Cuando yo voto no voto para mi y eso es definitivo. Cuando yo voto voto para ti, voto para todos; por eso, cuando yo voto pienso en ese candidato o en esos candidatos que serían lo mejor para todos. Cuando yo voto no voto por un partido, voto por una idea política, pero principalmente económica; pudiera pensarse que un país no se hace sólo de economía, sin embargo, es el modelo capitalista el que ha generado todos los vicios que hunden a un país y sacan a otro adelante. Así que cuando yo voto, lo hago por una idea de desarrollo económico que beneficie a cada uno de los ciudadanos de mi país, siempre pensando que una mejora en la vida individual generalizada, será una mejora en la vida colectiva.
Claro que voto por la educación, la salud, la seguridad y hasta por la modernización tecnológica; por supuesto voto también por la cultura y la alfabetización; por las relaciones internacionales y hasta por el desarrollo deportivo de mi nación, porque todas esta cosas son parte de su crecimiento. Pero ante todo, cuando voto no voto sólo para mi sino para ti y para ellos también.
Yo jamás votaré porque tengo un pariente en el PRI o porque Andrés Manuel le da dinero a mis abuelitos; nunca votaré por que no soy naco o porque me creo de clase fina; mi voto siempre intentará ser razonado, incluso si es nulificado.
Y por estas razones yo voto. Y por estas mismas razones yo no voté ayer. Porque tengo derecho a votar y a intentar elegir a quien quiero que me gobierne; porque tengo derecho a decidir, a pensar y a buscar una mejor nación para mi y para todos los demás, porque creo que un país es de todos y para todos y que una gran nación se hace haciendo grandes vidas para cada uno de sus ciudadanos. Y como tengo derecho a decidir y tengo derecho a participar y tengo derecho a opinar, ayer decidí no votar; porque tengo derecho a no participar, porque tengo derecho a opinar en mi silencio y en mi abstención; porque tengo derecho a estar harto de este cuento al que llaman democracia y que es la burla más grande que he visto jamás.
YO NO VOTÉ y si cien veces repitieran la elección, cien veces volvería a no hacerlo, porque estoy hasta la madre de este jueguito que jugaron mis abuelos y que jugaron mis papás y que ahora jugamos nosotros. Estoy hasta la madre de eso que llaman democracia.
Y es que si voto para todos es por mi resto de fe que no se me quita; y es que creo que todos quieren vivir en un gran país y para hacer un gran país hay que hacerlo grande todos. Pero todos aquí no existe, aquí la gente vota para sí: votan porque tienen un tío que trabaja en el PRI, porque "esos roban pero reparten"; votan porqe "éste va a hacer a los ricos pobres y a los pobres ricos y será la venganza de los oprimidos sobre los opresores". Aquí, votan porque quieren beneficiarse de nada, hacer menos esfuerzo; aquí un regalo compra un voto, un conocido compra un voto, un trabajo compra un voto. Aquí la gente es lo suficientemente mediocre y abusiva como para buscar beneficios sin esfuerzo, porque el esfuerzo de hacer una democracia no se hace votando un día, sino derrumbando la flojera cada día, y eso, los mexicanos no sabemos hacerlo.
Yo no voté porque estoy harto de pensar que el cuidado del otro, al mismo tiempo que cuido de mi, haría que tanto él como yo viviéramos mejor; estoy cansado de los kilos de ochocientos gramos y los litros de setecientos mililitros; estoy agotado de tener petroleo y excedentes económicos que jamás veré en las escuelas o en las calles y hospitales; estoy hasta la madre de policías que no aplican leyes o justicia sino abusos que derivan en unos pesos más para una familia que comprará una televisión de alta definición en la que verán telenovelas y chabelo los domingos o el partido del amércia, equipo del que sólo se espera que ganen no importa cómo (no que jueguen, que ganen). Estoy muy, muy cansado de que una persona se encuentre un teléfono y con las palabras "ya chingué" le saque el chip de una persona que habrá perdido quién sabe qué tanto en su celular, de que pueda decir: "pa qué lo pierde... pendejo". De esa gente estoy cansado, de los alumnos que quieren que se les haga examen y que se les obligue a llegar a una hora para valorar el trabajo de un docente que, aunque sea un ignorante como luis maría martinez (comentario local, muy local) "es muy exigente" ergo "muy bueno" auqnue el animal crea que la psicología es experimental y hasta ahí. Estoy agotado de esa gente que no recibe un billete roto y por los que abusan de aquel que les da cambio de más o de la viejita que ya no sabe distinguir las monedas; estoy cansado de los que no devuelven una cartera con credenciales y de los que copian en un examen, de los que se cuelan en un concierto y de los que venden los boletos como si fuera a pasar Dios (y no hablo de los revendedores sino de ocesa). Estoy hartísimo de los mecánicos que descomponen el coche de una cosa mientras le arreglan otra, de los taxistas que manipulan los taxímetros para cobrar de más, de los profesores de nivel medio que creen que los alumnos están podridos y que ellos les van a impedir que salgan al mundo a trabajar. Estoy harto de la envidia que es el único sentimiento sincero que tienen los mexicanos. Estoy harto de un guey que devuelve un foco que se le cayó al coche de otro y que pide dinero a cambio de regresarlo, de tener que pagar por medicinas y médicos, por seguridad y hasta por un ojito al carro; harto de los traperos o los limosneros; de los oficinistas prepotentes y de los meseros mal pagados que se desquitan con la gente.
Y estoy harto porque todos estos amarían llegar a un puesto en el gobierno, amarían ser diputados y jefes delegacionales y lo amarían porque ahí verían la oportunidad de no trabajar y ganar (robar) mucho dinero sin esforzarse en ello. Y es por ellos por quienes he decidido no votar esta vez. No voté porque detesto a cada mexicano que vive así, detesto a cada uno de los estudiantes de posgrado que vacacionan con dinero que es para investigación; porque ellos mismos dirigirán los institutos en los que gente que medianamente piensa y tiene ganas de trabajar en verdad, no encontrará lugar.
Ayer no voté porque no quiero volver a votar para esa gente jamás, no quiero tener que conformarme nunca más con los politiquetes que me ponen, con los partiduchos que gastan dinero que no hay en las casas de los mexicanos. Estoy harto de conformarme, estoy harto de esperar, estoy harto de fingir que participo, estoy harto de la pasividad de mi pueblo, estoy harto de que crean que la influenza es una creencia y que aguirre es el salvador de méxico; estoy harto del letargo en el que este país ha estado desde hace cuatro siglos; estoy harto de cada falso intento de salir adelante. Estoy harto de que los mexicanos no hayan tomado un arma y hayan salido a romperle la madre a cada abusivo político al que le pagamos un sueldo que jamás veremos nosotros. Estoy harto de que hay cientos que ayer votaron PRI y de otros que anularon un voto en vez de aventárselo en la cara al IFE.
Estoy harto y por eso me voy.
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5 comments:
Yo anulé mi voto y pienso que no entendiste sobre la intención del voto blanco organizado: eso es "aventárselo en la cara al IFE".
De cualquier manera, fue un suceso electoral casi capitalino. Guadalajara, Monterrey, D.F.
Aventárselo en la cara al IFE... Destituir al IFE, es a lo que quería ir. Soy un poco radical y un poco soñador en eso pero destituir nuestra quesque instancia electoral, junto con todos y cada uno de los partidos es lo único que a mi me daría ánimo democrático nuevamente.
Entiendo lo del voto blanco, pero el PRI y el IFE se han pasado ese voto por donde se les ha dado la gana (como siempre); y por más que una estadística diga lo que quieras ningún diputadete, ningún delegado, ningún PRIIFE votado será destituido, anulado o dudado. Peña Nieto nos espera en la PRIsidencia y el narco junto con él y ni tú ni yo ni carnaldo o el árabe vamos a poder impedirlo.
Amigo, pensar ya no sirve de nada en la política mexicana, hay mucha fuerza en la ignorancia que no quiere dejar de ignorar, una fuerza imbatible que se llama méxico.
Entiendo tu intención, pero apoyo más tu idea italiana.
Y así fue que el PRI convenció a todos de no ir a votar, y ganó.
El PRI ganaría estas elecciones de cualquier modo, sin voto blanco o con él. Algo que me parece increíble es que la encuesta de Federico Reyes-Heroles, interesada por el movimiento de la anulación del voto, no haya preguntado por cuál razon se había anulado el voto ¡Así no se puede concluir nada, coño! Sí, ya me inscribo a italiano.
A mi ni me gusta hablar de política, pero a mi no me convenció el PRI, me convenció el pueblo en el que vivo.
Yo no me opongo más al PRI, me opongo a México decididamente, hasta que cada mexicano decida lo contrario y es mi última palabra.
ji-man, te sigo, aunque me voy más por lo germánico que por lo romance.
Y rf nomás ve los resultados... ellos (no los partidos, los "ciudadanos") mandan.
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