México!
Agarremos un arma, lo que sea, un palo, un cuchillo de cocina, una resortera, ya conseguiremos escopetas y ametralladoras. Somos más de noventa millones, ellos son mucho menos, los superamos mil a uno porque además somos más personas que balas. Agarren lo que sea, busquen en sus baños y cocinas, arranquen un pedazo del techo de lámina de sus casas. Vamos todos, no pueden ganarnos. Hay que cortarles la cabeza. Mejor hay que cortarles el pene. Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos ya no tenemos nada que perder. Hay que quitarles nuestro petroleo, nuestra agua, nuestra comida, nuestro dinero, nuestro país. Vamos, hay que morirnos para recuperar lo que es nuestro ¿cuánta más hambre podríamos tener? Que nuestros hijos o nuestros nietos tengan el país que nosotros ya no podemos tener. Un acto de amor, eso pido, un acto de amor, no por ustedes mismos sino por algo más grande, por una patria que nos ha sido robada. Vamos, levántense, dejen sus pinches trabajitos de dos pesos, la comida se la quitamos a walmart o a soriana o a la chingada que nos la deja caer carísima. Ya es hora: HAY QUE CORTARLES LA CABEZA. Hay que arrastralos a golpes por las calles pobres de nuestro país. Hay que embarrar a Felipe en el lodo de los pisos de las casas de nuestros pueblos. Hay que cortarles las manos por rateros y cortarles la lengua por habladores. Hay que quitarles todo menos los ojos para que puedan ver la miseria a la que nos han llevado por su egoísmo. Y hay que hacer lo mismo con cada mexicano que se ame más que a su patria porque hay que enseñarles a ser patriotas. Agarren lo que tengan a la mano: un libro para los estrategas y un tubo para los soldados. Tomemos nuestros miserables autos o robémonos unas Hummers y vamos contra ellos, contra cada legislador, diputado o jefe delegacional. Somos más. Somos miles más y el país es nuestro. Vamos a recuperar nuestra casa. Vamos a quitarles todo lo que nos han quitado ellos. Vamos a echar de aquí a cada cerdo extranjero que que viene a apoderarse del salario de los mexicanos. Vamos a morirnos de una buena vez por México y no a dejar que nos gasten la vida con la miseria en que la han convertido. Levántense, un último día de mediocridad, un último día de soportar este infierno. Vamos a cortarles la cabeza y a colgarla afuera de los pinos y que el mundo sepa que somos mexicanos y que ya no tenemos miedo a nada ni a nadie. Que sepan que aquí reina la ley del pueblo, de los hombres que aman a sus hijos y a los hijos de sus hermanos y que hemos dado la vida por cada uno de esos hijos y por los hijos de ellos. ¡Que les corten la cabeza! !Que México es nuestro! ¡Que revolución se escriba con sangre! La mía está al servicio de la patria ¿La de quién más?
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