
Me devolviste el espiritu. Y me hiciste recordar lo que es ser humano y lo que es el amor incondicional. ¿Sabes? he tratado de pensar en el día que tenga una casa y el espacio que puedo tener para criar otra mascota y ¿sabes? me resulta imposible pensar en tener espacio en mi vida para otro perro.
Una vez tuve una perra, beba se llamaba (horrible nombre y se lo puse yo) y la traicioné, sus últimos años los vivió en una azotea, lejos de mi, lejos de la cama en la que solía dormir cuando yo todavía no me interesaba en la basura de las relaciones dependientes. La traicioné y murió lejos de mi, en la calle, lejos de todo el cariño que mi hermano y yo le tuvimos durante tantos años.
Pero contigo es diferente, te veniste a meter a mi vida en todo sentido, me recordaste que hay actos de amor que no son sacrificiales sino sublimes, que se hacen no por obligación sino por cariño, por prodigar amor a quien no lo pide, lo provoca.
Yo no sé si hay que tratar a un perro como perro para tenerlo bien educado, yo no sé si hay que hacerse dominante para que el perro viva sus condiciones caninas adecuadas, lo que sé es que ustedes llevan milenios acompañando a los estúpidos hombres y saben mucho más cómo tratarnos que nosotros a ustedes, porque ustedes saben tocar el corazón del más recio de los humanos y no necesitan un César Millan que los enseñe. Para mi no eres un adorno, no eres algo que lucir ni que educar para que los otros vean lo buen ser humano que soy y lo grande del vínculo que puedo tener con un animal. Para mi no eres la parte buena de mi corazón que aflora en la adopción de un animal desamparado, no eres ni serás un perro de un condechi cualquiera. Creo, más bien, que eres quien me devolvió el corazón que hacía años había perdido, porque para eso apareciste en mi vida, para devolverme esa capacidad de amar algo, que hace tanto había olvidado, porque Eto'o, me recordaste lo que es tener un amigo.
Hoy te dejé en otra casa, mucho más grande, mucho más espaciosa que cualquier lugar que yo pueda ofrecerte hoy en día, te dejé al lado de una Harley que vale lo que yo gano en un año de trabajo, pero no te dejé ahí porque sea un lugar más amplio o porque haya más dinero, te dejé en esa casa porque tenerte aquí sería dañarte, acabar con tu potencial, te dejé porque te adoro perrito, te quiero muchísimo, te dejé porque eres muy grande y mereces vivir una vida grande, te dejé porque quiero verte crecer grande y feliz (si es que un perro sabe ser feliz).
Amigo, de verdad te agradezco que me hayas hecho comprender que cuando se ama, uno no puede perder, jamás se pierde en el amor; y es que hoy, a las seis de la mañana me provocaste un acto de amor, un acto sublime como el haberte conocido. Hoy a las seis de la mañana tomé tu correa y dimos un paseo juntos, como todos los días y te llevé hasta la puerta de la casa que ahora es tuya, tan tuya como ésta en la que vivimos juntos por algún tiempo; y te acaricié y tú corriste y mordiste y ladraste y corriste más, entraste a tu casa y mordiste el tapete y te llevaste la toalla que me había acompañado desde niño y hoy te acompaña a ti y te acompañará por algún tiempo. Anoche dormimos juntos -quizá por última vez- y te acaricié y estuviste a mis pies toda la noche porque eso sabes hacer, velar por los tuyos; anoche me diste lo último que necesitaba para querer cuidarte hasta que uno de los dos deje de respirar.
Eto'o te dejé porque te quiero y mi corazón está feliz de haberte encontrado un hogar tan lleno de tanto como éste que hoy dejas repleto de ti, de tu imagen, del tiempo que fuimos los mejores amigos, de tus dientes y tus ojitos, de tus orejas apunto de pararse, de tus primeros ladridos, de los paseos por el parque y en el jardín del consultorio. Me alegra saber que a mi casa -a tú casa- no le faltas ni le faltarás, al cotrario, la llenas, le das sentido a cada rincón, a cada mueble, a cada huequito que hiciste tan tuyo como esa capacidad de cariño que despertaste en alguien que pensó que la había perdido.
Fuiste, eres y serás mi amiguito, hoy y siempre, te debo mucho y cuidaré que la vida te devuelva tanto como lo que tú me has dado con el simple hecho de ser tú. Hiciste un lugar en mi vida y nunca, nunca voy a olvidarlo. Te quiero perrito, te quiero muchísimo y nunca voy a olvidarte. Buena vida para ti, trataré de hacer lo mismo para mi.
No comments:
Post a Comment