Tuesday, June 29, 2010

Sobre un viejo proyecto

Hace ya casi tres años -haciendo bien las cuentas- me propuse un pequeño proyecto que terminaría, en aquel tiempo, en una publicación, mi primer libro. El proyecto consistía en un pequeño seminario, más bien algo así como un segundo cíclo de conferencias en el que me proponía mostrar que todas las ciencias humanas, para matenerse con vida o más bien para constituirse como un quehacer formal, debían enfocarse a un mismo punto, un mismo objeto o, como entonces lo llamé, un mismo problema epistemológico. Dicho problema consistía en poder plantear y plantearse un pequeño concepto que no ha permitido su captura como tal y que, por lo mismo, no ha sido tomado en ningún sentido desde ningún lugar en lo que hoy llamamos ciencias humanas.

Seis conferencias acompañaron a esta idea, la primera con una asistencia de cerca de cientotreinta personas en una universidad en la que veinticinco es el promedio por grupo y hay más o menos nueve grupos en total; así es, cerca de la mitad de las personas asistieron a ese primer encuentro para el que me dieron un salón, no un auditorio, un salón de clases para treinta cuerpos más o menos.

Con la directora molesta por la amplia convocatoria (que yo no me esperaba) inició un cíclo que hasta hoy no terminé como lo quería entonces. Aún en vacaciones éramos cerca de setenta los que nos reunimos en el último de los seis encuentros pactados para decir qué: que se puede teorizar al sujeto. No a la subjetividad, no a las subjetividades ni al individuo o al ser del sujeto, al sujeto, esa cosa que hasta hoy no he alcanzado a concretar para otros.

Cerca de tres años atrás había llegado a mis manos un curso de Michel Foucault (aún te agradezco OA)que se había vuelto pretexto y motor de varios de mis seminarios anuales; entonces era una bomba para mí leer que la subjetividad era legible desde un sitio hermenéutico (hoy mi tesis desdice este cuento), pensaba que había cercanía entre los planteamientos foucaultianos y los lacanianos y que podía leer con firmeza la subjetividad si me atenía a estos dos autores. El problema se hizo inmenso, hable de un sujeto trascendental, hablé de continuidades y cortes y tuve un sueño que hasta hoy sigue siendo rector de toda mi lectura psicoanalítica.

Relato del sueño como necesidad del momento de escribir este post

Jean Allouch daba una clase y explicaba no sé qué. Yo me ponía de pié y le decía que tenía una idea que separaba sujeto y ser y entonces escribía en el pizarrón. Primero una línea vertical, a un lado escribí sujeto y al otro ser, abajo del primero pasaje al acto, bajo el segundo acting out y después desplegué una lista larga bajo cada uno de mis términos que casi no puedo recordar. Fin del sueño.

Así descubrí que Michel Foucault mezclaba sujeto y ser, los hacía más o menos similares o, más bien, le ponía ser al sujeto; pero mi barra, mi división decía lo contrario, sujeto y ser no se unen, son ajenos uno al otro y los siguientes años de mi seminario se destinarían a esta pequeña idea. El sujeto continuidad en un primer Freud, el sujeto histórico en la Hermenéutica del sujeto de Foucault y el sujeto al que llamé corte en el matema de la transferencia de Lacan.

En este tiempo apareció el ya maduro Jean Allouch, algunos años después de mis primeros esbozos de subjetividad foucault-lacaniana, para decir que el psicoanálisis es (o era o debería ser) un ejercicio espiritual. Yo por mi parte había planteado esto algunos años atrás y me había desdicho precisamente al no encontrar lugar para el pasaje al acto en toda la obra foucaultiana. Ahí inició un debate en el que un alumno mío participó muy activamente consiguiendo la pubicación de un artículo en una de las revistas más importantes de la ecole lacanienne en México; yo, por mi parte, habré hecho una exposición en uno de los seminarios de Jean Allouch también en mi país y habré recibido mi primera negativa de publicación.

Mi máxima participación en ese debate se reduce a "No nos da miedo la espiritualidad, nos da miedo lo que harán los psicoanalistas con ella". Palabras que después vi anteceder una compra masiva de la hermenéutica del suejto que luego fue reeditada dos veces, además de observar un momntón de artículos que ahora hacían referencia a Epicuro, Epicteto, Séneca y esos a los que el buen Foucault había dedicado los últimos años de su trabajo sobre SUBJETIVIDAD.

Nada pude hacer, mis conferencias entraban de lleno al debate pero eran en una universidad pequeña, sin presencia en el mundo psicoanalítico y yo, yo como hasta ahora, era nadie, un profe popular pero un perfecto desconocido en el mundo lacaniano. Aún así me pronuncié y escribí, seis conferencias, seis artículos que se redujeron a cuatro y uno,el más largo fue envíado a otra de las revistas de la ecole lacanienne en mi país; regresó con una negación sutil: una serie de correcciones que implicaban reescribir una parte del artículo perdiendo lo que esencialmente decía (y yo soy muy malo para hacer caballos de Troya), así que renuncié al debate y a la publicación y me fui a estudiar una maestría en otra ciencia humana en la que esperaba encontrar más orejas, la antropología, misma que al final resultó más sorda que la psicología en la que me formé de inicio.

Dos años después, justo a unos días de regresar de un mediano viaje a París decido (lo que había intentado no hacer en casi cinco meses de viaje) ir a la zona de psicoanálisis de una gran librería y ahí fui corriendo a mi gancho nuevamente, estaban los libros de Jean Allouch y de Guy Le Gaufey que se habrían escrito posteriormente al nacimiento de este largo debate sobre la espiritualidad y, aunque ya no tenía mucho dinero, me los compré todos y comencé inmediatamente a leer.

Así he terminado hoy el libro de Guy Le Gaufey: c'est a quelle sujet? y con alegría, enfado y tristeza descubrí que aquel artículo envíado a la revista hace ya más de dos años, no era sino una anticipación a este pequeño texto. El señor dice lo mismo y quizá con muchas más carencias que yo, menos citas de las que yo mismo me permití utilizar, los matemas sobre los que construí una teoría del sujeto en Lacan no aparecen aunque me apoyé en algunos artículos suyos para construir parte de mi texto y, finalmente, la parte dedicada a Foucault ignora rotundamente los últimos tres cursos del historiador en el Còllege de France.

Lo que quiero decir es que mi rechazado artículo anticipó esta obra por lo menos por un par de años, se inscribió en un debate que mi grupo y yo habíamos iniciado hacía ya cuatro años más y respondía y responde con una contundente negativa al cuento del Spychanalyse que Jean Allouch y los lacanianos que hoy parecen rezarle esgrimen como la punta de flecha de un pensamiento que para mí ya no tiene ni pies ni cabeza.

Hoy termino contento de saber que no estoy solo en mi pensamiento, que no estoy lejos de una posibilidad teórica sólida y fuerte, rabioso por no encontrar orejas en ningún lugar importante y trsite por no saber moverme en ese mundo del prestigio que es más la puerta de entrada que el objetivo primordial del pensamiento teórico formal.

Ciertamente yo no era nadie cuando escribí ese artículo, hoy tampoco lo soy, mi nombre se conoce por aquella exposición que encendió fuego entre aquellos ancianitos que se pronunciaron en mi contra (algunos más jovencitos en mi favor) y que no llegó más que auna reunión a puerta cerrada de la ecole en la que decidieron publicar mi artículo si literalmente yo decía que Lacan decía ya no recuerdo qué de la relación sexual. Así pues mi autoridad no es la entrada de mi pensamiento en el mundo de las revistas lacanianas y uno de mis artículos, capaz de inscribirse en este debate y solidificar una postura, quedará marginado ante un libro que no lo supera en contenido pero sí en reconocimiento y seguramente en autoridad.

Respeto mucho a Guy Le Gaufey, para mí una de las cabezas más brillantes en el mundo del psicoanálisis, pero también creo respetable mi posición en la misma línea. Ahora he desempolvado el resto de mis textos y vuelve la idea de una publicación pero ¿cómo hacer? ¿dónde encontrar un público? ¿un sitio? Estoy detenido pero creo que esta vez lo puedo resolver...

3 comments:

Anonymous said...

Existe una herramineta que lamentablemente como la TV no se sabe usar de una manera correcta.

Es solo que te dediques un poco más a ver lo que te rodea y darte cuenta de que la entrada al mundo es mucho mas facil que nunca y que si lo que quieres es ser reconocido podras lograrlo en años, que si lo que quieres es que se sepan tus ideas y tu capacidad mental (en tus textos) solo muestraselos al mundo sin importar quien o cuantos los lean.

Tienes la internet y tienes la posibilidad en tus manos, tienes la posibilidad de muchas cosas ahi para llegar a hacer lo que quieres hacer.

Si decides cerrarte como se han cerrado todos aquellos a los que hoy mencionas puedes hacerlo, pero si lo importante es dar inicio de ti depende y nada más.

Recuerda que si uno de tus textos o una de tus ideas esta en la web el resto de la gente se encargara de hacerlo saber, pero deja de subir tus reclamos y ya sube tus ideas, esas son las que importan y son las que sirven, subelas y veras que en menos de lo que te imaginas lo tendras en la mano.

Anonymous said...
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Anonymous said...

solo para aclarar que este anonimo tambien se escribe con A